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Núria Balada y Núria del Campo, madre y hermana de bebé robado: “Oí llorar a mi hija, pero se la llevaron a una habitación contigua”

Familias marcadas

Madre e hija, de 85 y 57 años, cuentan el silencio impuesto sobre todos los casos de desapariciones forzosas

Núria Balada, de 85 años, y su hija, Núria del Campo, de 57

Núria Balada, de 85 años, y su hija, Núria del Campo, de 57

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Hay días que comienzan como cualquier otro, pero cambian para siempre la manera en que miramos el mundo. El 29 de febrero de 1964, en la Clínica Lourdes de Barcelona, Núria Balada dio a luz a su hija en medio de la confusión y el abandono. Le dijeron que su bebé había muerto, aunque la escuchó llorar. A partir de ese día, un silencio oficial y una serie de documentos incompletos tejieron un vacío que acompañaría a su familia durante décadas. Núria del Campo, su hija, ha crecido con ese hueco invisible, preguntándose qué ocurrió realmente con su hermana desaparecida.

En una conversación con Guyana Guardian, madre e hija, de 85 y 57 años, nos hablan de pérdidas que no se olvidan, de investigaciones que no avanzan y de la búsqueda incansable de respuestas. Esta es su historia, sí, pero también la de muchas otras madres a las que les arrebataron sus criaturas y que se niegan a que la verdad permanezca oculta. Porque escucharlas y reconocer lo que pasó no reabre heridas, sino que permite empezar a cerrarlas con dignidad.

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¿Cómo fue el nacimiento de tu hija?

Núria Balada: La noche que di a luz empecé a sentir dolor y fuimos a la Clínica Lourdes, que formaba parte del Grupo Atlántida. La mujer de un médico que conocía era comadrona y nos recomendó que nos hiciéramos de aquella mutua. Al llegar, me dijeron que estaba muy verde y que avisarían a la comadrona cuando avanzara el parto. Me lo pintaron muy mal, que era muy difícil, que a ver cómo iba...

Al cabo de unas horas, mi madre vio que se me ponían los labios lilas y avisó a una enfermera. Me bajaron a la sala de partos y se pusieron encima de la barriga para sacar a la bebé de malas maneras. Noté que expulsaba a la niña y la oí llorar. La llevaron al final de la sala, a una zona donde arreglaban a los bebés. Justo al lado había una puerta. Se la llevaron por ahí a una habitación contigua.

Núria Balada dio a luz en la Clínica Lourdes en 1964
Núria Balada dio a luz en la Clínica Lourdes en 1964Cedida

La comadrona se había quedado quieta y no fue hasta que mi madre le llamó la atención que se acercó para ayudarme a expulsar la placenta. Cuando me arreglaron, me dijo: “Mira, esto es una cosa que le sucede a 1 de cada 10 personas, y te ha pasado a ti. La niña ha nacido muerta”. Me quedé fría, no pude ni llorar.

Me lo pintaron muy mal, que era muy difícil

Núria Balada, madre de bebé robado

Pedimos ver a la niña y nos la enseñaron, pero estaba en una caja detrás de un cristal. Nos dijeron que ellos se encargarían del entierro. Después, vinieron muchas otras personas a decirnos lo mismo que la comadrona. Que qué lástima, que éramos jóvenes y que seguro que volveríamos a ser padres. Incluso un médico vino gritando, diciendo que por qué no le habíamos avisado, que habría hecho una cesárea. Mi marido lo frenó y le dijo: “Si se tenía que haber hecho algo, que le hubiesen llamado”.

¿Cómo fue la vuelta a casa? ¿Y los años siguientes?

Núria Balada: No me habían cortado la leche y empecé a tener fiebre, se me hincharon los pechos y sentía mucho dolor. Fueron días muy duros porque salía a la calle y la gente me preguntaba si había sido niño o niña y yo tenía que decirles que se había muerto. Veía a las madres con los cochecitos de bebés y me preguntaba: “¿Por qué yo no?”. Pasaron los años y decidimos volver a intentarlo. Esta vez di a luz en La Maternitat. En mi expediente ya ponía que se me había muerto una niña. Allí nació mi hijo Ramón. Más tarde, nació mi hija Núria y otro niño.

Núria Balada con su marido e hijos
Núria Balada con su marido e hijosCedida

¿Cuándo comenzasteis a sospechar que la niña no había muerto?

Núria del Campo: El documental que nos hizo saltar las alarmas fue Els nens robats del franquisme, un programa de Sense ficció de Montse Armengou, que se emitió en 2011. Comenzamos a sospechar y, a partir de ahí, yo busqué en Internet si había asociaciones relacionadas con este tema. Encontré a la Asociación Anadir en aquel momento y luego lo aparqué un tiempo. Lo retomé en 2017, que fue cuando contacté con SOS Bebés Robados Catalunya, con Adelina Ruiz al frente de la presidencia.

Núria Balada: Al mismo tiempo, yo vi una película en la que salía una enfermera que bajaba a un sótano de hospital y allí se veía una caja con un bebé niña y otro niño.

¿Cómo empezasteis a investigar?

