Sociedad

Realismo precoz y rebelión silenciosa: las fuerzas que moldean a los jóvenes Z

Cambios sociales

La sobreestimulación hace que pierdan el idealismo antes que generaciones anteriores

Miles de jóvenes se movilizaron para ayudar a los damnificados por las inundaciones de la dana de Valencia en 2024 

Miles de jóvenes se movilizaron para ayudar a los damnificados por las inundaciones de la dana de Valencia en 2024 

Xavi Jurio / Propias

La generación Z percibe el mundo como un lugar aterrador, muestra crecientes temores a la pérdida de sus derechos, la delincuencia y la discriminación, y es cada vez más cínica respecto a su capacidad para cambiar el mundo, lo que lleva a muchos a sentirse estresados o deprimidos. Esa es la descripción que Gabriel Rubin, un profesor e investigador de la Universidad Estatal de Montclair (Estados Unidos) que lleva años estudiando y documentando con entrevistas en profundidad la evolución de los jóvenes nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2000, hace de ellos en su última investigación, presentada hace unas semanas en la Conferencia de la Sociedad para el Análisis de Riesgos de 2025.

Lo cierto es que la mayoría de encuestas que se realizan a este colectivo, también en España, muestran que es el grupo de edad con más porcentaje de personas que se declaran pesimistas (por encima del 20%, en el estudio del CIS sobre miedos e incertidumbres de noviembre pasado). También los que más admiten tener miedos o temores de carácter general (35% entre el colectivo de 18 a 24 años) y ponerse nerviosos con facilidad (60%). Y cuando se les pide que analicen la situación actual del mundo y de España, ocho de cada diez se decantan por un balance negativo, siendo además los aspectos relacionados con la incertidumbre y la preocupación sobre el futuro los aspectos que más estrés les provocan.

A los 18 años hablan con lucidez de política, economía o clima

Álvaro Justribó

Fundador consultora Mazinn

“Más que ser pesimistas, diría que somos una generación más realista, que ha reducido el volumen de idealismo y ha subido el de pragmatismo”, afirma Álvaro Justribó, fundador de la consultora Mazinn, especializada en análisis de tendencias e investigación cultural sobre la generación Z, a la que él mismo pertenece.

La diferencia fundamental respecto a jóvenes de otras generaciones anteriores, dice Justribó, es que la confrontación con la realidad se ha adelantado en los zetas. “Otras generaciones se deban de bruces con la realidad más tarde, cuando entraban en el mercado laboral y formaban una familia; ahora esa curva se adelanta y los chicos y chicas de 18 años hablan con una lucidez de política, economía o clima que no tenían otras generaciones a esa edad”, dice.

Sobredosis de información y estímulos

Una de las causas de ese realismo precoz de los zetas es la sobredosis de información y el impacto constante de estímulos de las redes sociales mostrando guerras, crisis, desastres, noticias falsas o comparaciones, lo que les lleva a madurar más rápidamente en lo cognitivo.

Pero también tiene que ver con su propia experiencia. “La crisis ha sido la normalidad con la que han crecido y de la que se ha hablado desde que eran niños, porque vivieron la crisis inmobiliaria de 2008 (que acabó con el contrato social de que con estudios, esfuerzo y voluntad alcanzas la estabilidad económica y social y con el modelo la clase media), y, sin haberla superado, les llegó la de la covid, que condicionó sus primeras experiencias y su socialización; y luego las guerras de Ucrania y de Gaza...”, explica Stribor Kuric, sociólogo e investigador de Fad Juventud.

La covid condicionó la socialización de los miembros de la generación Z 
La covid condicionó la socialización de los miembros de la generación Z Dani Duch / Propias

Subraya que, además, todas esa experiencia de crisis concatenadas se ha visto acompañada del auge de unos movimientos sociales –como el feminista y el ecologista–, que ponen el foco en unas problemáticas estructurales que no se vislumbra que puedan resolverse fácilmente, lo que contribuye a la percepción de incertidumbre que tienen los jóvenes actuales.

