Homonacionalismo: Vox defiende a los homosexuales españoles mientras propone recortar derechos y libertades del colectivo
Fact-checking
El término proviene de Estados Unidos y se aplica en España ante la supuesta amenaza homófoba que representan los migrantes musulmanes

El presidente de Vox, Santiago Abascal

En una entrevista a finales de octubre en Cuatro (minuto 01:53:00), Santiago Abascal, líder de Vox, afirmaba que «no todos los gays se sienten identificados con una bandera en concreto», en referencia a la del colectivo, y que “los gays españoles se sienten representados y acogidos por la bandera de España”. Pronosticaba, también, que “llegará el momento en que la mayor parte de los gays españoles van a votar a Vox”, porque, según Abascal, es el único partido que quiere echar del país a quienes quieren “lanzarles a ellos desde una azotea o colgarlos desde una grúa”, en referencia a los migrantes de religión musulmana.
Este tipo de discurso lo han utilizado otros miembros del partido en anteriores ocasiones y forma parte del denominado “homonacionalismo”. Se trata de un término aplicado inicialmente a la realidad estadounidense tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y que define las estrategias políticas que defienden a una parte de la comunidad homosexual en contraposición a la inmigración, a quien acusan de amenaza homófoba. En el mundo occidental, esta narrativa atribuye esta amenaza al islam, algo que se enmarca dentro de la teoría de la conspiración del gran reemplazo, que asegura que los migrantes, sobre todo musulmanes, sustituirán a la población europea. Es una teoría ampliamente desmentida y que analizamos a fondo en Las mentiras alimentan el odio. Así, según este argumentario, la homofobia se propaga a través de la migración que supone predominantemente musulmana.
Mientras utiliza esta narrativa, Vox ha propuesto a lo largo de los años diversas medidas para derogar leyes que protegen los derechos de la comunidad y la diversidad sexual, y para frenar iniciativas que buscan blindar al colectivo contra vulneraciones como las terapias de conversión. ¡Te lo explicamos!
Qué es el homonacionalismo
El término nació de la mano de Jasbir Puar, teórica queer estadounidense que, según la O xford Research Encyclopedia of Communication, lo desarrolló en el 2007 en su libro Terrorist Assemblages: Homonationalism in Queer Times (Constructos terroristas: el homonacionalismo en tiempos queer), donde analiza los cambios dentro de la comunidad queer en el contexto de la "guerra contra el terrorismo" impulsada en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Como Puar le explica en el prólogo, el homonacionalismo es un concepto que analiza la relación entre la sexualidad, la raza, el género la nación, la clase y la etnicidad, de modo que plantea una división entre los “sujetos nacionales gays, homosexuales y queer que se alinean con los intereses imperiales” del país y “las formas de disidencia queer consideradas ilegítimas». Así, argumenta Puar, las ideologías heteronormativas en las que se ha basado durante mucho tiempo el estado-nación estadounidense empezaban a impregnar las ideologías homonormativas, que reproducían determinados ideales de raza, clase, género y nación. A la vez, se realizaba «una producción muy específica de cuerpos queer adecuados (o correctos)”, escribe Puar.
En Europa, un estudio de la Universitat de Barcelona de 2020 actualiza su definición, describiéndolo como “la combinación de tolerancia hacia lesbianas y gays, racismo y nacionalismo”, y hace la radiografía de la situación en el continente. Determina que los países con grupos con valores homonacionalistas (haciendo una correlación de tolerancia a la comunidad LGB, al nacionalismo y al racismo) más significativos son Reino Unido (5,4%), Malta (5,2%) y Austria (5,1%). España figura en la parte central del ranking con un 3,2%.
El estudio demuestra que la prevalencia de este fenómeno en Europa todavía era predominantemente baja en 2020. Sin embargo, detalla que mientras en Europa occidental las personas con valores nacionalistas y racistas se suelen oponer a la diversidad sexual, en Europa oriental “este antagonismo no se manifiesta de una manera tan fuerte, porque la tolerancia LGTB es, generalmente, más residual”. Otros estudios corroboran estos resultados.
