Los turistas que deseen acercarse a la Fontana de Trevi tendrán que rascarse el bolsillo
A partir de este lunes
El Ayuntamiento romano ha establecido un horario de pago que funcionará desde las 11.30 de la mañana hasta las 22.00 horas

Dos euros, two euro, due euro: la Fontana di Trevi es desde este lunes de pago para verla de cerca
El Ayuntamiento de Roma ha implementado desde este lunes un sistema de entrada de pago de 2 euros para acceder al área más próxima a la Fontana di Trevi, uno de los monumentos más icónicos y visitados de la capital italiana.
La medida busca regular los flujos turísticos masivos, reducir las aglomeraciones que han alcanzado picos de hasta 70.000 personas diarias en temporada alta y generar recursos para la conservación del patrimonio cultural.
La tarifa de 2 euros se aplica exclusivamente a turistas y no residentes en Roma o en la Ciudad Metropolitana, permitiendo descender al catino (la cuenca frontal) para lanzar la tradicional moneda, realizar fotografías cercanas y observar el monumento barroco del siglo XVIII con mayor comodidad y seguridad.
La medida busca reducir las aglomeraciones de hasta 70.000 personas diarias
Según estimaciones municipales, la iniciativa podría generar alrededor de 6,5 millones de euros anuales, destinados íntegramente al mantenimiento y protección de la fuente y otros bienes culturales. El responsable de Turismo, Alessandro Onorato, ha defendido la cuantía como “simbólica” y ha señalado que, en comparación con otros destinos, “si la Fontana estuviera en Nueva York, cobrarían 100 dólares, no 2 euros”.
El horario de pago varía según el día: de lunes a viernes, de 11:30 a 22:00 horas; el resto de días, incluidos fines de semana, de 9:00 a 22:00 horas, con último acceso a las 21:00. La Piazza di Trevi permanece abierta sin coste alguno; solo se cobra por entrar al perímetro interior protegido.
Existen varias exenciones totales: los residentes en Roma y Ciudad Metropolitana acceden gratis presentando documento de identidad; también quedan exentos los menores de 6 años (o hasta 5 años en algunas referencias), las personas con discapacidad y su acompañante, así como los guías turísticos acreditados.
Esta novedad forma parte de una estrategia más amplia de gestión del turismo en Roma, similar a las tarifas ya aplicadas en el Panteón o la tasa diaria en Venecia.
