Verificación

La OMS no ha dicho que el jamón o las salchichas sean tan cancerígenos como fumar

Fact-checking

Desde 2015 considera que existe suficiente evidencia científica para considerar la carne procesada como cancerígena para los humanos, pero no quiere decir que sea igual de peligrosa ni suponga el mismo riesgo

Un hombre en la sección de carne del supermercado 

Un hombre en la sección de carne del supermercado 

Getty Images/iStockphoto

¿Qué se ha dicho?

Que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de declarar la carne procesada, como el jamón o las salchichas, en el mismo nivel de riesgo que el tabaco. Que esto significa que comer estos productos puede ser tan cancerígeno como fumar.

¿Qué sabemos?

Que en 2015 la OMS clasificó la carne procesada como producto cancerígeno por los humanos por la fuerza de la evidencia científica que lo avala. La situó en el Grupo 1, donde existen más de un centenar de agentes, como el tabaco o el amianto, pero no quiere decir que el nivel de riesgo de todos ellos sea el mismo, sino que la evidencia es igual de fuerte.

Este mes de enero han circulado en las redes publicaciones y artículos de portales digitales que aseguran que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de clasificar las carnes procesadas en el mismo nivel de riesgo de cáncer que el tabaco o el amianto. Las publicaciones, que acumulan miles de visitas e interacciones, argumentan que esta nueva clasificación significa que comer jamón o salchichas puede ser tan cancerígeno como fumar. Es ENGAÑOSO.

En 2015, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la OMS evaluó e incluyó la carne procesada en el Grupo 1 de su lista de agentes cancerígenos para los humanos. Se trata de una lista que clasifica distintos productos, actividades, químicos, o alimentos, según la fuerza de la evidencia científica sobre si pueden ser o no causa del cáncer. Sin embargo, en ningún caso sugiere que todos ellos tienen el mismo nivel de riesgo.

La OMS alerta: comer jamón o salchichas puede ser tan cancerígeno como fumar

Según define el IARC en el monográfico dedicado a la carne roja y la carne procesada, esta última es “carne transformada mediante salazón, curación, fermentación, ahumado u otros procesos” e incluye productos como los embutidos, el jamón, las salchichas y el beicon.

“La carne procesada se ha clasificado como carcinógena para los humanos (Grupo 1), basada en evidencia suficiente en humanos de que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal”, informaba la nota de prensa del IARC de 2015.

El IARC también aclara en otro documento de preguntas y respuestas que sus clasificaciones «describen la fuerza de la evidencia científica sobre un agente de ser una causa de cáncer, más que de evaluar el nivel de riesgo».

Así, según explica Science Media Centre España en un artículo, cuando un agente forma parte del Grupo 1 (como la carne procesada, el tabaco o el amianto) significa que existe evidencia suficiente de que este causa cáncer en humanos, pero no hace referencia al nivel de riesgo de padecer un cáncer según la exposición a ese agente. Los otros grupos (2A, 2B y 3) incluyen potenciales cancerígenos con menor evidencia científica.

Por otra parte, de acuerdo con las estimaciones más recientes del Proyecto sobre la Carga Global de Enfermedad (GBD) que se recogen en el mismo documento de preguntas y respuestas del IARC, «cerca de 34.000 muertes por cáncer al año en todo el mundo son atribuibles a dietas ricas en carne procesada». En cambio, las estimaciones son mucho mayores en el caso del consumo de tabaco, con cerca del 1 millón de muertes por cáncer al año en todo el mundo atribuibles al tabaquismo, en el caso del consumo de alcohol (600.000 por año) o las vinculadas a la contaminación del aire (más de 200.00).

La clasificación solo se basa en la fuerza de la evidencia

Las clasificaciones del IARC son cualitativas, no cuantitativas. Es decir, que reflejan lo firmes y fundamentados que son los conocimientos científicos al establecer una relación causal entre un agente y el cáncer en humanos. En cambio, la clasificación no valora si una sustancia provoca más cánceres ni la gravedad de los cánceres con los que se relaciona, tal y como explican en una infografía.

Infografía sobre la clasificación de peligros de las monografías del IARC
Infografía sobre la clasificación de peligros de las monografías del IARCIARC-World Health Organization

Es más, según detalla un artículo de Science Media Centre España de 2022, “la clasificación no implica que los agentes del grupo 1 sean más cancerígenos que los del grupo 2B. Tampoco que los más de cien agentes clasificados en el grupo 1 supongan un riesgo idéntico entre ellos”.

Los efectos perjudiciales de la carne procesada

En octubre de 2015, 22 científicos de diez países se reunieron en la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) en Lyon, Francia, para evaluar la carcinogenicidad del consumo de carne roja y carne procesada. Lo hicieron a partir de más de 800 estudios académicos que ya habían analizado la relación entre la enfermedad y el consumo de estos alimentos -400 de ellos investigaban específicamente las carnes procesadas.

Tras analizar estudios epidemiológicos y bioensayos de cáncer en animales de experimentación, se publicó un monográfico (Volum 114) con los resultados de la investigación que concluía que “hay pruebas suficientes en humanos de la carcinogenicidad del consumo de carne procesada” y que “el consumo de carne procesada causa cáncer colorectal” y está asociado también al cáncer de estómago.

En cambio, en lo que se refiere a la clasificación del tabaco, se incluyó en un monográfico (Volum 100 E) publicado en 2012, y concluía que “existen pruebas suficientes en humanos de la carcinogenicidad del tabaquismo” y que “causa cánceres de pulmón, cavidad oral, nasofaringe, orofaringe e hipofaringe, cavidad nasal, laringe, esófago, estómago, páncreas, colorrectal, hígado, riñón (cuerpo y pelvis), uréter, vejiga urinaria, cuello uterino y ovario, y leucemia mieloide”.

¿Por qué se ha hecho viral ahora?

Los monográficos del IARC se viralizan con frecuencia aunque no se acaben de publicar (como demuestra el artículo del SMC publicado en 2022, poniendo en contexto ya entonces el monográfico de 2018).

Desde Verificat hemos contactado con el IARC para saber si ha habido alguna reciente publicación que haya podido provocar la aparición de publicaciones y titulares este mes de enero, pero en el momento de publicar el artículo no hemos recibido respuesta.

Sí que es cierto que en 2026 el debate sobre el consumo de la carne y los procesados ha vuelto a estar sobre la mesa a raíz de las nuevas pautas dietéticas publicadas el 7 de enero por el gobierno de Estados Unidos. Estas nuevas indicaciones recomiendan priorizar la ingesta de proteína animal, los lácteos y las grasas saludables.

Tal y como recogía en un artículoMaldita.es, miembro como Verificat de las principales redes internacionales de verificadores (IFCN y EFCSN), algunos organismos han mostrado su inquietud por este cambio.

Es el caso de miembros de la escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, que han analizado las nuevas guías y señalan una desviación respecto a la evidencia científica. “La mayor desviación de la ciencia es una nueva priorización de las fuentes animales dentro del grupo de alimentos proteicos, en lugar de un patrón predominantemente vegetal”, destacaba la profesora de Harvard, Deirdre Kay Tobias, en un artículo en la web de la universidad.

Las recomendaciones nutricionales de aumentar el consumo de vegetales en detrimento de los productos de origen animales y las grasas se basan en estudios científicos que, por ejemplo, asocian el consumo de grasas saturadas con la mortalidad, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer (como encontró esta revisión sistemática y metaanálisis de estudios de cohortes prospectivos) o que asocian el consumo de proteínas de origen vegetal a una mayor longevidad (como concluye esta revisión sistémica publicada en 2020).


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