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María José Garrido, comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más ‘mami’, usando la empatía como herramienta de investigación”

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María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

Durante décadas, el cine y la televisión nos han enseñado que los interrogatorios funcionan con una fórmula casi matemática: dos policías, una mesa, una luz dura y un juego perfectamente repartido entre el poli bueno y el poli malo. Uno aprieta, el otro consuela. Un esquema reconocible, eficaz en la ficción y profundamente interiorizado por el espectador.

La realidad, sin embargo, es bastante más compleja. Y mucho más humana. Lo sabe bien María José Garrido, comandante de la Guardia Civil, doctora en Psicología, experta en criminología y comportamiento criminal, y una de las profesionales que más ha trabajado en España aplicando la psicología a la investigación policial real.

Nos adaptamos muy bien al perfil que tenemos delante (...) A veces, toca ser más ‘mami’

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

Garrido lo explicó con claridad en uno de los últimos episodios de Tengo un Plan, el podcast presentado por Juan Domínguez y Sergio Beguería. Cuando le preguntaron si el famoso binomio del poli bueno y el poli malo existe de verdad, su respuesta fue directa y esclarecedora. “Yo puedo hablar de mi experiencia. A lo mejor un poco, pero no tan de cajón como poli bueno y poli malo”, comenzó.

Para ella, la clave está en la adaptación constante. “Las personas son tan diferentes que muchas veces adoptamos distintos roles. Nos adaptamos muy bien al perfil que tenemos delante”, explicó. No es lo mismo, detalla, quien sostiene la mirada con firmeza que quien baja los ojos, quien se encoge en la silla o evita el contacto visual. “Cada gesto dice algo, y cada gesto exige una respuesta distinta”, señala.

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más 'mami', usando la empatía como herramienta de investigación”
María José Garrido, comandante de la Guardia Civil: “No siempre existe el poli bueno y el poli malo; yo me pongo más 'mami', usando la empatía como herramienta de investigación”YouTube | @tengounplanpodcast

En las salas de interrogatorio, el trabajo no es individual ni improvisado. “Nosotros nos cambiamos, e incluso muchas veces nos hablamos entre nosotros y ya sabemos cómo actuar”, cuenta Garrido. Es una coreografía silenciosa basada en la observación y el conocimiento previo de los rasgos de personalidad. Primero se analiza, luego se decide cómo influir.

“Todo es una combinación de rasgos”, explica. “Si veo que alguien no me mira a los ojos, que me está mostrando arrepentimiento, pero no tiene capacidad de sostener la mirada, entonces me pongo más ‘mami’, por así decirlo”. Aclara que se trata de una cercanía estratégica. “Le puedes decir cosas como: ‘Si me cuentas esto, o aquello, no se van a enterar tus hijos…’”, ejemplifica. Insiste en que se trata simplemente de una herramienta más dentro de la investigación policial.

Con personas con estas características, lo único que está comprobado es la vía del halago

María José Garrido, comandante de la Guardia Civil

Según dice en el podcast, la secuencia es clara: primero valorar e identificar la personalidad; después, aplicar influencia y persuasión. “Si no haces bien la primera parte, es difícil que funcione la segunda”, viene a resumir Garrido. Explica que imponer autoridad de forma automática no sirve; lo importante es comprender qué vía puede funcionar con cada persona. Y asumir que, en muchos casos, la firmeza por sí sola no alcanza.

Ese mismo enfoque se traslada cuando habla de perfiles especialmente complejos, como los psicópatas o los narcisistas. Garrido recuerda escenas que se quedan grabadas. “Hemos visto a personas desde el espejo retrovisor, espatarradas en el asiento, como si no hubiese pasado absolutamente nada”. Ese lenguaje corporal, explica, ofrece información muy valiosa. “Tú no le puedes decir: ‘¿qué van a pensar tus amigos o tu familia?’, porque quizás le da igual. Son personas a las que les da igual el daño a los demás”.

En estos casos, según la experta, la ciencia ha demostrado que hay una única vía de acercamiento posible. “Con personas con estas características, lo único que está comprobado es la vía del halago”, explica Garrido sin rodeos. El castigo no funciona y, de hecho, puede provocar el efecto contrario. “Si vas por la vía del castigo, se va a reír de ti”.

Para Garrido, incluso quienes parecen insensibles o implacables tienen puntos de conexión. Aprender a encontrarlos, observar y ajustar la estrategia implica entender a la otra persona para actuar con eficacia y humanidad. Esa lección va más allá de los interrogatorios: escuchar, mirar y adaptarse siempre marca la diferencia.