La relación amorosa concluyó: Netflix ya no respalda sus producciones de España de mayor escala.
Canceladas
Proyectos de importancia como ‘Olympo’ y ‘El refugio atómico’ se han suspendido después de su ciclo inicial, pese a haber logrado números de espectadores razonables.

Agustin Della Corte, de 'La sociedad de la nieve', en una imagen de 'Olympo'.

Hagamos memoria sobre las producciones españolas que Netflix lanzó durante 2025. Tratemos de identificar ahora aquellas que parecían tener mayores probabilidades de éxito. Resulta forzoso evocar dos obras específicas: El refugio atómico y Olympo. El proyecto inicial provenía de los creadores de La casa de papel, compartiendo diversas similitudes con el grupo del Profesor, mientras que el otro buscaba posicionarse como la sucesora de Élite, presentando a un grupo reciente de talentos emergentes en la actuación (y posibles referentes para el público joven). No obstante, los dos programas se cancelaron este diciembre tras haberse asumido que contarían con entregas posteriores.
La producción inicial en sucumbir resultó El refugio atómico, el trabajo de Álex Pina y Esther Martínez Lobato lanzado en septiembre contando con Natalia Verbeke, Miren Ibarguren, Carlos Santos y hallazgos como Pau Simón y Alícia Falcó. La ficción proponía que, frente a la crisis geopolítica mundial, varios magnates se adentraban en Kimera Underground Park: un refugio subterráneo edificado para huir de un desastre atómico, comandado por la perturbadora Minerva. No obstante, según comprobaba el público al cierre del capítulo inicial, realmente no se había desatado ningún conflicto nuclear: aquello era un complejo engaño para timar a los visitantes.

Las semejanzas con La casa de papel, como se indicó, eran obvias. Sumado a Pina y Lobato, disponía del realizador Jesús Colmenar y de Migue Amoedo en el apartado visual. También incluía a un equipo de asaltantes con una estrategia muy sofisticada y una calidad de producción muy por encima de la competencia nacional, con un enfoque más global. Sin embargo, súbitamente, la escenografía fue retirada por no alcanzar la acogida prevista… a pesar de haber obtenido unos niveles de audiencia aceptables.
Durante su debut logró 3,7 millones de visualizaciones mediante 27,2 millones de horas de reproducción entre los abonados. No obstante, fue en la segunda semana cuando triunfó plenamente: generó 10,3 millones de visionados con 75,6 millones de horas, transformándose en la ficción más seguida del catálogo en ese intervalo, por encima incluso de los proyectos en inglés. Globalmente, obtuvo 20,7 millones de reproducciones en sus primeros veintiocho días. Tal vez los comentarios especializados no fueron positivos, pero los espectadores de todo el mundo se sintieron atraídos por la obra.
Alcanzar 20,7 millones de reproducciones en el transcurso de cuatro semanas constituye un registro de público positivo para una producción española.
Sin embargo, tal vez debido a la influencia de La casa de papel, que alcanzó 106 millones de reproducciones en su cuarta entrega, este número se percibió como escaso. A modo de compensación, Netflix comunicó el lanzamiento de la segunda temporada de Berlín , obra igualmente de Pina y Lobato, para el 15 de mayo de 2026 y difundió un avance inicial, intentando disimular el aparente revés y la supresión de El refugio atómico.
Y, después de este sorprendente uso del hachazo, surge un ejemplo parecido. Olympo, cuyo lanzamiento ocurrió en junio, se daba por hecho que continuaría. Fue realizada por Zeta Studios, los creadores de Élite, siguiendo el mismo esquema: mientras que Élite trataba sobre un drama juvenil de alumnos adinerados en un colegio privado, Olympo se centraba en atletas de alto nivel dentro de una instalación de alto rendimiento en los Pirineos. ¿Qué más compartían? Un elenco seductor, vínculos dañinos, secuencias apasionadas e incógnitas fundamentales de vida o muerte.

La anulación de Olympo resulta llamativa dado el perfil de la obra: se dirigía a los adolescentes y, en esa línea, consiguió resultados significativos. Se mantuvo durante cinco semanas en el top de producciones en idiomas distintos al inglés, sumando 17,7 millones de reproducciones en dicho intervalo. ¿Por qué no se dio luz verde a una segunda tanda de episodios para atraer a más público joven a la historia? ¿Y cómo es que Netflix renunció a conservar en su plantilla a Clara Galle, Agustín Della Corte, Nuno Gallego, Nira Osahia, Martí Cordero o Juan Perales, con posibilidades de ser el relevo del reparto de Élite?
Dichas anulaciones demuestran una evolución en el sistema productivo de la plataforma desde su origen. En el pasado era sumamente inusual que un relato de ficción se descartara tras solo un ciclo. La justificación radicaba en solicitar una segunda tanda de episodios de forma casi mecánica para evaluar, al lanzarse el nuevo contenido, si la producción había logrado generar una base de seguidores. Igualmente, resultaba relevante analizar si, apoyándose en una comunidad devota, se conseguía captar a más televidentes para la obra.
Se trataba de una actitud constructiva, positiva y considerada hacia los autores, debido a la posibilidad que se les brindaba para evolucionar su proyecto: una nueva tanda de episodios permite pulir detalles, fortalecer los puntos fuertes y aprovechar los elementos que resultan más efectivos. No aseguraba la conclusión total del relato, aunque sí facilitaba la presentación de la visión creativa y fomentaba un visionado menos apresurado, especialmente en un servicio donde los capítulos se lanzaban de forma simultánea.
Los ceses de El refugio atómico y Olympo, por el contrario, plantean un escenario difícil para las producciones españolas con proyección global en Netflix: lograr un seguimiento notable ya no resulta bastante. Las exigencias se han incrementado. Pese a que no es factible crear obras con los números de Élite y La casa de papel, el servicio no desea prescindir de tales éxitos. Y este nivel de demanda podría generar una consecuencia adversa.
¿Radica la dificultad en pretender emular logros pasados en lugar de arriesgarse con ideas inéditas?
¿De qué manera mantendrá su fe el público en esta clase de estrenos, en las ficciones con mayor proyección comercial, si se eliminan de forma repentina? ¿O tal vez el fallo radique en buscar la imitación de triunfos pasados en lugar de priorizar la innovación?
