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Marta González, monja de clausura de 29 años: “Veo a las chicas de mi edad con novio, de fiesta y no puedo evitar pensar que son ellas las que se están perdiendo su estabilidad espiritual”

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Sor Marta reflexiona sobre la renuncia al amor romántico y la maternidad

Marta González en un momento de la entrevista

Marta González en un momento de la entrevista

@DavidJimenezElDirector / YouTube

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En el silencio casi absoluto de un convento de clausura, una voz joven rompe los estereotipos. Tiene poco más de veinte años y ha elegido una vida marcada por el recogimiento, la rutina y la renuncia en una época definida por la hiperconectividad y la exposición constante. Su decisión no responde a una huida del mundo, explica, sino a una forma distinta de habitarlo.

Marta González es una monja benedictina de clausura, de 29 años, que vive en el Monasterio de Santa Cruz en Sahagún (León) desde hace 11 años. En una entrevista en el podcast 'El director', de David Jiménez, ha reflexionado sobre temas como la sexualidad, la renuncia al amor romántico, la maternidad o las diversiones propias de chicas de su edad.

Es lo que yo estaba buscando en mi vida. Fue amor a primera vista

Marta González, monja de clausura

Los benedictinos son miembros de una orden monástica cristiana fundada en el siglo VI por San Benito de Nursia. Su forma de vida se rige por la Regla de San Benito, un texto breve pero muy influyente que organiza la vida en comunidad de los monjes y monjas. Según la Regla de San Benito, los benedictinos hacen votos de estabilidad (permanecer en la misma comunidad), obediencia y conversión de vida. Sus días están marcados por horarios fijos que alternan la oración litúrgica, el trabajo manual o intelectual, el estudio y el silencio. La comunidad es central: se vive, se trabaja y se reza juntos.

Marta González explica que tomó la decisión de iniciar este estilo de vida cuando solo tenía 16 años: “Es lo que yo estaba buscando  en mi vida. Fue amor a primera vista”, empieza diciendo. Sus padres reaccionaron de manera comprensiva y apoyaron su decisión desde el primer momento. En la actualidad hay decenas de miles de monjas religiosas en España, y de ellas, alrededor de 14.498 son monjas de clausura viviendo vida contemplativa en monasterios distribuidos por todo el país.

Imagen de una monja paseando por el claustro del Monestir de Pedralbes 
Imagen de una monja paseando por el claustro del Monestir de Pedralbes Mané Espinosa / Propias

Yo no digo que la vida monástica sea para todo el mundo, pero también hay envidia por la otra parte

Marta González, monja de clausura

A diferencia de muchas monjas de clausura, Marta ha adoptado las redes sociales como herramienta de evangelización y comunicación, mostrando con franqueza y cercanía aspectos cotidianos de la vida monástica y reflexiones espirituales. En YouTube supera los 100.000 suscriptores y en Instagram supera los 170.000 seguidores. 

A pesar de poder comprobar cómo es el mundo exterior para la gente de su edad, considera que no se está perdiendo nada: “Veo a las chicas de mi edad que tienen novio, salen de fiesta y no puedo evitar pensar que son ellas las que se están perdiendo tener la estabilidad espiritual que tenemos nosotras. O sea, que la envidia, en realidad, la tienen que tener ellas. Yo no digo que la vida monástica sea para todo el mundo, pero también hay envidia por la otra parte”, opina. Marta nos muestra que la vida monástica, lejos de ser una renuncia dolorosa, puede ser un espacio donde la libertad y la felicidad se viven de manera distinta, pero igual de real y profunda.

Una de las claves de una monja de clausura es no tener inconveniente en pasar tiempo a solas: “La gente consume podcasts o abre TikTok para llenar silencios y no tener que escucharse. No sabemos estar con nosotros mismos. Deberíamos aprender a vivir la soledad que está habitada porque es un espacio personal, un templo”, comenta. Aprender a estar con nosotros mismos es una forma de libertad y fortaleza, y que el silencio, lejos de ser vacío, puede convertirse en el espacio más lleno y vital de nuestra vida.

Un grupo de jóvenes conectados en las redes sociales
Un grupo de jóvenes conectados en las redes socialesGetty

Se aboga por desarrollar una personalidad de madre, no una espiritualidad de solterona

Marta González, monja de clausura

Marta nunca ha tenido la sensación de estar renunciando a una relación romántica como la que tienen el resto de jóvenes de su edad o a la maternidad: “Todos los días se trabaja esa elección por Jesucristo. Nosotras tenemos una maternidad espiritual y velamos por todas las personas por las que rezamos, desde ese  ser madre de manera espiritual. Se aboga por desarrollar una personalidad de madre, no una espiritualidad de solterona, como consideran los estereotipos”, comenta.

Sobre la sexualidad, considera que existe un estigma hacia las personas que eligen mantenerse vírgenes hasta el matrimonio: “La iglesia defiende la virginidad hasta el matrimonio sin embargo las personas ahora se casan mucho más mayores. No se si debería haber un cambio porque el objetivo es proteger el amor, que no sea algo esporádico y que no sea con alguien que no te quiere porque una entrega total también puede dejar heridas. El matrimonio es ese punto seguro donde decirle a la otra persona que siempre vas a estar ahí y la vas a querer”, afirma. Sor Marta conecta la espiritualidad con la vida cotidiana, mostrando que la fe y la doctrina no están separadas de las emociones y decisiones humanas, sino que buscan proteger la dignidad y la integridad de cada persona.

Volviendo a su vertiente como creadora de contenido, la monja explica como se organiza y lidia con el fenómeno de los 'haters' en las redes: “No me quita demasiado tiempo. Intento juntarlo todo en un solo día de la semana. Soy consciente de que hay gente a la que no le gusta mi contenido pero no me afecta porque no les presto atención”, termina diciendo. 

Marta González no representa una nostalgia del pasado ni una respuesta válida para todos, pero sí pone en cuestión la idea de que vivir plenamente exige tenerlo todo y mostrarlo todo. Su vida sugiere que la renuncia también puede ser elección, que el silencio puede comunicar y que la coherencia, incluso en los márgenes, sigue teniendo fuerza en el centro del debate público.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento

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