Las Claves
- Pedro Sánchez y Oriol Junqueras se reunieron en la Moncloa para consolidar el nuevo modelo de financiación para Cataluña, que supondrá una inyección extraordinaria de 4.700 millones de euros.
- Junqueras defiende el acuerdo como una mejora sustancial respecto al sistema de 2009, calificándolo de equitativo y beneficioso tanto para la Generalitat como para el Estado.
- ERC mantiene una postura de cautela y pragmatismo ante las críticas internas y la oposición frontal de Junts, el Partido Popular y algunos barones socialistas.
- La formación republicana exige un calendario concreto para el traspaso de la gestión del IRPF como condición indispensable para iniciar el diálogo sobre los presupuestos públicos.
- El Gobierno central prevé tramitar las reformas financieras en el Congreso antes del verano, confiando en que el acuerdo resista la presión política y los próximos ciclos electorales.
A partir del acuerdo para la investidura de Salvador Illa suscrito por Marta Rovira y el esquema de financiación planteado por Oriol Junqueras, ERC ha sufrido una crisis interna, llevando a la nueva cúpula a confrontar su táctica con los hechos. El dirigente republicano, que continúa inhabilitado por el fallo del Tribunal Supremo, accedió el jueves por ocasión inicial a la Moncloa portando una bufanda distinta y se retiró con el anuncio de 4.700 millones extras para Catalunya tras una bebida y un diálogo más extenso de lo anticipado con Pedro Sánchez. Se trató de una cita sin endulzar.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantiene un encuentro con el líder de ERC, Oriol Junqueras, durante la jornada del jueves en el Palacio de la Moncloa.
El pacto de financiación resulta “bueno”, según Junqueras, dado que “nadie pierde y todos ganan” gracias a que la aportación extra del Estado logra que las cifras cuadren. Se trata del convenio más favorable viable puesto que nadie, salvo ERC, se prestaba a admitir las discrepancias que un trato autonomista con el PSOE conlleva para el discurso del independentismo. La conclusión es un café para todos, y Junqueras lo comprende, pero es asimismo más equitativo y reforzado que el esquema establecido en 2009 y vencido hace cerca de doce años.
ERC ha decidido administrar su “mientras tanto” resaltando el incremento de capital para la Generalitat, actuando con cautela ante la hostilidad de Junts, el PP y el ínclito Emiliano García-Page. Asimismo, enfrentan las dudas de sus aliados parlamentarios. No se percibe euforia en ERC –Junqueras se presentó en un parking de la Moncloa bajo un clima de 3ºC–, asumiendo una actitud de resguardo que refleja las renuncias realizadas. El esquema actual dista de las metas que la ERC de Rovira proyectó: un pacto fiscal solidario e independiente del sistema ordinario. Se dispone de mayores recursos, aunque carecen de independencia económica o control total sobre la recaudación.
Todo lo demás es simple cuestión de términos. El carácter singular resulta facultativo, y el cumplimiento del orden se manifiesta en la ejecución de las cifras, más que en la redacción del sistema. Quienes negocian aseguran que cualquier proyección confirma que Catalunya mantendrá su estatus y, de forma inédita, se situará constantemente por delante del promedio de fondos por ciudadano.
ERC demanda una señal adicional respecto a los ingresos fiscales con el fin de que Illa inicie el diálogo sobre las cuentas públicas.
ERC se niega a entablar conversaciones sobre las cuentas públicas en Madrid y Catalunya hasta que no se especifique el plazo para la transferencia de la gestión del IRPF. Solamente Illa dispone de margen para validar unas cuentas, y dada su premura, el consenso tendría que alcanzarse en breves fechas. Dentro del liderazgo de Junqueras no surgirán discrepancias, si bien los cuadros regionales sienten alarma por el hostigamiento de Junts y Aliança Catalana, habiéndose establecido una protección para mitigar los ataques de proximidad.
Junqueras estableció un enfoque práctico en las conversaciones y, al lado de Sánchez, ha potenciado dicha postura considerablemente. Ninguna formación se atribuye el acuerdo para la investidura de Illa. ERC recalca que se trata de un diálogo con el Gobierno central, y Sánchez defiende que la iniciativa respeta la promesa que realizó durante la conferencia de presidentes autonómicos de Barcelona.
Sánchez y Junqueras recuperaron hace bastante el “tenemos que hablar” que el dirigente de ERC propuso en mayo del 2019 en el Congreso viniendo de Soto del Real. El vínculo se ha ido aceitando en los meses recientes a través de contactos telefónicos para resolver las trabas en el diálogo con Hacienda, y, en este momento, en ERC están seguros de que no existirá una capitulación sanchista y se protegerá el pacto.
El asunto financiero se presentará ante el Congreso durante el periodo de verano, Montero se ausentará y el PSOE quizás haya resultado vencido tres veces en los sufragios.
La interrogante que todo el mundo evita abordar es: ¿quién está dispuesto a perder una mayor cuantía de recursos? Este dilema también se hizo patente con la quita de la deuda del FLA, y la demora en ratificar el procedimiento en el Congreso permite que los responsables sigan sorteando la contestación.
El Ejecutivo confía en que el grupo de líderes territoriales del PP acabe por desentonar e ignora la negativa de Junts, que presentará una enmienda a la totalidad “constructiva”. La resolución de Carles Puigdemont de someter a votación un sistema semejante al concierto imposibilita una coalición alternativa con PP y Vox, trasladando la pugna al siguiente trámite en las cámaras. ¿Cuándo llegará la bonanza? Los proyectos de ley pasarán dos veces por el Consejo de Ministros y alcanzarán el Congreso antes del estío. Para entonces, Montero ya no ejercerá de ministra, el PSOE podría haber perdido en tres comicios autonómicos adicionales y Sánchez...