Núria del Campo: Fue la asociación la que nos indicó qué papeles teníamos que buscar y los pasos a seguir. Fuimos al registro civil, al legajo de abortos. Había datos de la niña en documentos, pero incompletos. Estaba la firma de mi padre, pero no aparecía el nombre del médico o el de mi madre. También había incoherencias. Por ejemplo, el doctor que certificó la muerte de la criatura tenía un número de colegiado. Fui a preguntar al Colegio de Médicos a quién correspondía, y era de otro. Me explicaron que los números de colegiado no son de por vida, sino que se pueden transferir cuando se jubilan.

Después, fuimos a Cementiris de Barcelona, donde nos confirmaron que aquella criatura había sido enterrada allí en un nicho de alquiler que, al cabo de dos años, mis padres dieron de baja. Al dejar de pagar, pasó a fosa común desconocida.

¿Os habéis encontrado con obstáculos durante la búsqueda?

Núria del Campo: Sí. Con los documentos que habíamos recopilado y a través de SOS Bebés Robados Catalunya, se puso la correspondiente denuncia a la Fiscalía. El caso quedó archivado, como los demás, por falta de pruebas. La respuesta nos la dio la Guardia Civil, pero en el documento escrito no pone lo que nos dijeron de palabra: que los historiales médicos de la Clínica Lourdes se habían extraviado o perdido. No recuerdo exactamente si nos dijeron que se habían mojado o algo parecido. El caso es que se habían destruido una serie de documentos que, precisamente, eran del año en que nació mi hermana.

Una reunión de la asociación SOS Bebés Robados Catalunya
Una reunión de la asociación SOS Bebés Robados CatalunyaCedida

En el 2018, decidí ir a hablar con las monjas que habían regentado la Clínica Lourdes. Descubrí que estaban en la Llar de las Siervas de La Pasión, que tiene sede en Barcelona, en el barrio de Horta-Guinardó. Es un centro que tenían desde hace años y funciona como un hogar asistencial para madres embarazadas, madres con hijos pequeños o personas que no tienen a donde ir. Para no identificarme, dije que mi hija estaba haciendo un trabajo y necesitaba el informe médico de su abuela, que había dado a luz en aquella clínica.

Al principio, la monja fue toda amabilidad, pero cuando le dije esto, comenzó a ponerse tensa. Cuando le dije que aquella niña había fallecido en el parto, se puso aún más tensa. Me contestó que no quería decir nada, que se les había hecho mucho daño. Se cerró en banda.

¿Cómo os afectó el robo de vuestra hija y hermana?

Núria Balada: Desde que me dijeron que la niña había muerto, no pude llorar. Veía películas y se me ponía un nudo en la garganta, pero nada. No fue hasta la muerte de mi padre que me rompí. Comencé a llorar, unos sollozos... Mi marido tuvo que sacarme del funeral. La gente creía que era porque quería mucho a mi padre, pero también era por todo lo que llevaba dentro.

Desde que me dijeron que la niña había muerto, no pude llorar

Núria Balada, madre de bebé robado

Núria del Campo: No puedo decir que me haya afectado, pero sí que me ha hecho pensar: “Existe una hermana mía por ahí”.

Núria Balada: Nunca he olvidado su cumpleaños. Cada 29 de febrero, o el 28 si no es año bisiesto. Algo dentro de mí me dice: “Hoy es su cumpleaños”.

Toma nota

Lo que no sabías del robo de bebés

1

“El trato de las administraciones ha sido correcto, daban a entender que no éramos las primeras personas que pedíamos este tipo de información

2

“Todo fue una trama para hacerles creer que el parto era complicado y justificar la muerte de la criatura”

1

“Estuvo desatendida en unos sótanos, no tuvo la atención que se merecía”

¿Por qué creéis que hay tanta resistencia a dar visibilidad a este tema?

Núria del Campo: Porque no interesa. Hay gente en el poder o muy cercana al poder a la que no le conviene que esto salga. Además, al ser un colectivo femenino, aún se les ha dado menos credibilidad. A veces se las ha tratado como si no supieran lo que decían o se inventaran cosas. El patriarcado es lo que está en el poder, y el poder ha considerado que había que hacer callar a estas mujeres. “No les hagamos caso, no las tratemos como se merecen, y esto irá pasando con los años”. Y con los años, la gente se va haciendo mayor, se va muriendo, y esto quedará en el olvido. No hay interés en destapar y reconocer que se produjeron unos hechos muy graves.

Núria Balada en una manifestación
Núria Balada en una manifestaciónCedida

Después de tanta lucha y esfuerzo, ¿qué mensaje enviaríais a esa niña? ¿Y a la sociedad?

Núria Balada: Lo que yo le diría a mi hija es que yo no la abandoné, me la robaron, que es muy diferente.

Núria del Campo: A la sociedad le diría que nosotras lo que queremos es que se reconozca lo que paso, que somos víctimas como el resto de los colectivos y que aquí ocurrieron unos hechos muy graves de lesa humanidad. Buscamos reparación, justicia y perdón público por parte del Estado. De momento, nosotros tenemos el proceso de inscribir a mi hermana con su nombre y apellido, estamos a la espera. En casa nunca hemos tenido la esperanza de encontrar a mi hermana porque es muy difícil que ella nos busque si no sabe que es adoptada, pero queremos reparación.