Otro día de caos en urgencias
The Pitt
'The Pitt', galardonada con el Emmy a la mejor serie dramática, pone en entredicho a las demás producciones de alto presupuesto después de concluir una temporada original de 15 capítulos en un periodo menor a un año.

'The Pitt' regresa con 15 episodios.

Las figuras vinculadas a The Pitt, tales como el intérprete Noah Wyle y los escritores y responsables de producción R. Scott Gemmill y John Wells, generaban seguridad. Asimismo, la trama seguía el estilo de Urgencias, el previo drama hospitalario donde colaboraron previamente: el médico Michael Robinavitch, apodado Robby, tenía que superar una jornada de emergencias extrema en el Pittsburgh Trauma Medical Center.
No obstante, el esquema exigía cautela: la entrega inicial relataba una única jornada de emergencias y, consecuentemente, cada capítulo representaba una hora de guardia. ¿De qué manera lograría The Pitt salir bien librada manejando los hilos narrativos y el desarrollo de personajes bajo un marco tan rígido y limitado? Pues exhibió una lógica y una autenticidad que le valieron conseguir cinco Emmys, abarcando mejor drama, galardón actoral para Wyle y actriz de reparto para Katherine LaNasa.

Ante el estreno de la segunda entrega este viernes en HBO Max, transcurrido un año desde el debut, se mantiene el formato: 15 capítulos que relatan 15 horas. En esta ocasión el día viene definido por la partida próxima de Robby (Noah Wyle), quien inicia un permiso de tres meses tras finalizar su horario. Necesita pausar su espiral de agotamiento corporal y psicológico debido al rigor del empleo y los duelos vividos.
Previo a su partida, debe trabajar durante un tiempo con su relevo, la doctora Al-Hashimi (Sepideh Moafi), quien posee un historial impecable: o bien controla perfectamente la práctica médica o carece de la preparación necesaria para lidiar con el estrés de emergencias. Además, se vislumbra un nuevo escenario crítico después del ataque terrorista de la primera temporada: la caída de la red tecnológica trastocará la dinámica de una jornada que ya resulta desordenada.
The Pitt, al dar comienzo su segunda entrega, se consolida como un modelo a seguir dentro de la industria de la televisión. El equipo de escritores de Gemmill expone de forma nítida los dilemas personales al empezar la jornada, lográndolo con espontaneidad y evitando que el inicio resulte pausado. Se establecen las bases para posibles estallidos emocionales y se insertan ganchos narrativos al concluir cada episodio. Se alternan tramas breves con otras de mayor duración, sin revelar nunca la relevancia de cada situación (empleando todas ellas para inyectar tensión y sentimiento).
Asimismo, no le asusta limitarse a ser un drama hospitalario mientras eleva el género a una sofisticación técnica superior: resulta asombrosa la armonía entre las tramas y los protagonistas, la fluidez con la que los actores y extras recorren el hospital, o su empeño por proyectar veracidad en una estructura que suele tender a lo ficticio.

Sin evidenciar el más mínimo agotamiento, funciona además como un reproche severo al modelo productivo de los servicios de transmisión y de los autores de renombre actuales. Si The Pitt logra lanzar una entrega de 15 capítulos anualmente y además brindar un nivel de excelencia indiscutible… ¿qué justificación poseen las demás ficciones para demorarse tanto tiempo? A diferencia de otros proyectos que intentan ser impactantes, esta obra hospitalaria prefiere mantenerse como un pilar estable para la audiencia y, simultáneamente, un referente moderno de la televisión. Igualmente contribuye el respaldo de HBO Max, que ya la ha renovado por una tercera temporada.