Miedosos, desconfiados y analíticos

La generación que está entrando ahora en la edad adulta es, sin duda, la más conectada de la historia: pasan una media de seis horas diarias en el universo algorítmico y dos en aplicaciones como TikTok, expuestos a más de 360 contenidos al día, según los datos facilitados por Iván Ramos, de la agencia Dentsu, en la I Jornada Comunicación y Jóvenes organizada por la UOC. Y esa cascada de información e impactos visuales influye en la formación de su personalidad. “Estamos sopesando siempre muchos pros y contras de muchas cosas, porque vemos en TikTok casos buenos y malos de la misma historia; y ese ruido mental nos lleva a tener más miedo, a ser más desconfiados y excesivamente analíticos, a temer decidir o elegir algo -desde una camiseta hasta un puesto de trabajo- por cómo nos pueda afectar o lo que podemos perder”, admite Álvaro Justribó.

María Martín Revuelta, directora de comunicación en la consultora de investigación social Gad3, suma a todo ese escenario la crisis de la vivienda. “Como los jóvenes de cualquier generación ven el futuro más incierto que sus mayores, pero el aspecto que los diferencia es la imposibilidad de acceder a una vivienda, que hace que no se puedan independizar ni tener un proyecto de vida, ni formar una familia...; la crisis de la vivienda les ha roto el modelo en el que vivíamos, y una generación que es incapaz de generar un proyecto vital es una generación perdida”, enfatiza.

Fruto de esa confrontación temprana con una realidad “cruda”, la mayoría de los zetas está lejos de abrazar las tesis del idealismo juvenil del tipo “voy a cambiar el mundo” que movía a otras generaciones, y ese cambio de perspectiva se interpreta por algunos analistas -entre ellos Rubin–, como un creciente cinismo sobre su capacidad para crear un cambio real en el mundo.

Lo que los diferencia es la imposibilidad de acceder a una vivienda y de tener un proyecto de vida

María Martín Revuelta

Directora comunicación Gad3

Otros, como Justribó, sostienen que simplemente son más pragmáticos y cortoplacistas. “Saben que la seguridad no está garantizada, que puede aparecer cualquier otra crisis y torcer las cosas; y que los grandes proyectos en términos de sociedad son demasiado grandes para una sola persona, así que se enfocan en cambiar lo que tienen más cerca, como el barrio o los amigos”, comenta.

A ello se suma, dice, una gran desconfianza en las instituciones y en que les vayan a escuchar o a cambiar nada, “de modo que se movilizan solo si piensan que su acción puede tener un resultado concreto, como ocurrió con las inundaciones de la dana del año pasado, en que crearon un efecto llamada”.

Van gestando su protesta en TikTok y en otros chats sin que la élite política sea capaz de verla

María Martín Revuelta

Directora comunicación Gad3

Martín Revuelta asegura que los jóvenes de la generación Z sí que reivindican, se movilizan y se manifiestan, pero en formatos diferentes a cómo lo hacían generaciones más mayores. “Los boomer se movilizaban en manifestaciones callejeras y los milenial acampando en las plazas durante el 15M, pero los zetas viven de puertas para adentro y sus movilizaciones se dan de otras formas, a través de chats de videojuegos, de Tik Tok, YouTube y otras plataformas donde van teniendo sus conversaciones y van gestando sus protestas sin que la élite política y mediática sea capaz de verla”, explica.

Porque, recuerda la directora de Comunicación de Gad3, “los mayores siempre infravaloran a los jóvenes; ha sucedido siempre y pasó también con el 15 M, que no se supo ver lo que estaba sucediendo hasta que se inflamó la protesta; y ahora pasará igual, la protesta de los zetas está fraguándose y la expresarán a su manera, y cuando se abran las urnas nos llevaremos la sorpresa”.

Kuric advierte que, en todo caso, es difícil agrupar a los miembros de la generación Z bajo la etiqueta de cínicos o la de poco reivindicativos porque son un grupo muy heterogéneo, con respuestas muy diferentes en función de su experiencia de vida o de las diferencias de clase. 

“Hay jóvenes que se vinculan al activismo y luchan por lograr cambios en la sociedad, otros más cínicos, otros que se acogen a valores tradicionalistas y a la reivindicación del pasado como una época mejor... Son distintas respuestas a esa sensación de incertidumbre y de falta de oportunidades estructural que existe y viven”, concluye el investigador de Fad Juventud.

Mayte Rius Montoro

Mayte Rius Montoro

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Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Creo en la función social de este oficio y trato de ejercerla tanto si escribo de demografía como de salud, ciencia, tendencias sociales, tecnología o economía doméstica.