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Miguel Ángel Ruiz, investigador de procesos sociales y culturales: “La hiperestimulación nos roba la atención y leer se vuelve cada vez más difícil para niños y adultos”

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Ruiz reflexiona sobre cuestiones como la madurez temprana, las rutinas de belleza dirigidas a niñas o los efectos de la hiperestimulación

Miguel Ángel Ruiz en un momento del podcast

Miguel Ángel Ruiz en un momento del podcast

@Loquetudigas / Youtube

En las últimas décadas, la infancia ha experimentado una transformación profunda y acelerada. Lo que durante siglos fue un territorio protegido, un tiempo de juego, aprendizaje progresivo y dependencia adulta, se ha visto alterado por cambios tecnológicos, culturales y económicos que han redefinido la forma en que niños y niñas crecen, se relacionan y entienden el mundo.

Miguel Ángel Ruiz es investigador de procesos sociales y culturales. El año pasado publicó el libro La destrucción planificada de su infancia, que se basa en una investigación de casi una década en la que entrevistó a profesionales de diversos ámbitos para explorar qué intereses industriales, políticos y mediáticos, según él, han transformado profundamente la infancia en las últimas décadas. En una reciente intervención en el podcast Lo que tú digas, Ruiz ha reflexionado sobre cuestiones como la madurez temprana, las rutinas de belleza dirigidas a niñas o los efectos de la hiperestimulación

Niño con dificultades para concentrarse
Niño con dificultades para concentrarseGetty Images/iStockphoto

Tenemos muchos estímulos a través de notificaciones y cada vez nos cuesta más concentrarnos

Miguel Ángel Ruiz, investigador

El experto señala que una de las cosas que más llama la atención a los padres primerizos es que los niños se asoman con rapidez al mundo de los adultos. Ahora factores como la moda, la música y los valores de los dibujos animados: “Series como Peppa Pig o Bob Esponja han generado mucha controversia porque tienen contenido ofensivo con alguna falta de respeto”, señala. Especialistas y familias coinciden en la importancia de fomentar un consumo audiovisual crítico y supervisado, que permita a los menores disfrutar del entretenimiento sin perder de vista los valores educativos y sociales que contribuyen a su formación.

Peppa Pig, un personaje creado en 2004 por Neville Astley y Mark Baker.
Peppa Pig, un personaje creado en 2004 por Neville Astley y Mark Baker.Terceros

Miguel Ángel Ruiz considera que con el paso de los años se han perdido las figuras de autoridad: “En las películas de los 60 y 70 la autoridad siempre es negativa y el niño era un cero a la izquierda. En los años 80 empezaron a cambiar los niños en el cine y se fueron convirtiendo en más inteligentes que los adultos. A partir de los 2000 se invirtieron los papeles y son los adultos los que ruegan a los niños. Estos modelos de comportamiento se transmiten del cine a las familias”, comenta. Ante esta evolución, expertos en educación y comunicación subrayan la necesidad de analizar de forma crítica los mensajes audiovisuales, con el fin de comprender su impacto real en la construcción de valores y en la dinámica familiar contemporánea.

Philippe Noiret y Salvatore Cascio en una escena de 'Cinema Paradiso'
Philippe Noiret y Salvatore Cascio en una escena de 'Cinema Paradiso'REDACCIÓN / Terceros

Mencionando otra de los factores que pone fin a la infancia, Ruíz muestra una gran preocupación por la existencia de rutinas skin care dirigidas a niñas a partir de tres años: “No se dan cuenta del daño psicológico que están haciendo. Una niña de cinco años no ha pensado en qué es una arruga y hace falta tiempo para entender que es un proceso de envejecimiento. Para mi roza la corrupción de menores”, afirma. Este escenario plantea la necesidad de reflexionar sobre los límites entre el cuidado personal y la imposición de ideales estéticos que pueden condicionar la infancia antes de tiempo.

En los años 80 empezaron a cambiar los niños en el cine y se fueron convirtiendo en más inteligentes que los adultos

Miguel Ángel Ruiz, investigador

Por otro lado, cada vez más adultos se están dando cuenta de que les cuesta más leer: “La hiperestimulación nos roba la atención y leer se vuelve cada vez más difícil para niños y adultos. Si te doy ahora mismo mi libro, durante una hora, al final te puedo preguntar qué has leído y sabrías decirme algo. En cambio, si te pido que estés durante una hora en las redes sociales al final de la hora no serías capaz de decirme más de tres cosas. No somos capaces de retener esa información porque es muy fraccionaria. Son algoritmos diseñados para que pases la mayoría del tiempo posible ahí. Además, tenemos muchos estímulos a través de notificaciones y cada vez nos cuesta más concentrarnos”, termina diciendo. 

Una investigación publicada en la revista Journal of Environmental Psychology encontró que tanto situaciones de sobre-estimulación como de sub-estimulación disminuyen la capacidad de atención en escolares, reduciendo su rendimiento atencional tras la exposición a estímulos excesivos o insuficientes. Esto sugiere que un entorno demasiado cargado o demasiado pobre en estímulos puede ‘robar’ recursos cognitivos esenciales para concentrarse en actividades complejas como leer o estudiar.

Frente a esta situación, resulta imprescindible reflexionar sobre el tiempo que dedicamos a la concentración profunda y al disfrute de la lectura. Recuperar espacios libres de interrupciones, fomentar hábitos de atención sostenida y elegir contenidos que promuevan la reflexión se convierten en pasos necesarios para contrarrestar los efectos de la hiperestimulación y preservar la capacidad de leer y pensar con profundidad en todas las edades.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento