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“Me priorizo a mí y a mi bienestar”, el cambio de objetivos de los jóvenes ante la “cárcel” del trabajo

'Quiet ambition'

 La actitud de no vivir por y para el empleo cada vez se impone más como un modelo social, en parte gracias a la lucha feminista

El catalán Genís Casso defiende que socializar o viajar es tan importante como trabajar

El catalán Genís Casso defiende que socializar o viajar es tan importante como trabajar

Mané Espinosa

Anteponer el bienestar personal, la salud mental y también poder tener tiempo para el ocio, cuidarse y cuidar. Esta sería a grandes rasgos la filosofía de la quiet ambition (ambición silenciosa), una tendencia social que lideran los jóvenes, que se caracteriza por un cambio de prioridades vitales y en el que desarrollar una exitosa carrera laboral no es lo primordial si pasa por perder calidad de vida o vivir encadenado a la silla de la oficina. Esta actitud de no vivir por y para el trabajo cada vez se impone más como un modelo social y laboral y está obligando también a los departamentos de Recursos Humanos de las empresas a adaptarse.

“Me priorizo a mí y a mi bienestar”, resume Genís Casso un joven licenciado en INEFC de 24 años que vive Castellterçol (Barcelona) con sus padres. Para Casso leer, socializar, viajar o hacer excursiones por la montaña son aspectos tan prioritarios en la vida como trabajar. “Si solo vas al trabajo y luego de vuelta a casa es como estar en una cárcel”, resume. Porque para este joven su filosofía de vida prioriza estar bien. “Ahora estamos muy concienciados de la importancia de hacer deporte porque genera bienestar y para esto hace falta tener tiempo”, reivindica. Por eso, en la actualidad busca trabajos que le permitan parar para poder viajar, aunque en un futuro no muy lejano se plantea opositar a bombero justamente porque podría trabajar intensamente unos días y el resto tener tiempo para el ocio.

Las relaciones personales son fundamentales para los jóvenes
Las relaciones personales son fundamentales para los jóvenes

Javi Delgado tiene 29 años y estudió Ciencias Biomédicas enfocadas a la investigación, un ámbito que le interesa. O que le interesaba, porque “huyó” al ver el nivel de dedicación y la poca recompensa que tenía su profesión, por lo menos si la quería ejercer aquí. Acabada la carrera, a este joven barcelonés le apareció la posibilidad de la docencia y, tras hacer el máster de formación, ahora es profesor en un instituto. Trabaja 30 horas y da clases de ciencias. Valora tener un buen horario, un sueldo con el que poder “vivir” y vacaciones. Hasta hace poco compartía piso con amigos y hace algo más de medio año vive en pareja. Y lamenta que sin otro sueldo es inviable vivir solo.

“El contrato social de ‘trabaja, que tendrás un futuro mejor’ se ha roto y la respuesta de los jóvenes es la 'quiet ambition'”

Francesc Martí

Psicólogo social en MC MUTUAL

Esta imposibilidad de una vida emancipada por las condiciones laborales parece ser uno de los factores detrás de esta filosofía de vida. “El contrato social de ‘trabaja, que tendrás un futuro mejor’ se ha roto y la respuesta de los jóvenes es la quiet ambition”, apunta Francesc Martí, psicólogo social en MC MUTUAL. “La idea de que el trabajo duro y la formación académica serían recompensados con estabilidad económica y progreso social parece no estar vigente para los jóvenes de hoy”, prosigue el psicólogo.

Si estás todo el día delante del ordenador o cortando césped ¿¡Qué tendrás para explicar!?

Genís Casso

En este contexto de inestabilidad, el tiempo libre o poder trabajar desde casa son aspectos que en algunos casos se convierten en primordiales a la hora de buscar empleo. Martí explica que organizan jornadas con directores de recursos humanos y que hace tiempo que les trasladan una queja común: los jóvenes no quieren trabajar por la tarde o en la entrevista de trabajo preguntan si hay flexibilidad. Algo similar comenta la socióloga Ariadna Güell, subdirectora de la Time Use Initiative, una asociación que trabaja por la reforma horaria. Güell explica que los jóvenes ya han entrado al mercado laboral con esta preocupación de tener horas para cuidar y cuidarse y por eso algunos responsables de RRHH se han visto obligados a hacer un “cambio de chip” porque cada vez se encuentran a más candidatos que en una primera entrevista de trabajo preguntan por aspectos como las vacaciones o la flexibilidad laboral. 

