Con un mensaje de presente, pero también en clave de futuro, Alberto Núñez Feijóo se dirigió el viernes al empresariado catalán en un acto celebrado en Foment del Treball para que se implique en convencer a Junts, e incluso a ERC, para que dé apoyo a una moción de censura. Una moción que tendría como único objetivo, según explicó el presidente del PP, convocar elecciones para dar la palabra a ciudadanía en un contexto en el que el Gobierno “carece incluso de legitimidad ética”.
Acudía el líder del PP a la sede de la patronal catalana un día después del encarcelamiento de José Luis Ábalos y también después de que el Congreso rechazase el techo de gasto presentado por el Ejecutivo. Dos cuestiones trascendentes que llevaron a Feijóo a volver a hacer alusión a la idea de la moción de censura, aparcada durante los últimos meses. Y fue muy claro al dirigirse al empresariado catalán buscando su complicidad. “En este auditorio –dijo– seguramente hay muchas personas que han votado a Junts, no sé si algunas a ERC, pero seguro que no comparten la deriva social, económica, legislativa y ética de este Gobierno”.
Alejandro Fernández, Alberto Núñez Feijóo y Josep Sánchez Llibre el viernes en Foment
Sin perder esta apelación directa, explicó que no le faltan ganas sino votos para llevar a cabo este movimiento para apear a Sánchez y convocar elecciones. “Lo que me falta son votos de los suyos”, señaló. Feijóo exponía su propuesta ante la organización presidida por Josep Sánchez Llibre, que tiene canal de comunicación abierto con Carles Puigdemont.
El presidente del PP dice que la moción sería sólo para ir a elecciones y tener de inmediato un nuevo gobierno
El presidente del PP fue recibido y despedido con aplausos en un acto que se inició con una breve intervención de Sánchez Llibre en la que -en alusión velada al Gobierno– pidió que se deje de demonizar al empresariado. También agradeció tanto al PP, Junts y Vox que tumbasen la reducción de la jornada laboral impulsada por la vicepresidenta Yolanda Díaz.
Las referencias de Feijóo a los términos de la eventual moción de censura fueron extensas. Además de señalar que el único objetivo es convocar elecciones y tener “de inmediato” un futuro gobierno, dijo que hay cuestiones en las que no va a poder entrar, en referencias a posibles negociaciones de contrapartidas en clave independentista. Pero sí que planteó que su programa posiblemente es compartido por la mayoría del auditorio al que se dirigía, y por las fuerzas de centro derecha, en materia de fiscalidad, vivienda, energía, seguridad e inmigración. Dibujaba así el marco de eventuales consensos a futuro, donde da relieve también al papel y los intereses del empresariado catalán.
Acompañado de Alejandro Fernández, presidente del PP de Catalunya, Feijóo abrió su intervención explicando que lo que sucedió el jueves –el encarcelamiento de Ábalos y el rechazo al techo de gasto– indican que la legislatura no puede avanzar. La votación en el Congreso supone a su entender una devolución de todas la política económica del Gobierno, que no tiene presupuestos desde el 2023 con el impacto que ello provoca en la ciudadanía. En cuanto a la situación judicial, aseguró que Ábalos “ex ministro y número dos del PSOE era el arquitecto de Sánchez. Es el sanchismo el que ha entrado en prisión”.
Los populares consideran que ha entrado en prisión el “arquitecto de Sánchez y el sanchismo”
El PP ya ha presentado su programa económico ante el empresariado catalán en diversas ocasiones y más concretamente en Foment por lo que ayer se centró en tres puntos de sus propuestas. La necesidad, dijo, de que en España vuelva a valer la pena trabajar. También destacó su apuesta por cambiar una política fiscal “abrasiva” así como la defensa de la clase media, ante el riesgo de que desaparezca. Consideró precisamente que es la devaluación del trabajo y la alta fiscalidad la que está poniendo en jaque a esta clase media, cuya representación en la sociedad española ha bajado 14 puntos, según su análisis. Aseguraba también que su programa está pensado para atender a la mayoría de españoles.
La jornada con la patronal catalana prosiguió con un almuerzo, que transcurrió en un ambiente distendido, después de que Sánchez Llibre desglosase en su discurso algunas de las peticiones que traslada al líder de la oposición, y que mayoritariamente comparte. Un cambio en la fiscalidad, con la deflactación del IRPF y la supresión del impuesto de Patrimonio. La necesidad también de acabar con el absentismo laboral, un cambio en la política energética y la petición de que las inversiones presupuestadas para Catalunya se ejecuten. La patronal pidió que se corrija el déficit inversor en Catalunya, que cifró en 42.000 millones.
La posición de JxCat
Romper con el PSOE no da vía libre al PP
Romper con el PSOE y tratar de bloquear la legislatura española no implica en ningún caso dar alas al Partido Popular y a Alberto Núñez Feijóo. Junts lo ha repetido en estas últimas semanas, tras partir peras con el Gobierno de Pedro Sánchez, y fuentes de la formación se remiten a ese razonamiento tras las palabras del líder de los populares en un acto en Barcelona en Foment del Treball, una patronal con la que los de Carles Puigdemont tienen sintonía en estos últimos años, tras un periodo más frío por el procés. Con todo, no hubo valoración pública.
“Si alguien se piensa que nosotros hemos roto con el PSOE porque no ha cumplido y que eso quiere decir que los demás tienen carta blanca, no ha entendido absolutamente nada de lo que está haciendo Junts”, advertía en ese sentido la portavoz de la formación en el Congreso, Miriam Nogueras, hace unos días. “Junts no está aquí para dar estabilidad al gobierno español de turno o para poner y quitar presidentes”, añadió la dirigente posconvergente.
También el secretario general de JxCat, Jordi Turull, se había posicionado en una línea similar justo después de que la dirección del partido decidiera poner fin al espacio de diálogo con los socialistas en Suiza y dejar de negociar las leyes que impulsan las dos formaciones del Ejecutivo central, PSOE y Sumar; lo que se traduce en el bloqueo a una cincuentena de iniciativas en la Cámara Baja.
Turull remarcaba que los socialistas “tienen muchos deberes pendientes y suspendían”. A lo que añadía que si el examinado es el PP el veredicto es aún peor: Toca “repetir curso”. En la mochila figuran piedras pesadas como la campaña para impedir la oficialidad del catalán en Europa.
Pese a rechazar la moción de censura, en JxCat no tienen reparo en aparecer junto a PP y Vox en el panel de votaciones del hemiciclo, como sucedió esta semana con la senda de déficit, por ejemplo. También al defender lo que ellos consideran que beneficia a los catalanes o su agenda económica. / Iñaki Pardo Barcelona