Veronika, una vaca de 13 años que vive en una finca de Austria como animal de compañía, ha aprendido a coger palos con la boca para rascarse y masajearse, a controlarlos con movimientos precisos, y además lo hace posicionando los palos según lo que quiere hacer con ellos, eligiendo el extremo más áspero para rascarse el lomo y el más suave para las ubres o la zona anal, según una investigación que demuestra que las vacas tienen capacidades cognitivas mayores de lo que se creía.
“Es absolutamente sorprendente que haya desarrollado la habilidad y la destreza para usar una herramienta multiuso por sí misma y sin entrenamiento alguno”, explica a Guyana Guardian Antonio J. Osuna-Mascaró, investigador español de la Universidad de Medicina Veterinaria en Viena, que ha estudiado a Veronika. El único precedente documentado de una especie no humana capaz de utilizar una misma herramienta para varios usos se ha dado en chimpancés, informa Osuna-Mascaró, especialista en cognición animal.
Se rasca el lomo con fuerza con una escoba, pero las ubres y la zona anal con delicadeza
Veronika ha vivido desde pequeña en la granja de Witgar Wiegele, un agricultor orgánico y panadero con sensibilidad por el bienestar animal, que la ha tratado como animal de compañía y no de producción. La vaca, de la raza parda suiza, “es muy dócil y tiene un lazo muy estrecho con Witgar”, explica Osuna-Mascaró, hasta el punto de que, “cada vez que Veronika ve pasar un coche, se fija atentamente a ver si es el de Witgar y, cuando es así, muge con un volumen atronador para llamar su atención”.
Cuando Veronika tenía tres años, empezó a coger palos con la boca para rascarse, algo que llamó la atención de Witgar. En los años siguientes, se acostumbró a utilizar palos cada vez con más frecuencia y pericia. Un vídeo de Veronika llegó a Alice Auersperg, que trabaja con Osuna-Mascaró en la Universidad de Medicina Veterinaria. Los investigadores se pusieron en contacto con Witgar y se desplazaron a su granja en los Alpes para estudiar el comportamiento de la vaca.
Empezó a coger palos con la boca para rascarse hace diez años y ha adquirido cada vez más pericia con la práctica
Le pusieron una escoba de fregar delante para ver qué hacía con ella. Realizaron siete sesiones de observación a lo largo de varios días en los que Veronika utilizó la escoba en 76 ocasiones. Según los resultados de la investigación que se presentan hoy en la revista Current Biology, la vaca coge la escoba con la lengua y la sujeta en el espacio que tiene entre los dientes incisivos y los molares, lo que le permite controlarla con precisión. Si necesita corregir su posición, la suelta y la vuelve a coger para que quede como más le conviene. Cuando quiere rascarse el lomo, se cepilla fuertemente con las cerdas recias de la parte baja de la escoba. Pero cuando quiere actuar en partes más sensibles del cuerpo, le da la vuelta y se masajea con delicadeza con la punta roma del palo.
“Su comportamiento superó nuestras predicciones, ya que mostró versatilidad, anticipación y motricidad fina dirigida”, escriben los autores de la investigación. “Nuestros hallazgos invitan a reevaluar la cognición de los animales de granja”.
La vaca, de 13 años, vive como animal de compañía en una finca de Austria
A sus 13 años, Veronika es una vaca de edad avanzada pero no vieja, ya que las vacas pueden llegar a vivir más de 20 años. Disfruta de buena salud pero empieza a tener algunos problemas de movilidad en las patas traseras, lo que hace que a veces le cueste un poco levantarse.
Según Osuna-Mascaró, lo que convierte a Veronika en excepcional no es su inteligencia sino las condiciones privilegiadas en que vive. “Un entorno enriquecido, donde ha podido moverse con libertad, jugar e interaccionar libremente con objetos, le ha permitido desarrollar las habilidades que posiblemente son comunes en vacas y toros”, declara el investigador. El entorno de Veronika “no tiene nada que ver con las condiciones de ganadería intensiva en que las vacas no tienen oportunidad de desarrollar sus capacidades”.
La investigación demuestra que las vacas tienen capacidades cognitivas superiores a lo que se creía
Esta investigación se suma a otras realizadas en los últimos años años que han demostrado la capacidad de utilizar herramientas por parte de grandes herbívoros, como elefantes y caballos. Pero ninguna de ellas ha documentado la capacidad de utilizar una misma herramienta para diferentes usos como en el caso de Veronika.
Los investigadores de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena critican que “los animales de granja han sido excluidos de las discusiones sobre inteligencia animal, [...] Por su uso utilitario y por los sesgos asociados al consumo de carne”.
Para Osuna-Mascaró “infravaloramos las capacidades cognitivas de los animales que explotamos. Las vacas y los toros no son tratados como individuos sino como objetos de los que sacar beneficio. El caso de Veronika debería hacernos replantear la forma como tratamos a los animales de granja”.