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Peter Godoy, 60 años, colombiano viviendo en España: “Me sorprendió el buen trato que recibí por parte de los españoles cuando llegué”

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Hace dos años, Peter se vio obligado a pedir ayuda internacional, lo que lo llevó a dejar a su hijo y a su familia atras para empezar una nueva vida

Peter llegó a España a los 58 años y fue acogido por un sobrino mientras se adaptaba a su nueva realidad.  

Peter llegó a España a los 58 años y fue acogido por un sobrino mientras se adaptaba a su nueva realidad.  

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Peter Godoy nunca imaginó que tendría que emigrar desde Colombia a Barcelona, dejando atrás su profesión, su hijo y su familia a más de 7.000 kilómetros debido a la corrupción y la violencia que sufría en su país. Su salida no fue una decisión voluntaria, sino una huida forzada. Este hecho le cambió la vida por completo, teniendo que adaptarse a una nueva realidad a los 58 años. Y aunque el idioma no fuera un impedimento, dejar atrás todo lo conocido supuso un reto enorme y empezar de cero no fue un proceso sencillo.

En Colombia gozaba de estabilidad económica, independencia profesional y una rutina que define como “increíblemente maravillosa”. De hecho, con lo que ganaba era suficiente para vivir tranquilamente, sin plantearse nunca emigrar. Sin embargo, al instalarse en España descubrió que esos ahorros y su trayectoria profesional no garantizaban una adaptación inmediata, lo que hizo que el contraste entre su vida anterior y la nueva realidad fuera todavía más duro. 

Pasé de estar en Colombia, donde lo tenía todo, a llegar aquí y sentirme un mosquito insignificante

Peter Godoy

Barcelona

Uno de los aspectos que más le preocupaba era el proceso de buscar empleo, ya que como autónomo nunca se lo tuvo que plantear, dedicándose a la venta de dispositivos educativos, además de ser profesor de filología inglesa. “Me sentí terrible y, de hecho, cuando llegué, sentí que había una barrera que no podía derrumbar. Siempre había tenido una imagen de que Europa y Estados Unidos eran lo máximo por toda la propaganda que ves en las películas. En cambio, cuando llegué aquí, me sentí como un mosquito insignificante”, expresa.

Paradójicamente, su alta cualificación y experiencia laboral se convirtieron en un problema para encontrar empleo. De hecho, en varias instituciones, la respuesta que recibía tras enviar su currículum era que estaba sobrecualificado. “Me decían que no podía desempeñar trabajos básicos, pero tampoco acceder a trabajos acordes a mi perfil porque no tenía homologación”, expresa.

Sin embargo, poco a poco fue conociendo a personas que le cambiarían totalmente la experiencia. Gracias a esos contactos consiguió su primer trabajo como profesor de inglés y, con el tiempo, empezó a desarrollar un proyecto educativo propio centrado en mejorar la comprensión auditiva de los alumnos. Gracias a este proyecto, Godoy  volvió a recuperar la confianza y redefinir su identidad, algo que sentía que había dejado atrás cuando huyó de su país.

Godoy se esperaba enfrentarse en Barcelona a ciertos estereotipos, pero se sorprendió gratamente por la hospitalidad que recibió: “Siendo una persona negra, nunca he recibido ningún tipo de racismo y la verdad que estoy sorprendido. Los españoles siempre ven la parte honesta y profesional; siempre han tratado de ayudarme en todo”, cuenta. De hecho, el Informe del Observatorio de las Discriminaciones en Barcelona 2024 refleja que en la ciudad se registraron 1.102 situaciones de discriminación ese año, lo que significa un 27,4% más que en 2023, siendo el racismo y la xenofobia el principal motivo según el Ayuntamiento de Barcelona.

Estoy sorprendido de que, siendo una persona negra, nunca haya recibido nintun tipo de racismo

Peter Godoy

60 años

Godoy y su compañero en un evento sobre el futuro de la educación. 
Godoy y su compañero en un evento sobre el futuro de la educación. Cedida

Godoy expresa que este apoyo fue más allá de lo ciudadano. También expresa que la ayuda que recibió al llegar fue más cercana que en Colombia, especialmente durante los primeros meses, proporcionándole lo necesario para cubrir sus necesidades básicas como la salud y los alimentos mientras se adaptaba a su nueva vida. Este acompañamiento fue esencial, ya que los primeros meses sin trabajo fueron un detonante emocional grande, hasta el punto de replantearse su regreso. “Quería volverme a Colombia aunque corriera peligro; aquí me sentía inútil”, confiesa. 

Actualmente, Godoy se siente afortunado y entiende que todo lo vivido ha sido parte de un proceso necesario para llegar a ser quien es ahora. Profesionalmente, se encuentra en uno de sus mejores momentos y está agradecido por haber tenido una segunda oportunidad lejos de la violencia. Sin embargo, una de las cosas más difíciles de la emigración es la ausencia de tus seres queridos; en su caso, su hijo, a quien tuvo que dejar en Colombia. “A pesar de la distancia, seguimos en contacto, pero por ahora es mejor no vernos”, cuenta. 

Para Godoy, el exilio forzado ha implicado una adaptación constante que, aunque dolorosa, también ha abierto reconocimientos inesperados. A día de hoy, España se ha convertido en su nuevo hogar, un lugar donde ha vuelto a imaginar un futuro y a construirlo con ilusión, después de haberlo perdido todo. 

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

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Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.