Sociedad

‘Leonardo’ descarga con furia en Andalucía

Los efectos de la borrasca

Episodio histórico de lluvias: más de 3.500 evacuados, ríos en rojo y carreteras cortadas

Grazalema.Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada por las intensas lluvias

Grazalema.Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada por las intensas lluvias

Román Ríos / EFE

Andalucía vivió este miércoles un episodio histórico de lluvias, de esos que obligan a mirar constantemente a los cauces de los ríos. Con el suelo saturado tras días de precipitaciones persistentes y los embalses al límite, el agua marcó el ritmo de la jornada y puso en tensión a buena parte del territorio, mientras la borrasca Leonardo cumplía el peor de los escenarios previstos. El balance al cierre del día era elocuente: catorce ríos en nivel rojo, otros 31 en naranja, diez embalses al máximo de su capacidad, así como decenas de carreteras cortadas y más de 3.500 personas desalojadas de forma preventiva. La situación, excepcional por su extensión e intensidad, mantiene activados todos los operativos de emergencia bajo el Plan de Emergencia en fase operativa 2.

El Guadalquivir concentró buena parte de las miradas a su paso por Córdoba, con un caudal muy elevado tras días de aportes continuos. En Sevilla, aguas abajo, la vigilancia se extremó en arroyos y zonas bajas, conscientes de que cada desembalse y cada alivio río arriba se traduce en más presión en el tramo final.

Pero el impacto fue generalizado. Todas las provincias registraron incidencias, desde cortes de luz y desprendimientos hasta viviendas anegadas y evacuaciones urgentes, así como medio centenar de carreteras cortadas y prácticamente la totalidad del transporte ferroviario cancelado. La rutina se rompió en cientos de municipios a la vez.

El epicentro meteorológico de la jornada volvió a situarse en la sierra de Cádiz. Grazalema vivió horas límite. En apenas 24 horas cayeron más de 350 litros por metro cuadrado, y 423 litros en lo que iba de día, una cifra que supera toda la lluvia que recibe Madrid en un año y que, en apenas diez días, ha acumulado más precipitación que la que cae en A Coruña en doce meses. Un dato que explica por sí solo la magnitud del episodio. Calles convertidas en ríos, redes de saneamiento colapsadas, agua brotando en viviendas, edificios públicos anegados y la pedanía de Benamahoma aislada, con unos 400 vecinos pendientes de la evolución de los arroyos.

Todas las provincias registraron incidencias, desde cortes de luz hasta viviendas anegadas

La presión obligó a desalojos preventivos y al despliegue de un puesto de mando avanzado, con la unidad militar de emergencias (UME), el plan Infoca y efectivos de emergencias trabajando sin descanso en tareas de achique, vigilancia de cauces y control de infraestructuras. Muy cerca, en Ubrique, la violencia del agua y la saturación del terreno provocaron el desprendimiento de una gran roca que derribó una vivienda y cayó sobre un vehículo, dejando una persona herida, un recordatorio de que el riesgo no solo viene del agua que se ve, sino de la que queda bajo tierra.

Los desalojos se extendieron a lo largo del día por buena parte del territorio. En Jerez, más de 900 personas tuvieron que abandonar sus casas; en San Roque y Los Barrios, cientos de vecinos fueron evacuados; en Barbate, el Ayuntamiento ordenó desalojar zonas próximas al río; en Jaén, la urbanización de Los Puentes; en Huelva, núcleos cercanos al Odiel; en Málaga, evacuaciones en municipios del interior y zonas aisladas por el desbordamiento del Guadiaro. Familias realojadas, casas cerradas a toda prisa, noches en pabellones o con familiares. El impacto social del temporal se hizo visible en cada desalojo.

“El nivel de riesgo es muy elevado. Es una situación que nunca hemos vivido. Pido prudencia a todos los ciudadanos. El riesgo no ha acabado. Si bien la incidencia por lluvias será menor”. El mensaje lo lanzó el consejero de la Presidencia, Antonio Sanz, tras una jornada que definió como el día de la reacción, con los operativos desplegados frente a un fenómeno alimentado por la saturación del suelo y las crecidas tardías.

Con ese telón de fondo, la Junta empezó a trazar un regreso progresivo a la normalidad. El comité de emergencias acordó recuperar la actividad lectiva presencial en la mayor parte de Andalucía, aunque con excepciones en las zonas donde persisten riesgos por viento, lluvias acumuladas, carreteras cortadas o desalojos. Almería mantendrá amplias suspensiones por rachas superiores a los 90 kilómetros por hora; Cádiz seguirá sin clases en la sierra de Grazalema, el Campo de Gibraltar y áreas desalojadas; Málaga, Jaén, Sevilla, Córdoba y Granada aplicarán restricciones puntuales según la evolución local. Huelva, salvo incidencias concretas, volverá a la normalidad.

La Junta avisa de que la mejora del tiempo prevista para hoy no debe confundirse con el final del peligro

La mejora del tiempo, advirtió Sanz, no debe confundirse con el final del peligro. El riesgo ahora está en los cauces saturados, las escorrentías y las crecidas que llegan cuando ya no llueve. Andalucía avanza, poco a poco, hacia la normalidad. Pero lo hace con cautela, con el recuerdo de una jornada al límite y con Grazalema como símbolo de un temporal que ha puesto a prueba a toda una comunidad.

Y, aunque las lluvias persistirán de forma más localizada, la Aemet advierte de que este jueves el protagonismo será para el viento. Toda Andalucía estará bajo avisos amarillos y naranjas por fuertes rachas. En el oeste, el viento podrá alcanzar los 70 kilómetros por hora, mientras que en el sur de Córdoba, Jaén, Granada y Almería se esperan rachas superiores a los 90 kilómetros por hora, con aviso naranja. Las precipitaciones quedarán en aviso amarillo únicamente en Málaga y Grazalema.

María Jesús Del Pino

María Jesús Del Pino

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Córdoba, 1984. Periodista. He desarrollado mi carrera en distintos medios de información editados en Sevilla, siempre buscando historias que reflejen la realidad en la que vivimos

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