Tras siete años de mandato sin un solo día de paz, Pedro Sánchez se considera blindado para sobrevivir al constante bombardeo de la derecha. Pero el presidente se vio ayer sorprendido por un inesperado “fuego amigo”, disparado por quien fue su mano derecha en el Gobierno y en el PSOE: José Luis Ábalos.
Otro frente abierto, pero quizá más peligroso. El exministro de Transportes y exsecretario de organización de Ferraz, hasta su fulminante cese en el 2021, comparece hoy ante el juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente. El instructor revisará las cautelares que ya le impuso –prohibición de salir del país y obligación de firmar cada quince días en sede judicial–, después de que Anticorrupción solicitara una pena de 24 años de cárcel por presuntas comisiones ilegales en la pandemia.
Un día decisivo para el ex dirigente del PSOE
El exsecretario de organización del PSOE y exministro de Transportes, José Luis Ábalos, está citado hoy en el Tribunal Supremo para revisar sus medidas cautelares.
Tanto la Fiscalía Anticorrupción como las acusaciones populares habían solicitado al instructor del caso Koldo, Leopoldo Puente, que convocara una comparecencia para pedir un endurecimiento de las medidas que tiene actualmente impuestas, que son comparecencias quincenales en el juzgado y retirada de pasaporte.
Tanto el fiscal como las acusaciones quieren que el juez endurezca las medidas, que pueden ir de una fianza, pasando por comparecencias incluso diarias y hasta la cárcel, después de que se haya concluido la primera fase de la instrucción de la causa y presentados los escritos de acusación. Anticorrupción sostiene que una vez que el juicio a Ábalos se acerca, el riesgo de fuga aumenta. Para valorar este riesgo hay que tener en cuenta que el fiscal solicita para el exsocialista 24 años de prisión por haber facilitado contratos al empresario Víctor de Aldama a cambio de comisiones ilegales, pagadas en forma de dinero, pagos de alquileres o vacaciones. En la misma situación está su exasesor, Koldo García, quien también está citado hoy para someterse a la misma comparecencia. En su caso se enfrenta a una pena de 19 años. Ambos están acusados de organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación.
El propio Ábalos ya admitió su miedo a acabar hoy en prisión. Las elevadas condenas que piden la Fiscalía y las acusaciones podrían elevar, a juicio del juez, el riesgo de fuga. Y, 24 horas antes de su comparecencia judicial, el exministro disparó un misil contra Sánchez.
Un notable cambio en la estrategia de defensa de Ábalos, que podría seguir los pasos de Víctor de Aldama, supuesto conseguidor de la trama, para tratar de reducir una eventual condena. Lo que, en plata, se denomina “tirar de la manta”.
“Esa entrevista existió, me lo contaron fuentes presenciales”, asegura Ábalos sobre la cita que Sánchez y Otegi niegan
Con un sorpresivo mensaje en redes sociales, Ábalos abrió la guerra al confirmar, aunque de manera indirecta y sin aportar pruebas, la cita que Sánchez habría mantenido con Arnaldo Otegi para negociar la moción de censura del 2018, que tanto el presidente como el líder de EH Bildu niegan tajantemente.
“Sobre la reunión del presidente Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi en 2018 en un caserío para negociar la moción de censura contra Rajoy, solo puedo decir lo que me contaron fuentes presenciales, y es que esa entrevista existió”, afirmó Ábalos.
Sánchez y Otegi ya lo desmintieron con contundencia, después de que lo desvelara el antiguo asistente de Ábalos, Koldo García, que hoy también comparece ante el juez. El que fuera hombre para todo de Ábalos dijo que trasladó en coche a Sánchez y Cerdán hasta el caserío donde se habrían reunido con Otegi. El PP ya lo denuncia como “el pacto encapuchado”.
“Eso es mentira”, zanjó Sánchez el lunes. E incluso la Moncloa emitió un desmentido: “El presidente nunca se ha visto con Otegi”. También lo negó el líder de la izquierda abertzale: “Es absolutamente falso que existiera esa reunión, yo jamás he estado reunido con Pedro Sánchez”, aseguró Otegi.
Feijóo alerta del miedo del presidente a que “se abran las puertas de la prisión para otro de los suyos”
Tras la bomba que lanzó Ábalos ayer, en el Ejecutivo y el PSOE montaron en cólera: “Se valora más la palabra de un presunto delincuente que la del presidente del Gobierno”. “¡No tememos nada, es todo mentira!”, clamaron, ante la amenaza de que Ábalos pueda tirar de la manta y desvelar supuestos secretos inconfesables para tratar de aliviar su futuro judicial.
En el Gobierno insisten en negar dicha reunión, alegan que Ábalos puede estar “trastornado” ante la amenaza de acabar hoy en prisión y confían en que el exministro busque “entrar en una guerra”, por muy “dolido” y “atrapado” que se encuentre, para tratar de “trasladar dudas y sombras sobre los demás”.
Pero, a continuación, Ábalos lanzó una segunda andanada contra el Gobierno. En esta ocasión, con el objetivo en la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, que le tachó de “golfo”. “Ya que nos ponemos tan estupendos, quizás nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros y sus familias podía ser usada por otras personas sin derecho a ello”, advirtió el exministro sobre la residencia oficial de Díaz a lo que fuentes de la vicepresidencia replicaron que en este domicilio sólo han vivido Yolanda Díaz, su hija y su esposo hasta que se separaron.
Ábalos encendió así el ventilador. Aunque, previamente, Alberto Núñez Feijóo ya se lo había avisado a Sánchez, en la sesión de control en el Congreso. “Solo está aquí de cuerpo presente, porque su mente la tiene a las puertas del Tribunal Supremo”, advirtió el líder del PP, ante la comparecencia hoy de Ábalos. “Lo que verdaderamente le inquieta es que se vuelvan a abrir las puertas de la prisión para que entre alguno de los suyos”, alertó. “Pero si al final usted es el único de la cuadrilla que está en libertad, siempre podrá decir que no les conocía de nada, que nunca les ha visto, como ha dicho sobre Otegi”, atizó Feijóo.
Los socialistas montan en cólera “se valora más la palabra de un presunto delincuente que de un presidente”
En el Gobierno confían en que Ábalos renuncie a su acta de diputado –pertenece al Grupo Mixto, tras ser expulsado del PSOE– si acaba en prisión. Creen que le podría interesar, para cobrar la indemnización, ya que si ingresa en la cárcel quedará suspendido y no cobrará sueldo, su único sustento económico. Y así el Ejecutivo no vería aún más mermada su aritmética parlamentaria. Aunque hoy también está previsto que el Congreso tumbe los objetivos de estabilidad presupuestaria, en lo que puede ser un jueves negro para Sánchez.


