Marc Escrivá, interiorista: “El lujo a la hora de amueblar una casa no es parecer nuevo, es resistir al tiempo”
Vivienda
La melamina es una resina que se emplea para fabricar productos, y en este caso, se utiliza en la capa superior.
Aparca en la terraza de un restaurante y se encuentra con mesas y sillas encima de su coche: "Eso es para ahorrarte la multa y para que veas que ahí no se puede estacionar"

Marc Escrivá, interiorista
El interiorista Marc Escrivá, fundador de Escrivá Studio y conocido en redes sociales como @escrivastudio, ha reflexionado en una de sus últimas publicaciones sobre materiales y diseño doméstico.
El diseñador advierte que, aunque se aprecie la elegancia, el material real suele ser más sencillo, y en este caso, el acabado no resiste el paso del tiempo como se esperaría.
Seleccionar materiales teniendo en cuenta su durabilidad futura
“El peor material para amolar tu casa es sin duda la melamina acabado brillo. Es un material que puede parecer lujoso, pero no lo es. El primer año luce bien, pero el segundo ya tiene golpes. El tercero se agrieta, se le abren las juntas, se hincha con la humedad. Una casa necesita materiales que envejezcan bien y no aquellos materiales que sobrevivan un año o dos años como máximo. Prefiere una madera natural, con su textura e incluso con sus imperfecciones, antes que una superficie plástica que finge ser un mármol. El lujo no es parecer nuevo, es resistir al tiempo”, afirma.
La melamina, con su amplia gama de acabados, se ha vuelto popular, pero el tablero resultante, pese a su apariencia, no resiste bien el uso prolongado.
El interiorista defiende que la autenticidad radica en los materiales naturales, y que el tiempo los enriquece, en lugar de imponerles un brillo artificial.
Desde su perspectiva, el desgaste no es un defecto, sino parte inherente del paso del tiempo; lo importante es que los materiales evolucionen con el tiempo, y así lo demuestran los hogares que envejecen con dignidad.
En otra de sus publicaciones, Escrivá habló sobre un aspecto menos evidente pero igual de determinante: las alineaciones. “Hay un detalle que dice si 1 casa está bien diseñada o no y son las alineaciones. Si los Marcos, las juntas, los enchufes no están en línea, el ojo se da cuenta. Aunque no sea guapo, la elegancia siempre está en el orden invisible. El buen diseño se nota cuando no se nota”, explica.
Para el diseñador, la coherencia visual se logra mediante líneas limpias y una integración sutil, donde cada elemento fluye con naturalidad, creando una sensación de armonía que se siente más que se ve.
