Sant Joan de Déu implanta el marcapasos más pequeño del mundo a un bebé de 2,1 kilos
Avance médico
El aparato mide 2 centímetros, una tercera parte de los marcapasos convencionales

El cirujano Stefano Congiu, con un 'minimarcapasos', y la cardióloga Georgia Sarquella-Brugada, con un aparato convencional

El hospital Sant Joan de Déu ha implantado el marcapasos más pequeño del mundo a una recién nacida de 2,1 kilos, a la que le fue detectada una grave alteración cardíaca durante el embarazo. El aparato, desarrollado específicamente, mide 2 centímetros.
Durante el segundo trimestre del embarazo, los médicos del centro de Esplugues de Llobregat (Barcelona) detectaron en el feto un bloqueo auroventricular completo, una alteración grave que impide que los impulsos eléctricos pasen correctamente entre las cavidades del corazón.
El órgano late mucho más despacio de lo habitual, circunstancia que puede provocar que no llegue suficiente sangre y oxígeno al cerebro. Para compensar la lentitud del ritmo cardíaco, el corazón se dilata, síntoma que fue detectado por los especialistas, que iniciaron un seguimiento estrecho del embarazo.
La Aemps autorizó la intervención de forma urgente, al cabo de cinco horas de recibir la petición
A finales de enero observaron un empeoramiento y decidieron adelantar el parto. La niña nació el 2 de febrero con 2,1 kilos de peso y una braquicardia severa con riesgo de fallo cardíaco, por lo que, para estabilizarla, se le implantó un marcapasos de forma provisional.
Pero los marcapasos convencionales miden alrededor de 6 centímetros, demasiado para un recién nacido, que puede sufrir complicaciones como compresión de órganos o infecciones. Ante el problema, el equipo del hospital trabajó con la empresa Abbott para disponer de un marcapasos sincronizado específicamente adaptado a bebés.

Pocas horas después del nacimiento, el equipo de cirugía cardíaca, liderado por Stefano Congiu, realizó la implantación definitiva. En la intervención participaron 16 profesionales de distintas especialidades —cardiología pediátrica, cirugía cardíaca, anestesia y neonatología—, además de ingenieros especializados en dispositivos médicos.
El aparato “permite estimular y coordinar el latido del corazón de forma adecuada, algo fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado”, explica Georgia Sarquella-Brugada, jefa del servicio de Cardiología Pediátrica, en un comunicado del hospital.
“Cuando hablamos de un bebé de dos kilos, tenemos que adaptar la tecnología a su tamaño y a su fisiología. Este caso demuestra que la colaboración entre médicos e ingenieros puede marcar la diferencia entre no tener opciones y poder salvar una vida”, añade.
En la intervención participaron 16 profesionales médicos e ingenieros especializados en dispositivos médicos
En opinión de la doctora, el caso es un claro ejemplo de responsabilidad social corporativa y de colaboración de la industria. Teniendo en cuenta la reducida cifra de pacientes que pueden ser tratados, el minimarcapasos tiene una escasa rentabilidad comercial.
Al tratarse de un dispositivo especialmente adaptado para este caso, el equipo solicitó autorización urgente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), que respondió en apenas cinco horas.
La paciente ha evolucionado favorablemente. Después de 20 días de ingreso hospitalario, recibió el alta y podrá llevar una vida normal, con controles periódicos en el hospital.
En España nacen cada año varios bebés con bloqueos cardíacos congénitos graves. En los casos más severos, la implantación precoz de un marcapasos puede resultar imprescindible para su supervivencia.

