Sociedad

La Fundació Pere Tarrés pide más inversión para evitar que niños y adolescentes acaben tutelados

Jóvenes vulnerables

Esta institución ha puesto en marcha un modelo pedagógico que ha demostrado evidencias de mejoras en los resultados académicos de jóvenes vulnerables y que empodera a las familias

Un grupo de menores tutelados en el albergue del Masnou, el verano pasado.

Un grupo de menores tutelados en el albergue del Masnou, el verano pasado.

REDACCIÓN / Terceros

En la actualidad unos 8.800 niños y jóvenes catalanes tiene algún grado de protección pública o tutela por parte de la Direcció General de Prevenció i Protecció a la Infància i l’Adolescència de la Generalitat y más de la mitad (5.200) están tutelados porque la Administración considera que se encuentran en situación de desamparo. Revertir esas cifras es uno de los grandes retos sociales y una prioridad para la Fundació Pere Tarrés, que junto con la Coordinadora Estatal de Plataformes Socials Salesianes han implementado durante tres años un proyecto de ámbito estatal destinado a prevenir la institucionalización de niños. Se hizo después de analizar el sistema público y constatar sus carencias, y diseñando un modelo pedagógico que han estado implementando y que ha certificado mejoras académicas en los jóvenes que participaron, y que ha constatado también que trabajar en el clima familiar contribuye al cambio positivo. Pero alertan que la falta de apoyo económico pone en riesgo un modelo que se ha constatado exitoso.

Som veu, el proyecto implementado desde 2022, arrancó con el objetivo de detectar situaciones de riesgo en la infancia y adolescencia en situación de vulnerabilidad. Analizó el sistema público de protección en esta franja de edad con la finalidad de conocer los procedimientos implicados y, especialmente, para poder detectar factores de riesgo que pueden acabar desencadenando que una familia pierda la tutela de su hijo. Unos factores que van desde las dificultades económicas, el absentismo escolar, la falta de apoyo o la carencia de habilidades parentales. También se dan otras situaciones más graves, como son los abusos sexuales o actividades delictivas. Una vez detectados los factores de riesgo, se diseñó un modelo pedagógico preventivo elaborado con profesionales como educadores sociales y trabajadores sociales y psicólogos, que involucraba a las familias y los adolescentes, que supliera las carencias del sistema actual. El modelo se acabó testeando en un entorno real durante dos cursos. 549 niños y jóvenes y un centenar de profesionales de 39 centros socioeducativos (a los que acuden después de la escuela) y centros abiertos de nueve comunidades, entre las que se encontraban Catalunya, Andalucía, Castilla y León, Valencia o Cantabria pasaron por él.

Y la implementación de este modelo no solo demostró mejoras académicas en niños y jóvenes, sino también una mayor implicación de las familias, apunta Txus Morata, coautora del proyecto y profesora de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés - Universitat Ramon Llull. Todo este trabajo se abordó en los centros socioeducativos en los que se llevó a cabo.

Los datos

Un 71 % de los niños y familias redujeron las discusiones en casa y un 20 % logró una clara mejora académica

El proyecto pone el foco en los niños, sus familias y la red comunitaria y desarrolla su labor tanto en los centros socieductivos como en las casas, trabajando las habilidades sociales, la salud física y mental y la alimentación de niños y jóvenes, además de la formación a las familias. Y propone trabajar las habilidades parentales, acompañamiento psicológico, socioeducativo en entornos familiares o la prevención de violencias. Una vez hecho el testeo del proyecto, un 71 % de los niños y familias participantes constataron que se habían reducido las discusiones en casa y un 20 % habían logrado una clara mejora académica. También la relación escuela-familia había mejorado de manera muy significativa, así como la participación en los espacios comunitarios.

El programa también ha elaborado algunas recomendaciones para un abordaje exitoso. Consideran fundamental poner a los niños y sus familias en el centro de las actuaciones “mejorando los programas de paternidad positiva”. Morata también recalca que es importante “no cronificar los procesos”, es decir, que los jóvenes y sus familias sepan que hay una fecha de salida de finalización de la participación en el proyecto. Del mismo modo, es crucial el trabajo interdisciplinar con educadores y trabajadores sociales y psicólogos. Morata también señala la importancia de seguir construyendo vínculos y conectarse con los recursos comunitarios y `poner el foco en el trabajo con las familias.

Importancia de mantener finaciación y mejorar las condiciones de los profesionales

Pero desde Pere Tarrés denuncian que, a pesar de los exitosos resultados, la aplicación del proyecto “queda coja” por una falta de financiación continuada. Por eso desde la Fundación y la Coordinadora Estatal piden a las administraciones que se inviertan más recursos para que tiren adelante proyectos como este. La pedagoga lamenta que se ha demostrado que este proyecto ayuda a revertir las situaciones límite de adolescentes “y que ello tiene beneficios para toda la sociedad”, pero que sin la ayuda pública y sin mejorar las condiciones de los profesionales implicados, es difícil seguir adelante.

Nacida en Barcelona (1978), trabaja en Guyana Guardian desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad

Etiquetas