“Emitir un episodio cada semana da más vida a una serie”
Un mercado feroz
Conversamos con el director de contenidos de Movistar+, Alex Martínez Roig, sobre la llegada de competencia y sus objetivos en ficción

Javier Gutiérrez y Malena Alterio protagonizan 'Vergüenza' de Movistar+.

El mercado de series está al rojo vivo. Hace cinco años ni podíamos imaginar que marcas como Netflix, HBO y Amazon podrían entrar directamente en el mercado español y ahora tenemos la primera instalada, HBO preparando una llegada inminente y la otra al acecho.
Con este panorama en mente hablamos con el jefe de contenidos de Movistar+, Àlex Martínez Roig, para entender los objetivos del gigante español ahora que ha abandonado la marca Canal+ y que comparte los derechos de Juego de tronos, y que se embarca en la producción propia con paso firme.
“Tenemos una situación excepcional y compleja”, dice sobre la compra de derechos de ficción. Su objetivo es comprar los derechos de “temporadas completas y anteriores” para que los abonados puedan consumirlas cuando quieran y como quieran, pero ahora no pueden evitar tener “singularidades de Amazon, Netflix y HBO”.
Martínez Roig se refiere al hecho que a partir de ahora comparten con HBO los derechos de emisión de series como Juego de tronos, Girls, Veep o Ballers mientras que ya no pueden contar con Netflix para la compra de series de prestigio como House of cards y Orange is the new black, que siguen estrenando de forma exclusiva en España, y con Amazon (Transparent).

Los hábitos únicos de los seriéfilos
La importancia de adquirir los derechos de temporadas actuales y antiguas es fundamental si tenemos en cuenta que el consumo de series es distinto del resto. Para Movistar es “tan importante el día de la primera emisión como el tiempo que estará disponible en todos los soportes posibles”. Martínez Roig pone cifras sobre la mesa: “De nuestra oferta se consume un 96% en directo menos con las series donde hay un 56% de consumo en diferido”.
De nuestra oferta se consume un 96% en directo menos con las series donde hay un 56% en diferido”
Esto significa que tienen “dos realidades paralelas” y explica, por ejemplo, la llegada del canal Cero este mismo año con una vocación generalista que les sirve “de escaparate” de series que después sólo se pueden ver en servicios premium y aportando cambios al modelo de consumo con un late-night Late Motiv de Andreu Buenafuente que comienza a las once de la noche.
Y, como existen realidades en directo y en diferido, no tenía sentido seguir adelante con la marca Yomvi que servía para consumir contenidos a la carta: “Nos dimos cuenta que Yomvi había dejado de existir como un ente separado”. Para Movistar es “tan importante el día de la primera emisión como el tiempo que estará disponible en todos los soportes posibles”.
Juego de tronos, por ejemplo, también demuestra que las cosas están cambiando porque “tiene más consumo en versión original subtitulada que doblada”, algo que antes era impensable para una obra tan masiva.
Ficción propia, viento en popa
En esta nueva etapa de Movistar están destacando la producción de series propias para acercarse al público local con series premium: “La gente se ha acostumbrado a ver series más exigentes y, como nuestro cliente no es el anunciante, todas las que desarrollamos tienen episodios de cincuenta minutos”.
Dentro de esta oferta exclusiva se encuentran la serie de época La peste de Alberto Rodríguez (La isla mínima), una comedia como La vergüenza de Juan Cavestany y con Malena Alterio de protagonista, La zona con Eduard Fernández y de los hermanos Sánchez-Cabezudo (Crematorio) y Dime quién soy, la adaptación del best-seller de Julia Navarro que se anunció la semana pasada.
Los referentes de ficción son Crematorio (2011) y Qué fue de Jorge Sanz (2010) de David Trueba, dos proyectos que recibieron el apoyo de la crítica pero que no tuvieron continuación en su momento por falta de presupuesto.
Sería lo más lógico producir con terceros porque se necesitan muchas ideas y dinero para producir series”
Lo que no está tan claro es la estrategia de emisión, si ofrecerán todos los episodios de golpe como Netflix u optarán por el modelo semanal de toda la vida. “No sé si la mejor forma es estrenar toda la serie de golpe”, reconoce Martínez Roig. Las dosis periódicas, en cambio, “crean una relación con la serie” y permiten que se hable durante más tiempo de las tramas y personajes: “Emitir un episodio cada semana da más vida a una serie”.
Su ejemplo más claro es el de Juego de tronos que, si se ofreciera de golpe, posiblemente no hablaríamos de la serie durante meses y meses. Y, cuando series como La peste y Vergüenza se estrenen en 2017, no descarta establecer lazos comerciales con plataformas y canales del resto del mundo. “Sería lo más lógico producir con terceros porque se necesitan muchas ideas y mucho dinero para embarcarse en la producción propia”.
Más ficción europea
Ahora que no pueden contar con ciertas novedades de Estados Unidos porque los propios canales ya emiten aquí, y que tienen más competencia para adquirir derechos, Movistar está aprovechando el gran momento de la ficción europea.
Hay series como 'The tunnel' con unos estándares de calidad altísimos”
“Hay series como The tunnel que tiene unos estándares de calidad altísimos con una aportación al guión muy europea”, dice sobre una de sus adquisiciones. Aquí también entran las británicas Happy valley y Catastrophe, la noruega Occupied o Love Nina, la serie de Nick Hornby con Elena Bonham Carter que tiene prevista su llegada el 15 de octubre.
Los retos pendientes
Pero desde Movistar también asumen que quedan cuentas pendientes porque están en un constante proceso de transformación y hay que revisar y mejorar. ¿El más evidente? “Debemos mejorar la experiencia de usuario y la forma de consumo”.
Debemos mejorar la experiencia de usuario y la forma de consumo”
También están trabajando en una mejor comunicación de Cero y deportes en las redes sociales y Youtube, mostrando mejor a los no-abonados la clase de oferta que proporciona Movistar+, y no se descarta recuperar visibilizar esta oferta con algunos contenidos en abierto, como la marca Canal+ hacía en sus inicios.