Bernat Monzó, árbitro de curling internacional: ''Entrenábamos a las dos de la madrugada en la pista de hielo del Barça, era la única disponibilidad en toda Barcelona''
Deportes Exóticos
Hijo del reconocido escritor catalán, Quim Monzó, Bernat se interesó por el curling a principios de los 2000 y ahora arbitra en las mayores competiciones de la disciplina

Bernat Monzó es árbitro internacional de curling, un deporte con muy escasa tradición en España y el sur de Europa

Las gestas históricas de Oriol Cardona, Ana Alonso y Ot Ferrer en los Juegos Olímpicos de Milano-Cortina han impulsado a España en las disciplinas invernales. Con un oro, dos bronces y un diploma olímpico, la comitiva española volvió a casa con la misión más que cumplida. Antes de la exhibición de Cardona, que se llevó el oro en esquí de montaña, España llevaba 54 años sin conseguir tal gesta, cuando Francisco “Paquito” Fernández Ochoa se colgó el metal dorado en eslalon de esquí alpino en los Juegos de Sapporo de 1972.
Como ocurre en cada edición de los Juegos Olímpicos de Invierno, a nuestras pantallas llegan deportes que parecen casi exóticos, como el bobsleigh, en el que un equipo perfectamente coordinado se lanza a toda velocidad por un circuito helado dentro de un trineo, o el biatlón, disciplina que combina el esquí de fondo con el tiro con carabina y que tiene su origen en los entrenamientos militares de los países nórdicos.
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Otro de ellos es el curling, un deporte muy inusual en España en el que dos equipos deslizan piedras de granito de 20kg sobre una pista de hielo con el objetivo de situarlas lo más cerca posible del centro de una diana marcada en el suelo. Cada partido se divide en “entradas”, similares a turnos, y combina precisión milimétrica y una intensa labor física, ya que los jugadores barren el hielo con escobas especiales para modificar la velocidad y la trayectoria de la piedra. No en vano se le suele definir como un “ajedrez del hielo”, por la importancia de la táctica y la anticipación en cada lanzamiento

Culturalmente, queda muy lejos de la mayoría de los españoles, normalmente faltos de pistas de hielo en comparación con países como Canadá, Suecia o Escocia, donde la tradición de este deporte está muy arraigada gracias a climas más favorables. Sin embargo, siempre hay quien se mueve por el interés por lo desconocido, en el deporte y en la vida en general. Es el caso de Bernat Monzó, hijo del reconocido escritor catalán Quim Monzó, que desde joven se interesó por el “ajedrez sobre hielo” hasta convertirse en el primer árbitro internacional catalán.
De la televisión al Palau de Gel del Barça
Su historia empieza, como la de muchos aficionados, frente a la pantalla. ''Lo descubrí a principios de los 2000 por Erusport, un cal que siempre ha impulsado mucho esta disciplina”, revela. Su interés creció hasta contactar en 2004 con el presidente del único equipo de la ciudad, el Barcelona Curling Club, presidido aún hoy en día por Víctor Navarro.
La posibilidad fue real pero en condiciones precarias. “Entrenábamos a las dos de la madrugada en el Palau de Gel del Barça, era la única disponibilidad en Barcelona”, relata. Sin pista propia en la ciudad, el club dependía de horarios residuales y de instalaciones compartidas, tanto la del FC Barcelona cómo el viejo Skating Club de la calle Roger de Flor, ambas ya cerradas.

Entrenábamos a las dos de la madrugada en el Palau de Gel del Barça, era la única disponibilidad en Barcelona
Tras años como jugador buscando sitio en las pistas de Puigcerdà o Jaca, la pandemia marcó un punto de inflexión. La Federación Mundial impulsó formación online para árbitros y Monzó aprovechó la oportunidad. ''Pensé que era el momento de dar el paso'', explica. Después de arbitar en España, un correo enviado ''con toda la ilusión del mundo'' a la jefa de árbitros de la federación internacional le abrió la puerta en 2022 al Europeo de División B en Suecia. Desde entonces ha participado en campeonatos de Europa, mundiales mixtos, Juegos Universitarios y actualmente ejerce incluso como sub-jefe arbitral en competiciones internacionales.
Un deporte exigente y caballeroso
En el curling hay 8 o 10 ends (entradas), según la modalidad, y cada equipo lanza ocho piedras por end. El objetivo es dejar la piedra lo más cerca posible del centro de la diana, pero los jugadores deben decidir entre asegurar una buena posición o desplazar la piedra rival, de ahí su gran componente táctico. Durante el desplazamiento de la piedra de granito, uno o dos jugadores barren el hielo con escobas especiales para influir en su trayectoria y distancia, una acción que exige un notable esfuerzo físico, especialmente de brazos. “Los jugadores olímpicos están muy preparados; no todos viven exclusivamente de esto, pero trabajan a un nivel altísimo de fuerza y gimnasio”, apunta Bernat.
Es un deporte muy caballeroso; durante muchos años se jugaba sin árbitros porque los propios jugadores se ponían de acuerdo
Monzó subraya que el curling conserva una esencia singular: ''Es un deporte muy caballeroso; durante muchos años se jugaba sin árbitros porque los propios jugadores se ponían de acuerdo''. En ligas locales aún se autorregulan muchas decisiones. Felicitar al rival por un buen lanzamiento forma parte del código no escrito. El rol arbitral aparece sobre todo en competiciones oficiales, midiendo distancias milimétricas cuando las piedras quedan prácticamente empatadas o supervisando reglas específicas como el hammer, la última piedra de cada entrada que puede decidir el marcador.

Un catalán en el circuito mundial
Monzó asegura que fue el primer árbitro catalán en competiciones internacionales y ahora comparte pista con suizos, escoceses o canadienses en equipos arbitrales reducidos y multiculturales. ''Es un enriquecimiento cultural constante; viajas y conoces realidades muy distintas'', explica.
En cuanto a las potencias mundiales, destaca a Canadá, Escocia, Suecia y Suiza como referentes, con programas de formación sólidos y tradición histórica. Estados Unidos también destaca desde hace años y recientemente Italia ha subido mucho el nivel y probablemente otros países con menos tradición crecerán en la disciplina en los próximos años.
¿Tiene futuro el curling en Catalunya? Monzó cree que sí, especialmente cuando los Juegos reactivan el interés. ''Cada vez que hay Juegos Olímpicos, mucha gente se engancha. Si hubiera una pista estable, sería una actividad ideal para muhcos aficionados que no han encontrado su deporte y ayudaría a subir el nivel del país”, sostiene. Por ahora, la única posibilidad real de que el curling tenga su espacio en Barcelona, es la indeterminada reapertura del Palau de Gel del FC Barcelona, cerrado temporalmente desde 2021.


