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José, pescador desde los 14 años: “Durante las jornadas de 19 horas, dormir 2 o 3 horas es lo normal”

PESCA

Archie Ted se mete en el mundo de la pesca para mostrar de primera mano la intensidad y la dureza del trabajo de quienes viven del mar

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José, pescador desde los 14 años: “Durante las jornadas de 19 horas, dormir 2 o 3 horas es lo normal”

José, pescador desde los 14 años: “Durante las jornadas de 19 horas, dormir 2 o 3 horas es lo normal”

Archie Ted, creador de contenido con más de 500.000 suscriptores en YouTube, decidió dejar por unos días la pantalla para experimentar trabajos reales, de distintos tipos y niveles de exigencia, con el objetivo de conocer lo que significa “trabajar de verdad”. En días anteriores, se adentró en el mundo de la agricultura, aprendiendo de agricultores cómo se gestiona la tierra y cómo se enfrenta cada jornada desde primera hora de la mañana hasta el atardecer.

Después dio un paso más y se metió de lleno en el mundo de la pesca. Durante una jornada completa estuvo en contacto directo con pescadores que trabajaban desde la madrugada, soportando el frío y la dureza del mar, para mostrar cómo es realmente la vida de quienes llevan el pescado a nuestra mesa.

La jornada empieza a las dos de la mañana

“Hoy toca trabajar de pescador”, anuncia Archie en su vídeo. “Son las 2 de la mañana. No es la hora a la que me voy a dormir, es la hora a la que empieza la jornada de hoy”, comenta mientras revela que se encuentran en Isla Cristina, Huelva, cerca de la frontera con Portugal. Su compañero de jornada es José, quien lleva desde los 14 años dedicándose a la pesca y ahora, con 26, suma ya 12 años de experiencia.

José explica la razón de los madrugones: “Salimos muy temprano porque hay que ir a la zona de pesca y está un poco lejos. Además, hay que aprovechar bien el día para pescar lo máximo posible”. Cuando se le pregunta a qué hora terminan, responde que sobre las 21 de la noche. Tras hacer cuentas, Archie se da cuenta de que son unas 19 horas de jornada, durante las cuales José asegura que duerme apenas 2 o 3 horas.

“Salimos muy temprano porque hay que ir a la zona de pesca y está un poco lejos”
“Salimos muy temprano porque hay que ir a la zona de pesca y está un poco lejos”YouTube | @Archieted0

El choque con la realidad

“Si yo salgo de fiesta y duermo dos o tres horas y no puedo… no me puedo imaginar lo suyo”, confiesa Archie. La experiencia es intensa desde el primer minuto: la alarma suena en plena madrugada, y la tentación de rendirse es grande. Sin embargo, al pisar el puerto, siente “esa mezcla de olor a mar, oscuridad y adrenalina” que despierta más que cualquier café.

La jornada, como decimos, arranca antes del amanecer, con linternas iluminando las redes y el motor del barco rugiendo en la noche. Levantar redes llenas de pescado, soportar el frío que cala hasta los huesos y mantener el equilibrio frente a las olas exige un esfuerzo constante. Cada movimiento requiere coordinación, fuerza y resistencia, y la intensidad no disminuye en todo el día.

Archie comparte espacio y trabajo con José, Francisco, Carlos, Antonio y Manolo, pescadores que lo acogen como uno más. Entre bromas y anécdotas, la camaradería surge naturalmente, mostrando un aspecto del trabajo que va más allá del esfuerzo físico: la complicidad y el compañerismo que permite sobrellevar jornadas tan largas y duras.

Archie comparte espacio y trabajo con José, Francisco, Carlos, Antonio y Manolo, pescadores que lo acogen como uno más
Archie comparte espacio y trabajo con José, Francisco, Carlos, Antonio y Manolo, pescadores que lo acogen como uno más

La comprensión del esfuerzo

El creador de contenido reconoce que la experiencia le da una nueva perspectiva sobre lo que implica ganarse la vida en el mar. Cada plato de pescado que llega a la mesa es el resultado de horas de trabajo intenso, frío, sacrificio y una disciplina que pocas veces se valora fuera del puerto.

A pesar del cansancio, Archie resalta la autenticidad de la experiencia. Aprender a manejar las redes, enfrentar las olas y participar en cada tarea con la tripulación le permitió conectar con la profesión y entender por qué estos trabajadores son tan respetados. Cada gesto y cada técnica tienen su lógica, aprendida con años de práctica y esfuerzo constante.

Al finalizar la jornada y tras llegar al hotel, Archie reflexiona sobre lo vivido. “Estoy destrozado. Hoy entendí de verdad lo dura que puede ser la vida de un pescador”, confiesa. Durante 15 horas, desde las 2 de la mañana hasta las 5 de la tarde, estuvo trabajando en condiciones exigentes, soportando frío y esfuerzo físico constante. A esto hay que sumarle que los pescadores “rara vez superan las 5 horas de sueño”, y que esas pocas horas suelen ser fragmentadas e interrumpidas, lo que hace que el descanso no sea reparador y que la rutina diaria se convierta en un verdadero desafío de resistencia y disciplina.

En definitiva, la experiencia con José y su tripulación muestra que detrás de cada jornada de pesca hay esfuerzo, disciplina y resistencia. Comprender este trabajo transforma la perspectiva sobre el valor de cada plato de pescado y genera un respeto profundo por quienes dedican su vida a la pesca, demostrando que la verdadera fortaleza se encuentra tanto en el cuerpo como en la mente.

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