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Francisco Javier, jubilado sin hogar: “Cobro 650 euros y no me llega para vivir, pasas mucha vergüenza cuando la gente te mira porque tienes las bambas rotas”

Historia personal

Javier denuncia la vulneración de derechos básicos, como el acceso a una vivienda y a las necesidades básicas

Francisco Javier, jubilado sin hogar. 

Francisco Javier, jubilado sin hogar. 

Vivimos en una sociedad donde, a pesar del progreso económico y social, siguen existiendo muchas desigualdades y números aspectos pendientes de abordar. Muchas personas lidian diariamente con la presión de cubrir necesidades básicas, como el acceso a la comida o ropa limpia. Además, la falta de vivienda se convierte en una de las caras más visibles y dolorosas de esta desigualdad; quienes la padecen no solo se enfrentan a la carencia material de un hogar, sino también al estigma social, la inseguridad y la exclusión. 

Las personas sin hogar constituyen uno de los colectivos más vulnerables, cuya situación, en muchos casos, deriva directamente de salarios insuficientes, alquileres inasumibles, enfermedades o la ausencia de una red de apoyo. Así es la historia de Francisco Javier, quien, en una entrevista en el medio Digital Badalona, relata la dura experiencia de dormir en la calle, la vergüenza de ser señalado y la dificultad de convivir con una enfermedad crónica en su día a día. 

Las personas sin hogar son uno de los grupos más vulnerables actualmente. 
Las personas sin hogar son uno de los grupos más vulnerables actualmente. SHARSHON-MYkOLA222222222222222222222

Nadie se merece dormir en la calle, por muy mala persona que sea

Francisco Javier

Jubilado

Javier lleva dos años viviendo en la calle debido a que no dispone de las herramientas necesarias para acceder a una vivienda digna; su pensión de jubilación no le permite afrontar el coste de un alquiler. “Cobro 650 euros mensuales en 14 pagas, dime tú cómo hago yo para vivir con esa cantidad en la calle”, confiesa. 

Javier vive con recursos insuficientes y se desplaza constantemente con su maleta que lleva consigo a todas partes.  Para sobrevivir, su alimentación se basa casi exclusivamente en bocadillos. “Como bocadillos cada día, si crees que con eso puedo sobrevivir, no es así”, explica. 

Para él, uno de los aspectos más duros de no tener vivienda es el frío, especialmente durante los meses del invierno. Una situación que define como inhumana y que no desearía a nadie. “El frío es atroz, es que no se puede aguantar y más dormir al raso”, explica emocionado. 

Dormir a la calle implica riesgos físicos y emocionales extremos: la exposición al frío, hambre, robos, violencia y enfermedades crónicas. De hecho, recientemente le detectaron una patología con la que debe convivir y resulta especialmente difícil de tratar en sus condiciones actuales. He estado 18 días ingresado y me han detectado una enfermedad crónica pulmonar”, confiesa.

Pasas mucha vergüenza cuando la gente te mira y ve que tienes la chaqueta y las bambas rotas

Francisco Javier

Jubilado

Durante estos dos años, Javier ha sido reducido en muchas ocasiones a su condición de persona sin hogar. Las miradas y los prejuicios hacen que su identidad quede excluida, olvidando que detrás de cada persona hay una historia. Esta situación genera un círculo de aislamiento social que dificulta aún más cualquier intento de reintegración.

Las miradas constantes incrementan su sensación de vulnerabilidad y vergüenza. “Pasas mucha vergüenza cuando la gente te mira y ve que tienes la chaqueta medio rota, que no tienes bambas o las tienes rotas, que tienes el pantalón sucio...” Aunque la vida en la calle dificulta mantener una higiene adecuada, Javier asegura que siempre intenta ir limpio, aunque no siempre sea posible dadas las circunstancias. 

Viviendo en la calle también le ha expuesto a situaciones de inseguridad. “Me han robado varias veces, me han quitado móviles y he tenido problemas”, señal, evidenciando la falta de protección a la que se enfrentan muchas personas sin hogar.

Uno de los aspectos más difíciles de vivir en la calle es soportar el frío. 
Uno de los aspectos más difíciles de vivir en la calle es soportar el frío. Getty Images/iStockphoto

Javier denuncia la vulneración de derechos básicos, como el acceso a una vivienda, y asegura que no le desea a nadie pasar por una situación tan deshumanizadora. “Nadie se merece dormir en la calle, por muy mala persona que sea. Meterlo en la cárcel si ha robado o si ha matado a alguien o si ha hecho algo malo, pero vivir en la calle no hay derecho, es muy malo, de verdad.”, concluye entre lágrimas. 

Según la Encuesta de personas sin hogar del 2022 del INE (Instituto Nacional de Estadística) registró 28.552 personas sin hogar que recibieron atención en centros asistenciales de alojamiento, una cifra que supone un aumento aproximado del 24% respecto a 2012. Sin embargo, organizaciones  sociales elevan la cifra real, estimando que podría acercarse a las 40.000 personas afectadas en España.

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

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Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.