Collboni precintará el centro de toxicómanos que no tiene licencia si no regulariza su situación
Barcelona
Trabajadores temen que el dueño de esas instalaciones las cierre y nadie aclara si se baraja o no una multa

El centro está ubicado en el número 34 de la calle Pomaret. Los trabajadores temen que pueda cerrar esta misma semana

Regularizar la situación o precinto. Es el ultimátum dado por el Ayuntamiento de Barcelona al centro de la zona alta de esta ciudad que se sospecha ha desplegado terapias de rehabilitación con toxicómanos durante casi cuatro décadas sin licencia de actividad.
Todo se descubrió hace un par de semanas tras un incendio provocado por uno de los usuarios. La Guardia Urbana inspeccionó ese centro –en el número 34 de la calle Pomaret– y comprobó que esas instalaciones de la empresa CAT carecían de licencia.
Así que habría funcionado todos estos años como si no existiera, al menos para la Administración, pues a los servicios sociosanitarios del Govern tampoco les ha constado nunca esa actividad en un centro que atendía una media de veinte usuarios, que además pernoctan en esas instalaciones.
El Ayuntamiento mueve ficha
Un portavoz del Ayuntamiento de Barcelona confirmaba ayer la apertura de esta investigación: “Después de verificar los incumplimientos detectados por los servicios de inspección del distrito Sarrià-Sant Gervasi en el Centro de Adicciones Terapéuticas (CAT) se ha iniciado un expediente”.
Y se ha hecho saber a esa empresa, liderada por Manuel Mas-Bagà, “que tiene que legalizar esa situación”. Tiene un plazo de un mes a partir de esa notificación “y en caso de que no lo haga se ordenará el cese de la actividad y se procederá al precinto del centro”, añade el mismo portavoz municipal.
El centro ha trabajado durante casi cuarenta años sin que conste, en ninguna administración, esa actividad
Lo que el Ayuntamiento de Barcelona no aclara en estos momentos es, con independencia de si esas instalaciones decidan o no acometer los cambios para regularizar su situación, si el hecho de haber trabajado tanto años sin licencia de actividad acarreará una multa.
Algunos trabajadores de ese centro de la zona alta de Barcelona están casi convencidos de que la empresa, una vez descubierta la irregularidad, “no tiene ninguna intención de enmendar esta ilegalidad”. Auguran que va a cerrar puertas, como si nada hubiese ocurrido –de ahí la importancia de saber si habrá o no multa– y eso podría pasar esta misma semana.
En los últimos días se ha empezado a derivar a usuarios –otras de las víctimas de esta situación– a otros centros.
Al margen de la licencia falta por aclarar también si alguna administración va a abrir una investigación paralela para comprobar si ese centro, como dicen también sus propios trabajadores, atendía a esos toxicómanos en condiciones de insalubridad (las terapias no eran baratas) y en unas instalaciones con falta de medidas de seguridad, como puso al descubierto el incendio.