BioNTech crea una vacuna de ARN para tratar el cáncer de mama de peor pronóstico
Avance médico
El primer ensayo clínico demuestra que la vacuna crea una respuesta inmune duradera y adaptada al tumor de cada paciente

Producción de vacunas de ARN mensajero en una fábrica de BioNTech en Marburgo

Una vacuna de ARN mensajero (ARNm) para tratar el cáncer de mama triple negativo ha provocado una respuesta inmune potente y duradera en la mayoría de las pacientes que la han recibido, según los resultados de un ensayo clínico presentados hoy por científicos de la compañía BioNTech en la revista Nature.
La vacuna no está diseñada para prevenir la enfermedad, sino para mejorar el tratamiento de personas a las que ya se ha diagnosticado. Se trata de una vacuna individualizada que se elabora a medida para que el sistema inmune de cada paciente reconozca y ataque proteínas específicas de su tumor. Diez de las catorce pacientes que la han recibido permanecen libres de la enfermedad después de una mediana de 5 años y 2 meses desde que recibieron la última dosis.
“Estos resultados establecen la viabilidad, seguridad e inmunogenicidad duradera [de la vacuna] más que su eficacia definitiva”, declara en un correo a Guyana Guardian Özlem Türeci, directora médica de BioNTech y codirectora de la investigación. Para conocer su eficacia, habrá que esperar a hacer un ensayo clínico con más pacientes, por lo que la vacuna aún no está a punto para mejorar el tratamiento de personas con cáncer en la actualidad.
Diez de las 14 mujeres que han recibido la vacuna están libres de cáncer después de cinco años
Aunque BioNTEch es conocida sobre todo por haber desarrollado la primera vacuna contra la covid, que fue producida y distribuida por Pfizer, la compañía se creó en 2008 con el objetivo inicial de desarrollar inmunoterapias contra el cáncer basadas en el ARNm. Cuando apareció el virus de la covid, BioNTech tenía la tecnología a punto para obtener rápidamente la primera vacuna para frenarlo. Pero en aquel momento ya había iniciado ensayos clínicos de vacunas de ARNm contra diferentes tipos de cáncer.
El ensayo de cáncer de mama triple negativo fue uno de los que se inició antes de la pandemia. Se llama triple negativo porque sus células no tienen ninguno de los tres receptores que se pueden atacar con fármacos, lo que lo convierte en el tipo de cáncer de mama de peor pronóstico. Representa alrededor del 15% de todos los cánceres de mama, o casi 6.000 nuevos casos al año en España.
Las catorce pacientes que se enrolaron en el ensayo clínico, de entre 35 y 60 años de edad, fueron tratadas en hospitales de Alemania y de Suecia. Todas recibieron la vacuna después de haber sido operadas para extirparles el tumor y de haber recibido quimioterapia. Ninguna de las pacientes tenía metástasis, pero cinco tenían infiltración de células cancerosas en ganglios linfáticos y otras tres tenían tumores de más de 2 centímetros de diámetro.
Para elaborar las vacunas personalizadas, se analizaron las células tumorales de las pacientes. Para cada una se seleccionaron hasta 20 neoantígenos, es decir, proteínas específicas del tumor que puedan ser reconocidas y atacadas por el sistema inmune. Las pacientes recibieron ocho dosis de su vacuna por vía endovenosa a lo largo de nueve semanas.

Según los resultados presentados en Nature, en todas las participantes se observó una activación del sistema inmune contra neoantígenos presentes en las vacunas. Se activaron tanto los linfocitos CD4+ que coordinan la inmunidad (equivalentes a los medios que dirigen el juego en un equipo de fútbol) como los CD8+ que destruyen las células tumorales (equivalentes a los delanteros que acaban las jugadas).
Pero la intensidad y la duración de la respuesta fue variable según las pacientes. Tres de las catorce participantes en el ensayo clínico han muerto después de que el cáncer progresara a pesar de la vacunación. Una cuarta paciente ha muerto por motivos no relacionados con la progresión del cáncer que no se han hecho públicos.

Los resultados han sido mejores para las otras diez participantes, que han continuado sin indicios de cáncer después de un seguimiento mediano de 62 meses. En el caso con el seguimiento más largo, la paciente ha mantenido una población efectiva de células inmunes de memoria contra el tumor más de seis años después de la vacunación.
“La muestra de pacientes es suficientemente grande para ver que la vacuna es inmunogénica y que la respuesta inmune parece adecuada frente al cáncer en un porcentaje importante de pacientes, pero no es suficiente para demostrar un beneficio adicional respecto al tratamiento estándar actual”, valora el inmunólogo Ignacio Melero, de la Clínica Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA). “Con estos datos, está plenamente justificado un ensayo clínico en una muestra más amplia de pacientes”.
Más allá del cáncer de mama triple negativo, la misma tecnología se está desarrollando para otros tipos de cáncer de mal pronóstico. “Como los neoantígenos son una caractectística distintiva del cáncer, esta tecnología es adecuada para otras indicaciones”, declara Özlem Türeci.
BioNTech tiene una alianza con la compañía Genentech, que forma parte de la multinacional Roche, para el desarrollo de vacunas de ARNm para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. “Hay ensayos clínicos de fase 2 en curso para cánceres colorrectales, de páncreas y de vejiga”, informa Türeci. Para el cáncer de mama triple negativo, “todavía no se ha tomado una decisión para avanzar a un ensayo de fase 2”.


