Cuando el que conduce es el coche
Inteligencia artificial
Europa ensaya con el sistema de Tesla de conducción autónoma total FSD supervisada y podría autorizar su uso comercial, como en otros siete países

David Moss es un joven gerente de producto estadounidense que en la última noche del 2025 publicó en la red social X que había completado el primer viaje de costa a costa en Estados Unidos en un Tesla en modo de conducción autónoma a lo largo de unos 4.400 kilómetros, entre Los Angeles (California) y Myrtle Beach (Carolina del Sur) sin desconectar el sistema en ningún momento ni intervenir siquiera para aparcar en los cargadores. Elon Musk y otros directivos de Tesla validaron su registro, aunque eso no le hizo feliz porque tiene “prejuicios contra ellos”. La última actualización del sistema Full Self-Driving (Supervised) de Tesla, la 14.2, parece haber conseguido lo que muchos buscan: una conducción natural, como la que haría cualquier persona.
Europa estudia la futura autorización para los usuarios de Tesla y, para probarlo, la compañía tiene 19 vehículos que están circulando por varias ciudades españolas con una persona sentada en el asiento del conductor para intervenir sólo en caso de emergencia. Este es el relato de uno de esos viajes por Barcelona y alrededores.
Una situación en la que un coche se pone a circular por sí solo y se adentra en el tráfico debería producir una sensación de tensión en los pasajeros. La realidad es distinta. Unos segundos después de que el coche, un Model 3, se pusiera en marcha, era inevitable no mirar si las manos y los pies de la conductora estaban actuando sobre el coche, porque parecía que conducía ella. Pero no. La conductora era una (vigilante) espectadora.
Una premisa del FSD es que es supervisado: tiene que haber una persona responsable pendiente de tomar el volante o frenar
El FSD tiene como premisa que es supervisado. Es decir, tiene que haber una persona en el asiento del conductor en condiciones de tomar el control del volante o el freno en cualquier instante y, la segunda, que el responsable de cualquier incidente que ocurra es esa misma persona. Si no se presta atención, el coche lo detecta y Tesla podría cancelar el servicio.
El FSD funciona en estos momentos en siete países: Estados Unidos, Canadá, China, México, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur. Los comentarios en esos países sobre la última versión del FSD (los Teslas se actualizan como los iPhone y con frecuencia) son muy buenos. La compañía automovilística asegura que su sistema de conducción autónoma total es siete veces más seguro que un conductor humano.
La sensación en todo momento de la prueba fue que el coche conduce como lo haríamos la mayoría de nosotros. Sin tirones ni frenazos. Con fluidez constante. En los países en los que funciona, se pueden elegir estilos de conducción. Dentro de los límites del reglamento de circulación, se puede escoger entre perezoso, tranquilo, estándar, rápido o Mad Max.
Durante toda la prueba no ocurrieron problemas del tipo “máquina tonta” que se queda bloqueada
Durante el recorrido no se dieron problemas del tipo “máquina tonta” que se queda bloqueada porque no sabe qué hacer ante un imprevisto. En una de las carreteras, un gran camión se detuvo ocupando la calzada, en medio de una curva con visibilidad parcialmente limitada. El Tesla se acercó y, después de comprobar que no venía nadie de frente, sorteó el gran obstáculo de la misma forma que lo había hecho el vehículo que le precedía.
La prueba duró casi una hora en un largo trayecto por tramas urbanas de Barcelona, L’Hospitalet y el El Prat de Llobregat, con algún tramo de vías rápidas. Al inicio del recorrido, se saltó el itinerario inicialmente previsto porque en un punto determinado había un atasco, así que se dirigió a la ruta más óptima.
Tesla posee un conocimiento de la conducción como no tiene ninguna otra marca en el mundo porque ha podido entrenar su inteligencia artificial con los datos anonimizados que ha obtenido de los más de 12.000 millones de kilómetros que hasta la fecha han recorrido sus vehículos por todo el mundo en las condiciones más variadas posibles. Hoy en día, existen 6 millones de coches captando datos para que sirvan a su sistema.
A diferencia de otros sistemas de conducción autónoma que utilizan sensores LiDAR, que realizan escaneo láser para disponer de una imagen tridimensional de todo lo que rodea al coche, Tesla decidió hace años pasarse a la visión por cámaras como sistema de control.
Ocho cámaras disponen de una visión completa de todo lo que sucede alrededor del coche. No sólo para el sistema de conducción autónoma, sino también para los sistemas de seguridad y ayuda a la conducción.
La conducción autónoma requiere ahora un único pago de 7.500 euros, aunque este mes esta modalidad va a ser sustituída por una de suscripción mensual que en Estados Unidos será de 99 dólares (allí el paquete de por vida cuesta 8.000 dólares).
Una pegatina de la Dirección General de Tráfico (DGT) en el parabrisas indica que el Tesla es un coche de prueba de conducción autónoma. Desde dentro, nadie lo diría.

