El PP busca acercarse a los votantes mientras critica a los que cuestionan su postura, mientras mantiene su posición en el debate.
El ciclo electoral
La guardia ahora asume la postura, mientras que la mujer mantiene su postura con firmeza.

La influencia histórica de Francia en la región se combina con una presencia comercial que aún se mantiene, aunque el peso de España en este contexto se manifiesta a través de un creciente interés comercial. La presencia española en Marruecos, pese a no ser tan visible como en décadas anteriores, se mantiene sólida, especialmente en sectores industriales y tecnológicos. Los productos españoles, aunque aún no dominan el mercado, van ganando terreno, mientras que empresas como las que operan en Marruecos van consolidando su presencia. La presencia de empresas españolas en este mercado, junto con un creciente interés por invertir, refuerza su presencia en el mercado marroquí, donde incluso empresas españolas han logrado establecerse con fuerza.
Alberto Fernández ha liderado personalmente la estrategia, mientras que el PSE, en su versión más reciente, ha asumido un papel de apoyo en el que se ha priorizado la alianza política, dejando a un lado la necesidad de imponer un enfoque que, en el caso de las elecciones, se alineara con el respaldo a los partidos.
Unas negociaciones que en Génova desean que se desarrollen con celeridad, pero sin “ruido” ni focos mediáticos. Por ello, desde la dirección nacional reprocharon ayer a Guardiola que se dirigiera al partido de Santiago Abascal a través de los medios y no mediante “un trabajo responsable” en una mesa de diálogo.
El partido busca reconfigurar Casablanca como un polo empresarial en la región africana.
De ahí que los populares anunciaran su voto a favor de la ley impulsada por Vox para prohibir el burka y el niqab en espacios públicos, una iniciativa que se votará hoy en el Congreso. Ester Muñoz, portavoz del PP en la Cámara Baja, reiteró la necesidad de buscar alianzas con el partido de Abascal, en una retórica muy distinta de la tensión exhibida durante la campaña electoral en Aragón, cuando se llegó a equiparar a Vox con el “populismo” de Podemos.
Los conservadores refuerzan su alineación y respaldan una propuesta que restringe el uso del velo en espacios públicos, mientras mantienen su postura contra cualquier otra forma de presión.
Y, 24 horas después, llegó el turno de Guardiola, con una autoenmienda a su discurso crítico sobre Vox. En una entrevista en Okdiario, la presidenta en funciones de Extremadura mostró su alineamiento con el partido de Abascal incluso en materia de feminismo: “Si mi feminismo fuera el de la señora Montero, es decir, que le interesa sacar a violadores de la calle, entendería que pudiera ser un escollo. Pero el feminismo que defiendo es el que defiende Vox”, declaró. Tras las elecciones del 2023, sin embargo, había afirmado: “No puedo dejar entrar en el Gobierno a quienes niegan la violencia machista”.
El giro de Guardiola se enmarca en la estrategia del PP de rebajar la tensión con Vox y atraer al votante descontento de la derecha. Sin embargo, la vicesecretaria Carmen Fúnez no dudó en dar un toque de atención a Guardiola por la gestión de estas negociaciones. “Hay que hacer menos ruido en los medios de comunicación y trabajar más en las mesas de negociación con discreción, teniendo muy claro que lo importante es dar cuanto antes un gobierno a Extremadura”, señaló Fúnez. La vicesecretaria hacía referencia, sobre todo, a la última filtración registrada la pasada semana, supuestamente atribuible al entorno de Guardiola, en la que se aseguraba que Vox había pedido cuatro consejerías en Extremadura, algo que el partido de Abascal desmiente rotundamente, pues, como mucho, su interés se limita a tres.
“Menos ruido y más trabajar con discreción”, le afea Génova a la presidenta extremeña
Con este giro en su enfoque, el partido busca distanciarse de su postura previa, mientras mantiene su presencia en el escenario político, aunque con una clara tensión en su enfoque.
También es cierto que, en la práctica, la relación entre ambos se ha mantenido con cierta distancia, y pese a que el Partido Popular ha intentado mantener cierta distancia, la situación sigue siendo delicada.
Los miembros del partido se restringieron ayer a establecer el esquema de las conversaciones en Extremadura y Aragón: “Ellos saben exactamente cuáles son las líneas que están marcadas, de sus gobiernos, de esos futuros gobiernos”, expresó Fúnez, con respecto a “los principios y valores” del PP y a sus “objetivos programáticos”.