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Vale la pena conocer este romance secreto durante el conflicto nor

Recomendación

* El encanto de D

Imagen de 'Días de ceniza'

Imagen de 'Días de ceniza'

Channel 4

Cushla (Lola Petticrew) es maestra y por las tardes trabaja en el pub de su hermano Eamonn (Martin McCann). Le sirve para desconectar de la realidad de su casa donde su madre (Gillian Anderson) esconde botellas incluso en la cisterna del váter desde que murió su padre. Es en el pub donde conoce a Michael (Tom Cullen), un abogado tan encantador como mediático. Está casado pero esta circunstancia no impide a Cushla sentirse atraída por él y empezar una relación prohibida. Hasta aquí todo parece más o menos sencillo en Días de ceniza, la nueva serie de Movistar Plus+. Cuenta un amor prohibido.

No obstante, al expandir la perspectiva del relato e incorporar su entorno, la pieza gana profundidad súbitamente. Cushla reside en una localidad próxima a Belfast durante 1975 y desempeña su labor en un colegio católico. El resentimiento y las disputas entre católicos y protestantes representan una realidad habitual con la que ella ha debido habituarse a coexistir. Al observar por el ventanal y notar que el vecino sale temprano, percibe cómo él examina inicialmente la vía y, previo a encender el automóvil, revisa los bajos del transporte para confirmar que no exista ningún artefacto explosivo.

Lola Petticrew está impecable como Cushla. 
Lola Petticrew está impecable como Cushla. Channel 4

En el trabajo, tiene un caso complicado. Es la única que se preocupa por Davy McGeown (Daithi Ó Haragáin), un estudiante hijo de católico y protestante, cuyo padre ha recibido una paliza casi mortal por casarse con una mujer del otro bando. El director de la escuela no quiere ayudar a los McGeown porque la madre es protestante y en el barrio de los McGeown, cuando Cushla los visita, recibe pedradas y amenazas de los vecinos.

Al vincularse con Michael, la muchacha confronta el entorno religioso, social y político de la región. No obstante, más allá del riesgo de quedar desempleada, el romance conlleva otros factores tabú: Michael es un protestante repudiado por parte de su comunidad por proteger a muchachos católicos en sus infracciones iniciales en la vía pública. Él sostiene que, al impedir su ingreso en prisión desde su posición de protestante, logra evitar que el IRA reclute nuevos miembros, una postura que genera la animadversión de todas las facciones.

Gillian Anderson es una madre pegada a la botella. 
Gillian Anderson es una madre pegada a la botella. Channel 4

A partir de la novela de Louise Kennedy, Ailbhe Keogan escribe un drama ejemplar por su habilidad de incluir y mover tantos hilos discursivos sin que pierda fuerza o autenticidad la química creíble de Cushla y Michael. Se entrecruzan el feminismo, la hipocresía religiosa, la violencia política, la violencia policial y judicial, el tribalismo de la sociedad ante un conflicto político, las consecuencias del colonialismo y las particularidades de Irlanda del Norte.

Es sugerente la forma de recrear la época: evita fetichizar los setenta al mismo tiempo que tampoco quiere entrar en un costumbrismo feísta. Esta tensión entre idealizar y precarizar también está presente en la historia de amor, que en ningún momento canibaliza la ficción: la creadora siempre está más interesada en Cushla que en su combinación con Michael, si bien la relación tiene una naturalidad tangible. Ayuda que Lola Petticrew, a quien vimos recientemente en la adaptación de No digas nada de Patrick Radden Keefe, transmite una feminidad inconformista e incorruptible.

El joven Davy (Daithi Ó Haragáin), víctima de los prejuicios y la violencia. 
El joven Davy (Daithi Ó Haragáin), víctima de los prejuicios y la violencia. Channel 4

Días de ceniza manifiesta interés por el conflicto norirlandés: resulta ubicuo, asfixiante, hostil y brutal. En apenas cuatro entregas proporciona argumentos para analizar y captar la realidad, en efecto. Aun así, la obra es cautivadora al retratar lo complicado que resulta lidiar con ese salvajismo de forma individual. Cushla, dejando a un lado sus calificativos (mujer, soltera, católica, irlandesa), es meramente un individuo que no olvida la condición humana de sus allegados y procura conducirse bajo sus convicciones propias.