Las Claves
- Jaume Giró y líderes locales de Junts critican el rechazo de la cúpula al nuevo modelo de financiación para Catalunya.
- Josep Rius rechaza
“Catalunya siempre ha avanzado paso a paso, nunca ha avanzado en el 'todo o nada'”. Las declaraciones del antiguo titular de Economia i Hisenda, Jaume Giró, quien forma parte de Junts y hasta el pasado mes de septiembre formaba parte de la dirección de la formación de Carles Puigdemont, han resonado en el convulso escenario municipal de JxCat. El antiguo líder posconvergente sostuvo ayer que si el nuevo modelo financiero supone un avance para Catalunya, resulta inexplicable que su formación lo rechace y en esa línea se manifiestan también diversos testimonios del entorno local de su agrupación.
Tras la reciente asamblea de JxCat, organizada en Calella, surgió una cúpula estructurada y cohesionada, por lo cual actualmente los reproches y la oposición ya no provienen de una facción de la directiva, tal como ocurría en el pasado, sino del ámbito local, que se encuentra en el frente de batalla y no siempre coincide con las pautas que establece la formación.
Debido al reciente esquema financiero acordado por PSOE y Esquerra, en virtud del cual Catalunya recibirá cada año 4.700 millones de euros más, de acuerdo con lo comunicado, han surgido reproches desde el ámbito municipal hacia la actitud de los seguidores de Puigdemont. Junts rechaza la reciente propuesta debido a que no constituye un régimen fiscal similar al de Euskadi y Navarra., tal como aseguró ERC, formación a la que señala por faltar a la verdad tras el pacto para la elección de Salvador Illa. Sin embargo, existe inquietud entre los representantes territoriales, quienes discrepan de ese rechazo absoluto que podría invalidar las reformas legales del nuevo modelo si no se obtienen los votos precisos –incluyendo el de JxCat– en el Congreso. El equilibrio de fuerzas en las cámaras anticipa un proceso legislativo difícil e incluso algunos prevén que la votación del sistema inédito nunca se produzca.
Carles Bosch, quien lidera la agrupación posconvergente en el Maresme, ha manifestado abiertamente su respaldo al reciente modelo. “La política implica negociación y en una negociación no se puede obtener nunca la totalidad de lo que se quiere. En una negociación las dos partes tienen que quedar moderadamente contentas o razonablemente descontentas con el acuerdo alcanzado”, comenta Bosch a través de su perfil de Facebook, donde sostiene una protección del “pragmatismo y del posibilismo” y recibe el apoyo del antiguo conseller Miquel Buch, quien abandonó su militancia en Junts hace un año. Bajo esta perspectiva, manifiesta que la meta es el concierto económico por ser lo más conveniente, mientras celebra la opción de contar con mayores fondos. “A la vista de que el concierto económico, hoy por hoy, no se podrá conseguir estaría bien disponer de más recursos”, indica el representante territorial de JxCat, quien opina que alejarse de dicho camino “implicará tener que explicar cosas que entenderá muy poca gente”.
Esta percepción es compartida por ciertos alcaldes y responsables territoriales de la organización que se muestran críticos con la cúpula. Efectivamente, una publicación difundida por Giró en su perfil de Instagram en ese sentido recibió ayer el respaldo de perfiles municipales de la formación en diversas localidades como Manlleu, por ejemplo, y de varios cargos de zona.
Diferentes fuentes contactadas, próximas a la cúpula, perciben en el esquema que han acordado el Gobierno y Esquerra “una nueva lluvia de millones” para Catalunya. “Es lo de siempre, prometen y luego no llega nada”, comenta un perfil con peso en la formación, quien señala que todavía hoy no se conocen las balanzas fiscales ni las cifras de ejecución de los presupuestos del 2024.
El portavoz de la organización, Josep Rius, a la espera de conocer la postura del Gobierno, ha criticado que “no hay cambio de modelo, sino que se perpetúa el modelo actual” y que “no se resuelve el déficit fiscal que sufre Catalunya”. “Quizá hay un poco más de café, pero sigue siendo café para todos. Todos los territorios recibirán más dinero”, ha manifestado Rius, quien ha tildado de “una nueva lluvia de millones que nunca llegarán” el acuerdo de republicanos y socialistas, lamentando que el Gobierno siga manteniendo el control financiero y la potestad normativa.
Frente a las posibles exigencias de otros partidos o incluso de los sectores locales de su propia organización, en JxCat rememoran contextos parecidos ocurridos durante la validación del previo esquema de financiación, allá por 2009. En aquel periodo, CiU se encontraba en la oposición y rechazó la propuesta respaldada por el tripartito liderado por el president José Montilla. No obstante, en esta ocasión su sufragio podría resultar determinante. “La última vez se pactó en el 2009 y luego no se cumplió, pueden pasar muchos años hasta que se vuelva a abordar. Por eso es importante sacar más partido ahora de la debilidad actual del Gobierno”, señala un informante de JxCat, quien estima que esta cuestión simplemente facilita la vía para que el Govern de Salvador Illa logre sacar adelante unas cuentas públicas en 2026.
