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Fina Jauregui, 72 años, propietaria de un taller de arreglos y modista: “La ropa de hoy en día es más barata, de peor calidad, y muchas veces más difícil de arreglar”

Negocios

En Andorra la Vella se encuentra Jadeita, un taller de costura y arreglos liderado por Fina Jauregui

“El sector ha cambiado muchísimo. Antes la gente venía, se dejaba aconsejar y había más relación entre la clienta y la modista. Ahora vienen con la ropa ya comprada y la idea muy clara sobre lo que quieren”

Fina Jauregui, 72 años, propietaria del taller de costura y arreglos en Andorra la Vella, Jadeita

Fina Jauregui, 72 años, propietaria del taller de costura y arreglos en Andorra la Vella, Jadeita

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Durante más de cuatro décadas, Fina Jauregui ha cosido mucho más que telas en un pequeño taller de Andorra: ha unido generaciones, ha vestido carnavales, bailes y celebraciones, y ha sido testigo directo de cómo un oficio esencial como es el de modista se iba transformando hasta casi desaparecer. 

Llegó al Principado a principios de los años 80, cuando Andorra crecía a toda velocidad y aún había espacio para los negocios artesanos, el trato cercano y el trabajo hecho a mano. Hoy, con 75 años, sigue trabajando cada día, mientras observa cómo la moda se ha abaratado, la relación con las clientas ha cambiado y cada vez quedan menos jóvenes dispuestas a aprender un oficio que exige paciencia, técnica y muchas horas de práctica.

Entrada del taller de Jadeita, en Andorra la Vella
Entrada del taller de Jadeita, en Andorra la VellaCedida

Una profesión en desaparición

Modista

¿Cómo fueron los primeros años en Andorra?

Al poco tiempo de llegar conocí a una señora que tenía una pequeña boutique en el centro de Andorra la Vella. Vendía ropa, zapatillas y material para danza clásica. Yo en Barcelona trabajaba haciendo mallots y disfraces, así que enseguida vimos que podía haber una oportunidad.

Disfraz diseñado y confeccionado por Fina Jauregui
Disfraz diseñado y confeccionado por Fina JaureguiCedida

Era principios de los años 80, cuando empezaban a celebrarse carnavales de forma abierta. Hasta entonces, con la dictadura, no se podían hacer disfraces. De repente hubo un boom. Mi marido comentó que yo sabía coser disfraces y empezamos a traer algunos desde Barcelona. Fue un éxito, porque aquí no había nadie que hiciera ese tipo de trabajo.

Ahí empieza el negocio.

Sí. Empezamos con disfraces y poco a poco se abrió también el mundo de la danza. Traíamos zapatillas de punta desde París, porque en aquel momento Andorra dependía mucho de Francia y España. Había profesoras de ballet, de gimnasia, y poco a poco se fue ampliando el negocio. Luego llegó la gimnasia rítmica, que tampoco se hacía aquí, y empezamos a trabajar con mallas, vestuario, arreglos… Todo fue creciendo de manera muy natural.

La señora con la que empecé era mayor que yo y, en el año 2000, se fue a vivir a México porque tenía un hijo allí. Entonces me quedé yo sola con el negocio.

Jadeita fabrica los trajes de Esbart dansaire de Andorra
Jadeita fabrica los trajes de Esbart dansaire de AndorraCedida

¿Cómo ha ido evolucionando desde entonces?

Al principio era más disfraces, luego vestidos de noche y ropa especial para eventos. Hoy en día, sobre todo, hacemos arreglos y reparaciones. El sector ha cambiado muchísimo. Antes la gente venía, se dejaba aconsejar, había más relación entre la clienta y la modista. Ahora la gente viene con la ropa ya comprada y muy clara sobre lo que quiere.

El almacén de arreglos de Jadeita
El almacén de arreglos de JadeitaCedida

¿También ha cambiado la calidad de la ropa que te traen?

Muchísimo. La ropa es más barata, de peor calidad, y muchas veces es más difícil de arreglar. Aun así, un buen arreglo puede hacer que una prenda quede bien. No todo depende del tejido, sino de cómo se trabaja.

Se está perdiendo mucho la figura de la modista. Han desaparecido fábricas y talleres de ropa a medida

Fina Jauregui, 72 años, propietaria de un taller de costura y arreglos

¿Cómo ves el futuro del oficio?

Se está perdiendo mucho la figura de la modista. Antes había talleres, fábricas, mucha gente cosiendo. Yo empecé en Barcelona en un taller de ropa a medida y luego en fábricas donde trabajaban decenas de personas. Eso ha desaparecido.

Taller de Jadeita en Andorra la Vella
Taller de Jadeita en Andorra la VellaCedida

Ahora muchas chicas quieren ser diseñadoras, pero sin saber coser. Y sin saber coser no se puede crear un vestido de verdad. Antes no éramos diseñadoras, pero teníamos práctica, y la práctica lo es todo. El querer dedicarse a los arreglos se está perdiendo...

A nivel personal, con 75 años, sigues trabajando.

Sí, sigo trabajando y no tengo pensado jubilarme todavía. El negocio va bien y me gustaría encontrar a alguien que lo continúe. No es fácil, porque cada vez hay menos gente joven que quiera aprender el oficio. Se ha perdido mucho.

A mi me encanta venir a mi tienda, es como mi casa. Conozco a la gente, hablo con ella. Tengo mucha suerte porque también mi salud me lo permite.

Retales de tela de Jadeita
Retales de tela de JadeitaCedida

Llevo 45 años aquí. He visto pasar generaciones enteras. He enseñado a chicas que empezaron de muy jóvenes, algunas estudiaron diseño, pero al final no han podido dedicarse a ello. Aquí es complicado. Quizá en ciudades más grandes como Barcelona hay más opciones, pero aun así, si no sabes coser, es muy difícil.

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