Sociedad

Asombroso e inexplicable: el fundador de Amazon elimina las reseñas de libros en el 'Washington Post'

Comunicación

Prescindir de esta sección informativa es tan difícil de entender como lo son otras medidas igualmente suicidas para ahorrar costes y personal

Bezos se ha deshecho de la sección de libros del Post.

Bezos se ha deshecho de la sección de libros del Post.

El “nuevo” Washington Post prescinde de 300 periodistas y entre sus víctimas o “muertes colaterales” destacan los periodistas y críticos que cubrían el negocio editorial y las novedades del Book World, nombre de una famosa y prestigiosa sección que en su día fue un cuadernillo semanal del diario.

Lo sorprendente de esta decisión es que el propietario del Post es el mismísimo Jeff Bezos, fundador de Amazon, la mayor librería digital del mundo y el origen de sus negocios y fortuna.

La reacción de sus lectores está siendo fulminante con miles de lectores que dejan de comprar el diario impreso y cancelan suscripciones digitales.

Sorpresa

El fundador de Amazon, la mayor librería digital del mundo, decide prescindir de la sección editorial en el Washington Post

La, digamos, razón es que bastaría con leer las reseñas de supuestos lectores que se publican en la tienda de Amazon, muchas de las cuales son anónimas, otras generadas por bots y otras firmadas por amigos y familiares de los autores o por los departamentos de promoción de las editoriales.

Toda esta “basura digital” se presenta como alternativa a las críticas firmadas de periodistas especializados e independientes, muchas veces incómodos por denunciar la injustificable publicación de obras de dudosa calidad, incluso por editoriales de prestigio.

Jeff Bezos. 
Jeff Bezos. CAROLINE BREHMAN / EFE

Al leer esta triste noticia he recordado el último seminario postdoctoral de Robert K. Merton en la Universidad de Columbia sobre Reviews. Y que en su caso se refería a la práctica habitual en el mundo académico de solicitar el parecer de expertos sobre artículos originales antes de ser publicados. El profesor Merton, que había sido invitado a dictaminar sobre miles de esos trabajos, nos recordó el más breve y contundente que fue: “Me pregunto por qué y para qué John Walter ha escrito este artículo”.

A Jeff Bezos y los directores del empobrecido y agonizante Washington Post habría que hacerles la misma pregunta. Mucho más cuando la información y crítica de novedades editoriales sigue siendo uno de los géneros periodísticos más leídos y populares.

Tanto que, en 1963, ante una huelga de diarios, se fundó la New York Review of Books que todavía hoy se publica como revista quincenal, y es la biblia de la industria editorial del mundo. Una publicación que nació como reflejo y respuesta a esa necesidad de información.

Mientras tanto, el diario The New York Times sigue liderando también este tipo de secciones y suplementos especializados que, además, publica el ranking semanal con los libros más vendidos en todo el país.

Renunciar a semejante género informativo es tan difícil de entender como lo son otras medidas igualmente suicidas para ahorrar costes y personal. Pero nada es más barato y caro que dejar a tus redacciones inánimes sin periodistas, a los lectores sin información y a los anunciantes sin los mejores y más prestigiosos escaparates donde presentar las grandes y más relevantes novedades literarias del momento.

Una mala noticia para el periodismo, los libros y las editoriales que, pese a esta nueva barbarie, siguen vendiendo más títulos que nunca. Y una buena noticia para quienes quieren hacer periodismo sin periodistas, debilitar el sentido crítico de lectores bien informados.

Un mal negocio.