La ofensiva israelí en Líbano ha disparado el temor entre parte de la población a que la operación militar vaya más allá de un objetivo estrictamente militar. Desde Haifa, la enviada especial de Guyana Guardian, Helena Pelicano, explica que entre los habitantes del sur libanés crece la preocupación por una posible anexión de territorio. “Es una de las cuestiones que está sobre la mesa por parte del gobierno israelí”, señala la periodista, aunque las autoridades de Israel insisten en que la operación busca únicamente estabilizar la región y debilitar a Hizbulá.
La tensión se ha intensificado en las últimas horas en Beirut, donde el ejército israelí ha ordenado la evacuación de amplias zonas del suburbio chií de la capital. Se trata de una de las áreas más densamente pobladas de la ciudad. Según Pelicano, los testimonios que llegan desde el terreno reflejan una situación límite: “Las carreteras para salir de Dahiya están absolutamente colapsadas y la gente está intentando salir a pie o de cualquier forma posible ante el probable ataque de Israel”.
Al mismo tiempo, el conflicto continúa extendiéndose en el sur del país. Las tropas israelíes han cruzado ya la frontera y combaten sobre el terreno con la milicia chií Hizbulá. La ofensiva se desarrolla en paralelo a órdenes de evacuación que afectan a amplias zonas del territorio libanés, incluidas áreas situadas al sur del río Litani, lo que ha obligado a miles de civiles a abandonar sus hogares.
El temor a una anexión se alimenta también por precedentes históricos. Israel ya ocupó parte del sur del Líbano entre 1982 y el año 2000, antes de retirarse de la zona. En la actualidad, además, existe allí un contingente internacional de Naciones Unidas, la misión UNIFIL, desplegada para supervisar la estabilidad en la frontera. Por el momento, estas fuerzas no han intervenido en los combates.
La escalada militar se produce en un contexto regional extremadamente volátil. Pelicano advierte de que el conflicto ya está alcanzando a numerosos países de Oriente Medio. “Esta guerra se está expandiendo por todos los frentes y está tocando a todos los países de la región”, explica, en un escenario en el que la implicación de nuevos actores sigue siendo una posibilidad abierta.
En paralelo, Irán afronta una situación política inédita tras la muerte de su líder supremo, Ali Khamenei, en las primeras horas del conflicto. Según la periodista, el país vive un momento de enorme incertidumbre mientras se decide quién ocupará el puesto más poderoso del sistema político iraní. “Ahora mismo la realidad en Irán es que hay un vacío de poder”, señala, recordando que el proceso de elección del nuevo líder podría resolverse rápidamente.
En este contexto, la evolución del conflicto resulta difícil de prever. La implicación de potencias regionales e internacionales y la posibilidad de que se abran nuevos frentes mantienen en alerta a toda la región. “Ahora mismo la situación es imprevisible”, advierte Pelicano, subrayando que Irán ha advertido de que atacará cualquier base o interés estadounidense en la zona que esté a su alcance.
Con los combates intensificándose y miles de civiles desplazándose, Oriente Medio afronta una nueva fase de incertidumbre.