Engancharse a una nueva serie es fácil cuando tiene un primer episodio tan bueno
Recomendación
'El robo' tiene 42 minutos de nervio cuando unos atracadores llegan armados a la empresa donde trabaja Sophie Turner ('Juego de tronos')

Sophie Turner, estupenda.

Son casi las once de la noche. Se termina el episodio de la serie que estabas viendo. Al día siguiente toca levantarse pronto, como cualquier día laborable, pero tu cabeza todavía no te pide apagar la neurona del todo. Este momento, en teoría, no es el adecuado para empezar a ver una nueva serie: hay posibilidades de que no puedas entrar por un cansancio relativo, que incluso te duermas al no conocer todavía a ninguno de los personajes. Pero empiezas a reproducir una novedad de Prime Video al ver que allí aparece Sophie Turner (Juego de tronos) y que, por lo menos, el episodio solo dura 42 minutos. Qué vicio.
En El robo (Steal), Zara (Sophie Turner) trabaja en una empresa de fondos de inversión. Está encerrada en el baño porque le sangra la nariz, algo que su compañero le recuerda que le sucede cuando está de resaca. Después de enseñarle las oficinas a la nueva incorporación de su departamento, ese día aparentemente tranquilo se convierte en una pesadilla: una banda de ladrones llega armada a su planta y Zara, debido a su puesto de trabajo, se ve obligada a ayudarlos a ejecutar uno de los mayores robos de la historia: una transferencia de 4.000 millones a una cuenta de las Islas Vírgenes. Y hasta aquí se puede contar.

El episodio de presentación tiene un ritmo endiablado donde, en realidad, apenas podemos saber casi nada de quienes aparecen en pantalla. Después de mostrar las oficinas con la excusa de la llegada de una nueva trabajadora, el creador Sotiris Nikitas se niega a caer en la tentación de forrar el metraje con detalles personales de las víctimas y los criminales. Ya habrá tiempo. Él cree en la tensión de la situación: un atraco a mano armada por unos ladrones de aspecto inquietante (no cuesta entender por qué parecen klingons) y el entorno frío de una empresa financiera.
Es interesante, de hecho, cómo El robo se compara de forma directa con La casa de papel, la serie de referencia en este género: si Álex Pina confiaba en la grandilocuencia de los diálogos, del plan y de la humanización de los criminales, aquí se opta por mostrar los hechos desde el ritmo y sin querer manipular todavía emocionalmente al espectador. El director Sam Miller, que dirigió Podría destruirte o el episodio Loch Henry de Black Mirror, entiende, además, que puede confiar en Sophie Turner para anclar la mirada del espectador: su interpretación agarra al espectador desde la reacción ante lo que ocurre.
Al llegar al desenlace de la presentación con una escena que corona El robo, uno puede volver a respirar. Con ese nuevo aliento, también entran ganas de decir: “Qué fantástico primer episodio”. Véanlo. Y es que, si bien un servidor no puede opinar de la temporada completa o de qué quiere contar exactamente Nikitas a partir de su obra, sí puede adelantar que estamos ante una entrega de thriller perfecta, infalible, trepidante. Producir un buen episodio de ficción es un arte.
