Sociedad

El tren que pierde Catalunya

Es significativo notar cómo en Madrid el conflicto de Rodalies se ha relegado a un plano secundario. En Catalunya, por encima de 400.000 ciudadanos padecen a diario una prestación que el propio ministro reconoce como “pésimo”. En la capital, entretanto, se enfocan en cuestiones distintas.

Decenas de personas esperan uno de los trenes de Rodalies tras el restablecimiento del servicio el pasado martes. 
Gran cantidad de personas esperan el arribo de un convoy de Rodalies tras el reinicio de las operaciones el martes anterior. Andreu Esteban / Propias

A excepción de un ligero altercado en el Senado –con las formaciones observando al rival y un ministro quejándose de no haber dormido últimamente–, el día a día de los catalanes se ha desvanecido de la discusión política en España. Convoyes que no arriban, suspensiones súbitas, la AP-7 atascada, un enfado que no cesa. Una infraestructura antigua, desbordada, débil y con escaso cuidado técnico. Hallamos que la peculiaridad catalana consiste igualmente en una desatención planificada.

Madrid nos ignora: el desorden de Rodalies ha resultado omitido en la discusión política española.

Madrid nos ignora. Y no sucede únicamente por el impacto ensombrecedor que proyecta la catástrofe de Adamuz.

El motivo inicial es la antigua ilusión de los compromisos. Se proclaman inversiones masivas que se desvanecen antes de ejecutarse. De 2020 a 2023, con Pedro Sánchez, se consignaron más de 5.000 millones para Rodalies. Adif apenas materializó algo más de una tercera parte. Ha existido una falta de organización y seriedad. Cada error de administración no solo lo sufrimos los ciudadanos pacientes: se convierte en fondos que desaparecen y compañías que pierden estímulos. Catalunya no solo extravía convoyes. Extravía competitividad. Extravía solvencia institucional.

El segundo motivo se encuentra en la mera estrategia de votos. Con los comicios catalanes aún lejanos, el interés se desplaza hacia otros territorios más beneficiosos que han celebrado votaciones. El PSOE precisa que Salvador Illa permanezca discreto. Mientras tanto, el PP elude una controversia que le obligaría a examinar años de escasa inversión que le afectan directamente. De 2011 a 2015, durante la gestión del PP con CiU, Rodalies percibió solamente 1.912 millones; se materializó poco más del cincuenta por ciento.

El tercer punto radica en la conveniente fragmentación de obligaciones que propicia la entidad conjunta entre el Estado y la Generalitat. Todos forman parte, pero ninguno ostenta el mando total. Por consiguiente, Adif atenúa su carga y arrastra al Govern, que se ha visto forzado a abrir expediente a una Renfe que lo ignora. El enfrentamiento con los maquinistas es un tema aparte, aunque proviene del idéntico caos.

Sin embargo, sería engañoso apuntar exclusivamente a Madrid. En este contexto surge Junts, que en la actualidad se muestra como una oposición furiosa frente a una ruina que también ayudaron a gestar. Cabe otorgarles el crédito de haber mandado durante años y quejarse luego como si fuesen recién llegados. Por diez años, únicamente les importó el AVE. El tránsito de los residentes de la rodalia no aportaba épica ni discurso. Hoy en día, quienes invocan la soberanía y retoman las protestas no logran enseñar ni un cambio de base en Rodalies aun habiendo dispuesto de presupuesto y mando.

Cualquiera debería prestar atención, desde la Moncloa hasta el independentismo. En Catalunya el descontento se va incrementando y detona súbitamente. Esto ya sucedió en 2008. Los tsunamis, al arribar, no diferencian entre responsables y descuidados.

Susana Quadrado Mercadal

Susana Quadrado Mercadal

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Profesional del periodismo. Responsable de redacción en Sociedad. Con trayectoria previa en Política, Cultura y Vivir. Ganadora del Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Participante en RAC1. Distinguida con el Premio Pedro Vega de Periodismo (2025).