Sociedad
Sergi Sánchez Hernández

Sergi Sánchez Hernández

Podólogo del hospital Clínic de Barcelona

El papel del podólogo dentro de la atención primaria

Los trastornos de los pies representan un motivo habitual de visita en el primer nivel asistencial, sobre todo en personas de edad avanzada y niños, atletas, individuos con patologías de larga duración como la diabetes mellitus o la artritis, o en sujetos que presentan anomalías biomecánicas.

No obstante, la ausencia de la podología en el catálogo de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y la desinformación sobre sus facultades médicas entre el personal de atención primaria, continúan siendo obstáculos significativos. A esto se añade la creencia de que un incremento en las remisiones de pacientes causaría una carga de trabajo difícil de gestionar, si bien este escenario puede suavizarse mediante una organización correcta y el desarrollo de guías de actuación acordadas.

Aun con la visión preventiva y multidisciplinar que impulsan las estrategias del Sistema Nacional de Salud (SNS), el especialista en podología sigue sin incorporarse de manera estructural a los equipos de atención primaria. Casi siempre, su actividad se reduce a entornos hospitalarios o unidades de pie diabético, lo cual limita su impacto en términos de prevención y tratamiento.

Examen del pie por un profesional médico
Examen del pie por un profesional médicoIstock | Nadzeya Haroshka

La carencia de conocimientos de los médicos de familia respecto a las facultades clínicas del podólogo, sumada a la falta de rutas de derivación, entorpece la integración entre la atención primaria y la podología. Este escenario evidencia el vasto repertorio de capacidades del podólogo, quien actúa como un profesional de la salud habilitado para el diagnóstico y abordaje —ya sea preventivo, farmacológico o mediante cirugía— de numerosas dolencias podológicas, abarcando desde patologías ungueales y cutáneas hasta malformaciones óseas (pies planos, cavos, pronados, supinados) y alteraciones de la biomecánica.

Los datos actuales corroboran la relevancia de los cuidados podológicos en el marco de la atención primaria. Una investigación del 2021 indica que las personas que se someten a chequeos del pie de forma regular muestran una menor tasa de úlceras y amputaciones. Del mismo modo, una remisión correcta desde la atención primaria favorece la disminución de la presión laboral en áreas como enfermería, traumatología y dermatología.

Bajo este escenario, se plantea organizar las pautas clínicas de remisión en cuatro apartados fundamentales:

1. Daños y modificaciones anatómicas frecuentes: llagas, malformaciones, trastornos en las uñas (de origen físico o por patógenos), engrosamientos de la piel e historial previo de heridas.

Dichos estados, habituales no solamente en quienes padecen diabetes, sino además en individuos con dolencias neurológicas, reumatológicas, vasculares o con movilidad restringida, obtienen ventajas del tratamiento podológico para impedir que las lesiones progresen, salvaguardar la marcha y conservar la autonomía funcional.

2. Evitar problemas severos: contempla elementos de peligro como neuropatía, isquemia, infecciones constantes o malformaciones graves. Remitir pronto al podólogo permite eludir amputaciones, ingresos hospitalarios e intervenciones quirúrgicas de gran escala, influyendo positivamente en la evolución clínica.

3. Reconocimiento y tratamiento de señales de alerta: hallazgo temprano de heridas que podrían agravarse velozmente, tales como procesos infecciosos internos o necrosis. El trabajo conjunto entre medicina de familia y podología resulta fundamental con el fin de intervenir prontamente y prevenir consecuencias graves.

4. Procedimientos quirúrgicos: el experto podológico dispone de metodologías y actuaciones particulares como la cirugía de la uña, el arreglo de malformaciones en los dedos o la modificación ósea dirigida, empleando una visión determinante y poco invasiva. Para el pie diabético, opciones como las descompresiones óseas quirúrgicas ante el mal perforante plantar facilitan la gestión de afecciones constantes y optimizan el bienestar general.

El fortalecimiento del vínculo entre la atención primaria y la podología permite perfeccionar el tratamiento temprano de las patologías del pie, prevenir agravamientos significativos y fomentar una asistencia más eficaz, justa y focalizada en el paciente.

El desafío no consiste solo en remitir, sino en realizarlo bajo parámetros organizados que faciliten reconocer las situaciones que verdaderamente obtendrían provecho de cuidados podológicos expertos.

Con este propósito, resulta esencial definir trayectorias asistenciales precisas, ámbitos de capacitación conjunta y una voluntad institucional sólida para incorporar al podólogo dentro del sistema público de salud.

El presente trabajo pretende resaltar la labor del podólogo en la atención primaria, sugiriendo pautas operativas para elevar la eficiencia y el nivel de los cuidados, y ha sido desarrollado por expertos con un largo recorrido en el tratamiento de dolencias del pie en múltiples entornos de salud.

Sinopsis del trabajo difundido por Sergi Sánchez Hernández, Dionisio Martos Medina y Jaime Moral Malagón en la revista Medicina de Familia-SEMERGEN, medio de comunicación institucional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. 

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