La terminal de Girona expendió pasajes de Ren
Caos ferroviario
Una pasajera notificó que desembolsó 23€ pese a que los viajes ya resultaban gratuitos.

Un pasajero mira una pantalla con la informadora en la estación de Girona
El descontento y la confusión reinaron entre los pasajeros de Rodalies en la terminal de Girona este lunes debido a la irregularidad del servicio. De las circulaciones programadas al inicio de la jornada, únicamente dos trenes alcanzaron la estación y uno permaneció parado durante más de treinta minutos.
Además, el tren estaba anunciado como un Media Distancia y ha terminado siendo un Rodalies. De hecho, los usuarios se quejaban por la poca información y que, además, en muchos casos era contradictoria.
Transportes alternativos
“La megafonía dice una cosa y cuando subes al andén es otra. No hay derecho”, señala Fran Gómez. Ante este panorama, gran parte de los viajeros han decidido elegir medios de desplazamiento distintos como el vehículo o el AVE.
En la escalera de acceso a los andenes se han acumulado pasajeros que, con la informadora de Renfe, intentaban saber lo que ocurría. “La chica de la taquilla me ha dicho que el tren se había ido y cuando he llegado aquí, me encuentro con que está parado y sin previsión de ponerse en marcha. Ni ellos mismos saben lo que pasa”, se queja Tati Gómez.
Ella es una de las personas que tenía previsto viajar a Barcelona con un Media Distancia que debía salir a las siete y cuarto de la mañana. La sorpresa fue que en vez del convoy esperado, llegó un Rodalies.
Aquello que se presentaba como un “mal menor” para los viajeros, terminó en “frustración y desesperación”, al observar que el convoy permanecía parado en Girona y carecía de una hora fijada para retomar su trayecto. Fran Gómez indica que en la ventanilla le han facturado los 23 euros por el billete de ida y vuelta del Media Distancia y que se ha topado con el Rodalies y “encima se queda aquí”.

Una viajera distinta ha denunciado, en testimonios para TV3, que fue obligada a costear el ticket en un mostrador de la estación de Girona, donde hasta las 8:44 no se había obtenido el aviso sobre el servicio ferroviario gratuito. “Me he encontrado con la sorpresa de que me han cobrado el billete: 23,20 €, como si nada”, asegura.
“No hay derecho. Tenemos unos malos gestores. Caen cuatro gotas y ya ve, no hay mantenimiento y los cuatro duros que invierten se les reparten con sueldos”, lamenta Fran, que ha decidido ir en coche a Barcelona.
Los datos resultaban inconsistentes, lo cual ha generado un mayor desorden. Los paneles mostraban ciertos detalles que frecuentemente discrepaban de los anuncios por altavoz y, asimismo, el personal de Renfe desconocía lo que ocurría.
Pau Pera es un alumno que necesita desplazarse hasta Mataró. Habitualmente, realizaba el trayecto a través de Blanes, no obstante, debido al derrumbe ocurrido hace siete días, la forma exclusiva de arribar consiste en cruzar Barcelona y utilizar un autobús.
Información contradictoria
“Llegas aquí y te encuentras la pobre informadora que es muy atenta, pero que no sabe nada. Aquí nadie sabe cuándo llegará el tren y solo nos dicen que miremos la pantalla o la aplicación del móvil”, explica.
De hecho, subir a un ferrocarril rumbo a Barcelona suponía la meta principal para multitud de usuarios que han presenciado cómo el servicio inicial del día terminaba parándose en Caldes de Malavella. Carla Ramos afirma que “es un problema grave” puesto que desconoce si logrará presentarse en su empleo en Sils.