El homonacionalismo en el argumentario de Vox
Vox ha intentado, en distintas comunidades autónomas como Murcia o Aragón, derogar las leyes que protegen los derechos de la comunidad LGTBIQ+, especialmente los de las personas trans. En esta línea, a principios de octubre, el grupo parlamentario presentó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley para promover la derogación de la Ley LGTBI y trans.
En el comunicado, Vox argumentaba que esta ley supone una amenaza al desarrollo «armónico de los menores» y que refuerza el supuesto «adoctrinamiento en las aulas». Son iniciativas que el partido ha venido promoviendo desde hace años, según explica Newtral, miembro como Verificat de la International Fact-Checking Network (IFCN), y que han causado el rechazo y la movilizaciónde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales e Intersexuales, una plataforma que reúne a medio centenar de organizaciones nacionales e internacionales del colectivo LGTBI+.
CASO 1: Fiesta del Orgullo: invisibilización del colectivo no homonormativo
Las afirmaciones del líder de Vox en el programa de Cuatro respondían a la pregunta que le hacía el entrevistador, Nacho Abad, sobre si, de llegar al gobierno, Abascal prohibiría o cambiaría de localización la fiesta del Orgullo en Madrid y la movería a un “polígono”, decía Abad, para que fuera menos visible. El líder de Vox optaba por mover de sitio la fiesta (minuto 01:56:00), porque «no debe haber determinadas manifestaciones sexuales a plena luz del día ante familias y menores», y añadía que «no hay ninguna necesidad de escandalizar a los niños». Abascal añadía que no todos «los gays se sienten identificados con este tipo de celebración», ni con la bandera del colectivo, pero los «gays españoles» sí que lo hacen con la bandera española.
Si la fiesta del Orgullo no pudiera celebrarse en las calles del centro de Madrid, se estaría vulnerando el derecho de manifestación en la vía pública, garantizado explícitamente en el artículo 21 de la Constitución, y la libertad de llevar a cabo una festividad que en España se remonta a finales de los años 70, que tiene el apoyo oficial del gobierno español desde 2018, y que busca visibilizar una larga lucha por los derechos de esta población heterogénea e históricamente discriminada.
CASO 2: Correlaciones infundadas entre migración y homofobia
Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, compartía en abril en una publicación en X un vídeo de una intervención en el Congreso donde preguntaba: “¿Cuántos homosexuales trabajan para mantener con sus impuestos a homófobos extranjeros que salen a darles palizas?”. Esta intervención volvió a provocar la reacción de una asociación del colectivo, en este caso, Arcópoli, dedicada a combatir los discursos de odio, entre otros. El comunicado calificaba el discurso, explícitamente, de homonacionalista.
Pérez Moñino establece en sus declaraciones varias correlaciones ampliamente desmontadas: entre inmigración y delincuencia y entre inmigración y uso indebido de los servicios públicos y de las prestaciones económicas. En ambos casos, es falso. Aunque existe una sobrerrepresentación de la población migrante en los datos de criminalidad, nunca se ha establecido una relación de causalidad entre nacionalidad y tendencia al delito, como explicamos en Las mentiras alimentan el odio. Por otra parte, tampoco es cierto que la inmigración haga un uso abusivo de los servicios públicos y prestaciones económicas, sino al contrario. Los datos muestran que los beneficiarios son mayoritariamente españoles y que los extranjeros aportan más de lo que reciben, como ya hemos explicado aquí y aquí.
En cuanto a los delitos de odio contra la población LGTBI, los datos no especifican creencia religiosa de los agresores, pero según el último informe del Ministerio del Interior sobre la evolución de los delitos de odio en el Estado, en 2024, los autores de los delitos eran mayoritariamente españoles (75,6%). La investigación revela que el racismo y la xenofobia (804) fueron el principal motivo de los hechos registrados, seguidos de la orientación sexual e identidad de género (528) y la discriminación por razón de género (181).
