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Este es el origen bélico de la expresión “costar un ojo de la cara”, que se usa desde el siglo XVI

Curiosidades

La teoría más extendidas tiene que ver con la conquista española de América y el militar Diego de Almagro

Qué significa la expresión “quemar los barcos” y porque tiene un origen erróneo

Este es el origen bélico de la expresión “costar un ojo de la cara”, que se usa desde el siglo XVI

Este es el origen bélico de la expresión “costar un ojo de la cara”, que se usa desde el siglo XVI

¿Alguna vez te has preguntado por qué decimos que algo “cuesta un ojo de la cara” cuando su precio es desorbitado? La expresión, una de las más gráficas de nuestro idioma, sigue plenamente vigente hoy en día para hablar del precio de la vivienda, la cesta de la compra o la tecnología.

Sin embargo, su origen se remonta varios siglos atrás y está unido, según una de las teorías más extendidas, a un episodio violento de la conquista española de América y a la figura del militar Diego de Almagro.

Diego de Almagro perdió un ojo durante la conquista española de América

El significado de la expresión es claro: algo es tan caro que exige un sacrificio desproporcionado. No se trata solo de dinero, sino de la idea de perder algo irremplazable. Esa carga simbólica ya estaba presente en el Siglo de Oro. Sebastián de Covarrubias, en su 'Tesoro de la lengua castellana o española' escrito en 1611, el primer diccionario general monolingüe del español, definía el “ojo de la cara” como “cosa de grandísimo valor”, una explicación que ayuda a entender por qué la expresión se consolidó tan pronto en el lenguaje común.

Pero volviendo al origen de la expresión, una de las teorías más populares apunta a Diego de Almagro, conquistador y socio de Francisco Pizarro en la exploración del Perú. En 1537, durante el asedio de Cuzco en en plenas luchas entre españoles y las tropas indígenas de Manco Inca, Almagro recibió una herida que le hizo perder un ojo. El episodio fue ampliamente recogido por los cronistas de la época, que relatan cómo el militar continuó en batalla pese a la mutilación.

Diego de Almagro, conquistador español
Diego de Almagro, conquistador español

Con el paso del tiempo, la pérdida del ojo de Almagro se convirtió en un símbolo del alto precio pagado por la ambición y la sed de conquista del Rey Carlos I. Aunque no existe una prueba documental que vincule de forma directa lo sucedido con una frase pronunciada por el propio Almagro, los filólogos consideran que el suceso creó una metáfora ya comprensible para la mentalidad del siglo XVI: pagar con el propio cuerpo aquello que se desea obtener.

Otros posibles orígenes y expresiones parecidas en otros idiomas

No obstante, los expertos advierten de que esta no es el único origen posible. Otras teorías señalan que la expresión podría tener un origen más general, ligado al lenguaje bélico y a la frecuencia con la que los soldados perdían ojos, manos o piernas en combate. En ese contexto, “costar un ojo de la cara” equivaldría a pagar un precio extremo, comparable a una mutilación sufrida en la guerra. Una opción similar a la anterior pero más genérica.

Además, el español comparte expresiones similares con otras lenguas. En inglés se dice to cost an arm and a leg (costar un brazo y una pierna), mientras que en francés se usa coûter les yeux de la tête (costar los ojos de la cabeza). Todas ellas refuerzan la misma idea: cuando algo exige un sacrificio desmedido, el lenguaje recurre al cuerpo humano para subrayarlo.

Así, más allá de que su origen exacto pueda debatirse, “costar un ojo de la cara” es un ejemplo de cómo una experiencia histórica dejó una huella duradera en el idioma, siendo una metáfora cotidiana que seguimos usando varios siglos después.

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