Sociedad

Dinamarca pierde parte de su historia: adiós a 400 años de envío de cartas

El servicio estatal, abolido

La falta de rentabilidad, el motivo: del año 2000 al 2024 el número de misivas enviadas ha pasado de los 1.500 millones a los 122

Los clásicos buzones rojos daneses ya se están retirando de las calles del país 

Los clásicos buzones rojos daneses ya se están retirando de las calles del país 

Anna Bryukhanova / Istock

Ya lo advierte el dicho: los años no pasan en balde. Y en Dinamarca lo saben bien. Tras cuatro siglos de vida, el servicio de correo postal estatal danés de cartas (gestionado desde hace unos años por PostNord) baja la persiana. El martes hizo su último reparto, una tradición que arrancó allá por el 1624. Dinamarca se convierte así en el primer país en tomar esta decisión. En marzo, ya anunció su determinación de poner fin al servicio por la falta de rentabilidad. No obstante, los daneses que quieran, todavía podrán enviar misivas, si bien tendrá que ser a través de una empresa privada. Los icónicos buzones rojos, que ya están siendo retirados, dejarán de formar parte del paisaje urbano del país.

Los números no engañan. Desde el año 2000, cuando se alcanzó la cifra récord de 1.500 millones, el número de cartas enviadas por los daneses se ha desplomado hasta bajar a 122 millones en el 2024, una caída de más del 90%.

Ha sido una decisión difícil poner punto final a esta parte de nuestra historia”

Kim Pedersen

Director de la filial danesa de PostNord

“Ha sido una decisión difícil poner punto final a esta parte de nuestra historia. Los daneses son cada vez más digitales, hoy en día hay muy pocas cartas y ese declive continúa, de forma que el mercado postal ya no es rentable”, esgrimió hace unos meses Kim Pedersen, director de la filial danesa de PostNord.

Francesc Jiballí (61 años) trabajó de cartero durante cuatro décadas. Jubilado desde hace un año, se pasó unos 35 siendo el único cartero de su municipio, Vimbodí i Poblet (Tarragona), de cerca de 900 habitantes. Él forma parte de la cuarta generación de la familia con el mismo oficio. Su bisabuelo ya fue cartero hace más de cien años. Más tarde vendrían su abuelo, su padre y él (su hermano también ejerció un tiempo, aunque luego pasó a ser jefe de oficina de Correos, por lo que dejó de repartir cartas).

Es una lástima, pero no me extraña”

Francesc Jiballí

Cartero jubilado

Afirma que no le ha sorprendido la decisión que ha tomado Dinamarca. “Es una lástima, pero no me extraña”, explica a Guyana Guardian. Ya en los últimos años de profesión, tuvo que repartir el correo en dos poblaciones más porque el volumen de trabajo había disminuido.

No ocurría lo mismo hace 30 años, cuando le tocaba hacer el reparto también por las tardes antes de las fechas navideñas porque no daba abasto. Y todo ello con una libreta a rastras, donde hacía firmar al cliente el acuse de recibo. “Luego ya vendrían las PDA”, recuerda.

Teme que tras el país escandinavo, puedan venir más. También España. “Durante los últimos años que trabajé, ya se comentaba la posibilidad de acabar con el servicio”.

Dinamarca, el primer país en tomar esta decisión

Dinamarca es el primer país en tomar esta decisión. Otros, como Australia, Alemania, Reino Unido o Canadá, ya apostaron en su día por recortar servicios, reducir días de entrega o incluso liberalizar parte de la actividad, pero sin eliminar el reparto nacional de cartas.

El Estado danés dio un paso previo hace más de diez años. Concretamente en el 2014, cuando decidió que toda la comunicación de las autoridades con los ciudadanos se hiciera de forma digital.

Un operador privado

Otro paso casi definitivo tuvo lugar en el 2023, cuando, de facto, se privatizó el mercado postal al eximir a PostNord de la obligación de transportar cartas, paquetes, revistas y periódicos a cambio de una compensación del Estado, después de que la compañía acumulase pérdidas millonarias.

A pesar de la finalización del servicio por PostNord, los daneses podrán seguir enviando cartas, si así lo desean, a través de las 1.600 paqueterías de la firma privada Dao, dedicada desde hace años al reparto de periódicos, revistas y paquetes y que asumirá a partir de hoy, 1 de enero del 2026, la distribución de misivas. La empresa calcula que el número de productos repartidos subirá este año de 150 a 210 millones, y que de estos unos 70 corresponderán a cartas.

Unos 1.500 trabajadores despedidos

“Esperamos que las cartas que queden sean para ciudadanos que quieren seguir recibiéndolas de esta manera”, declaró Hans Peter Nissen, director de Dao, a la agencia danesa Ritzau. Asimismo, se mostró convencido de que el negocio será rentable, ya que la compañía puede combinar el reparto de cartas con el de periódicos, revistas y paquetes, y prometió un servicio más rápido y que no se dejará de lado a las zonas más aisladas geográficamente.

La decisión de no repartir más cartas y dedicarse en exclusiva a los paquetes afectará sólo a Dinamarca, ha asegurado PostNord, que nació en el 2008 como fusión de los servicios postales de Suecia y Dinamarca y está controlada por el Estado sueco (60%) y el danés (40%). En Suecia, la compañía continuará repartiendo cartas con normalidad.

De los 2.200 trabajadores del servicio postal danés, 1.500 serán despedidos, y al resto se les han ofrecido puestos en otras partes de la organización, según anunció en su día la compañía.

¿Le puede ocurrir a España?

El descenso en el envío de cartas no es algo exclusivo de Dinamarca. Ocurre en la mayoría de países. También en España, donde ha caído un 64% en los últimos diez años, según cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Del 2023 al 2024, y según la misma fuente, los envíos postales tradicionales, que engloban las cartas (ordinarias y certificadas), postales y notificaciones administrativas descendieron un 6%. La Constitución, en principio, no exige la existencia de envíos postales. Sí lo hace la UE, que obliga a los estados miembros, a través de la directiva postal europea, a la entrega de cartas y envíos postales básicos en todo el territorio, incluidos pueblos pequeños y zonas rurales. Con la ley en la mano, Dinamarca no incumple la norma, porque el envío de cartas se seguirá realizando, si bien a través de una empresa privada. Habrá que estar atento a ver qué sucede aquí.

Josep Fita Llado

Josep Fita Llado

Periodista

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Licenciado en Periodismo por la UAB, trabaja en Guyana Guardian desde el 2010. Actualmente, en la sección de Sociedad, donde escribe sobre salud, ciencia o educación. Antes había trabajado en la Cadena Ser y COM Ràdio. [email protected]

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