En Catalunya, según el informe del Observatorio contra la LGTBI-fobia, desde 2020 hasta 2024, los incidentes LGTBI-fóbicos se concentraron principalmente en las personas que se definen como gays (52%), aunque se observa una tendencia de este porcentaje a la baja respecto a las otras formas de LGTBI-fobia. El estudio afirma que «las concepciones y los estereotipos tradicionales utilizados para ofender a los hombres gays están muy presentes en el imaginario adolescente, influenciado por discursos religiosos, éticos, morales y patologizantes» y que la persistencia «de estereotipos evidencia la influencia creciente de los discursos de la extrema derecha, que imponen valores tradicionales y modelos de familia rígidos».
CASO 3: En contra de penalizar las terapias de conversión
La diputada de Vox en Madrid, María Ruiz, aseguraba, también, en junio que son “el único partido que lucha contra la llegada masiva a nuestro país de culturas que maltratan, vexan, azotan, lapidan y condenan a muerte a las personas homosexuales”.
Ruiz hacía esta afirmación para justificar que Vox es un defensor del colectivo pese a estar oponiéndose en ese momento a la propuesta de ley del PSOE que buscaba penalizar las terapias de conversión, enfocadas a eliminar o negar la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género. Según el comunicado de Vox, esta «iniciativa del PSOE» suponía una «aberración» y lo que pretendía era «enviar a prisión a personas inocentes recortando sus derechos fundamentales».
Explican que, si bien la mayoría de la evidencia científica publicada y accesible respalda la hipótesis 1, “el SAGO no puede determinar por ahora el momento, el lugar y la manera en que el SARS-CoV-2 pasó por primera vez a los humanos”.
Las terapias de conversión, como detalla un informe de Víctor Madrigal-Borloz, experto independiente de Naciones Unidas, «son inherentemente humillantes, degradantes y discriminatorias» y pueden «constituir tortura», ya que se basan en la creencia de que «las personas sexualmente diversas o de género son de alguna manera inferiores, moral, espiritual o físicamente». También hay peticiones para prohibirlas a nivel europeo.
Intención de voto entre el colectivo LGTBI+
Abascal se muestra confiado en la previsión de conseguir la mayoría del voto de los gays españoles. En cambio, un estudio de la FELGTBI+ revela que es el segundo partido con un porcentaje más bajo de intención de voto por parte del colectivo, sólo por detrás de Podemos. Es cierto que está aumentando ligeramente el porcentaje de estimación de voto, pero se mantiene todavía bajo (pasa de 7,10% en 2023 a 9,1% en 2025) y lejos de la estimación de voto de la población general, que se encuentra cinco puntos por encima. En cambio, donde este porcentaje aumenta de forma más destacada es en el voto del colectivo hacia el PSOE, en casi diez puntos, disminuyendo drásticamente hacia Sumar, en cerca de 13 puntos.
De hecho, la estimación de voto del colectivo en comparación con el voto de la población general, muestra una tendencia más elevada a partidos como PSOE, Sumar, Podemos, y Se Acabó La Fiesta (SALF).
En cuanto a la perspectiva de los votantes, según un estudio de El País y la agencia de investigación 40dB, los de Vox (64%) y de SALF (59%) son los que, con diferencia, aseguran con mayor rotundidad que “España ha ido demasiado lejos en la defensa del colectivo LGTBIQ+”.
Verificat es una plataforma catalana de fact-checking sin ánimo de lucro. Se dedica a verificar el discurso político y el contenido que circula en las redes y a la educación para el consumo crítico de la información. Forma parte de la International Fact-Checking Network (IFCN) y la European Fact-Checking Standards Network (EFCSN)