La jueza deja al borde del juicio a los dos investigados por el crimen de Helena Jubany
Asesinato sin resolver
La magistrada da cinco días a las partes para pedir más diligencias o presentar los escritos de acusación y defensa

El caso por el asesinato de Helena Jubany encara la recta final. La jueza instructora ha recibido los últimos informes de la Policía Nacional que descartan a Santiago Laiglesia como autor de los anónimos que recibió la víctima meses antes de su muerte y ha pedido a las partes si van a pedir nuevas diligencias o hay que mandar el caso a juicio. En una providencia dictada por la jueza Lucía Santos Rico da cinco días a la defensa y a las acusaciones para que se pronuncien. La familia de Helena Jubany ya ha anunciado que no pedirá más diligencias y solicitará el cierre de la instrucción para que, 25 años después del crimen, puedan presentar los escritos de acusación contra los dos investigados, Santiago Laiglesia y Xavier Jiménez. Ambos eran compañeros de la víctima en la Unió Excursionista de Sabadell.
La juez toma esta decisión después de haber recibido la última prueba que se había solicitado: un informe caligráfico que comparase la letra hallada en los dos anónimos que recibió la víctima meses antes de su asesinato con la escritura de Santiago Laiglesia, el eterno sospechoso del crimen y que fue excarcelado el pasado enero tras pasar un mes en prisión preventiva. La prueba caligráfica concluye que “los textos manuscritos (...) No han sido extendidos por el autor del cuerpo de escritura aportado, Santiago Laiglesia”. Sin embargo, contra el investigado pesa una prueba más contundente: se halló ADN suyo en un jersey que vestía la víctima el día de su asesinato, lo que, a juicio de la instructora, permitiría situarlo en el lugar y a la hora del crimen.

La última prueba caligráfica descarta a Santiago Laiglesia
El asesinato de Jubany se produjo el 2 de diciembre de 2001, cuando, después de ser drogada y desvestida, fue arrojada al vacío desde la azotea de un edificio de Sabadell. En esa finca vivía Laiglesia con su novia, Montserrat Careta, que fue encarcelada por este asunto y se suicidó en prisión clamando por su inocencia. Una prueba de ADN realizada en las prendas de ropa de la víctima que fueron halladas en la azotea coincidió con el perfil genético de Laiglesia, lo que reforzó su imputación y lo llevó a pasar un mes y medio en prisión preventiva. La jueza subrayó que el hallazgo de ADN en el jersey de la víctima “son bastantes motivos para creerle responsable criminalmente del delito investigado”.
Jubany recibió, en los meses de septiembre y noviembre, dos inquietantes anónimos en la puerta de su casa que iban acompañados con unas pastas y una horchata, en un caso, y un zumo de naranja, en otro, adulterados con benzodiacepinas (ansiolíticos). Eso fue, según los investigadores, la antesala del crimen. Durante los 24 años de instrucción judicial se han realizado múltiples pruebas caligráficas para encontrar a los autores de los anónimos. En un primer momento, apuntaron a dos mujeres: Montserrat Careta —la novia de Laiglesia— y Ana Echaguíbel, una compañera que se enfadó con Jubany después de que esta la rechazara. Pero en el año 2021, finalmente la investigación señaló al segundo investigado en la causa, Xavier Jiménez. A él se atribuyen la confección de los anónimos y, según la instrucción, tenía motivos para matar a Jubany. Estaba enamorado de ella y esta lo rechazó. “Existen indicios suficientes que permiten afirmar que Jiménez participó de forma activa en el asesinato de Jubany”, escribió el anterior juez instructor. Una prueba informática forense fue capaz de hallar similitudes entre el contenido de los anónimos y varias conversaciones de chat que mantuvo Jiménez con la víctima.