“Hay un cambio de prioridades”, apunta. Algo que para la socióloga no se podría entender sin las reivindicaciones feministas. Porque para la socióloga el malestar con el tiempo viene de antes y la quiet ambition es un cambio cultural que evidencia estructuras económicas y valores diferentes. “Es algo que ha pasado siempre con las mujeres que para priorizar los cuidados han renunciado a puestos de trabajo porque implicaban una disponibilidad horaria que no era compatible con su vida”, señala. Para la socióloga hoy esta reivindicación de respetar los horarios va tomando importancia, algo que apunta que tuvo como punto de inflexión la pandemia.

Tener un trabajo que deje tiempo para el ocio es fundamental para muchos jóvenes
Tener un trabajo que deje tiempo para el ocio es fundamental para muchos jóvenesLuis Tato

“Los empresarios se quejan de que tienen una generación con falta de compromiso, pero, por otro lado, ¿Les podemos dar algo a cambio?”, reflexiona Francesc Martí. El psicólogo considera que quizás la Z es una generación  que ha crecido con esta sociedad de la inmediatez, con esta idea de que todo debe ser fácil y rápido, sin aspiraciones de un futuro mejor y en estas circunstancias “la respuesta adaptativa normal es ‘yo me preocupo de mi bienestar, de vivir la vida y renuncio a que mi satisfacción y bienestar pase por tener una carrera profesional de éxito que ahora mismo no veo por ninguna parte’”. En este sentido, Casso cuenta que tiene amigos con un empleo vocacional que viven dedicados a ello, pero que la mayoría tienen trabajos que “no son su sueño”.

Es algo que ha pasado siempre con las mujeres que para priorizar los cuidados han renunciado a puestos de trabajo

Aridana Güell

Socióloga

Uno de los factores más relevantes para el cambio de paradigma para Güell es que el trabajo “ya no te da las posibilidades de vida que les dio a sus padres”. Los jóvenes acceden a puestos más irregulares y si el trabajo ya no da estatus a cambio de horas de trabajo, no interesa. La socióloga apunta que el esquema social que aplicaba a las fábricas de ocho horas de trabajo, ocho de dormir y ocho para comer y ocio no sirve hoy porque era un esquema que respondía a una estructura que se basaba en que el hombre trabajaba y la mujer cuidaba. Pero en un contexto en el que la mujer ha accedido al mercado laboral y se reivindica la importancia de poner los cuidados en el centro, lo que demanda la sociedad es un modelo laboral que contemple tiempo para todo esto.

Espacio para el ocio

El teletrabajo y las vacaciones, temas a tratar en una entrevista de trabajo

Javi Delgado reconoce que tiene amigos que cuando buscan trabajo preguntan si existe la posibilidad de hacerlo en remoto. Para este joven, igual que para Casso, tener tiempo libre es crucial porque le dan importancia al ocio. Y aunque reconocen que la suya es una opción individual, sí que creen que hay un cambio de tendencia social. “No he querido matarme y perder horas de calidad por estar trabajando”, reconoce Delgado. En el otro lado, tiene amigos que hacen horas extra para poderse comprar un piso. Algo “lícito” que no encaja, sin embargo, con su manera de ver la vida.

La importancia de la salud mental

La salud mental es un aspecto que los jóvenes hoy cuidan de manera prioritaria. Según un informe publicado por MC MUTUAL, basado en datos de 1,6 millones de personas trabajadoras asociadas a la entidad, los empleados jóvenes —en particular aquellos de entre 18 y 24 años— presentan un 50 % más de probabilidades de necesitar una baja por trastornos mentales que sus compañeros de mayor edad. El psicólogo Francesc Martí apunta también que los jóvenes de hoy son la primera generación “que ha roto con el estigma de la salud mental”. Mientras que Ariadna Güell señala que un 60 % de las bajas laborales son por estrés, algo que no deja de ser una “respuesta en cierta manera saludable a toda esta situación”. La socióloga también apunta que España es uno de los países con más absentismo y en muchas ocasiones está relacionado con la conciliación y a los cuidados. 

Casso está ahora en un momento de impás. Se ha pasado el verano viajando por Asia y conociendo culturas y personas, una parte que considera fundamental para el crecimiento personal. Reconoce que hay que trabajar, pero que “no es lo primordial”. Por eso una de sus aspiraciones futuras sería ser bombero, algo que le permitiría trabajar tres días y tener “el resto de la semana para mí”, argumenta. Y si hay jóvenes que trabajan para comprarse un coche o cosas materiales, él lo hace “para tener tiempo”. En su grupo, muchos amigos no quieren puestos que le obligue a trabajar los viernes por la tarde porque quieren “quedar por la tarde, cenar y comentar la semana”. Casso que lamenta que “si estás todo el día delante del ordenador o cortando césped ¿¡Qué tendrás para explicar!?”.

Lorena Ferro Cabrera

Lorena Ferro Cabrera

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Nacida en Barcelona (1978), trabaja en Guyana Guardian desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad

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