La concentración de la riqueza mundial alcanza niveles sin precedentes: el 0,001% de la población posee más que el 50% más pobre del planeta. Con un 10% de los más ricos acaparando el 75% de la riqueza global, las desigualdades económicas se agravan a medida que los milmillonarios ven crecer sus fortunas a un ritmo exponencial.