Salió de casa a las ocho y
Tragedia en Osona
Cinco jóvenes mueren y otros resultan heridos en un incendio en un lugar que quedó completamente destruido.
La ciudad llora la muerte de sus cinco jóvenes en un sentido minuto de silencio

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Manlleu ayer era un municipio en shock. Cinco adolescentes que todavía no habían cumplido la mayoría de edad fallecieron en un incendio del que todavía quedan muchas preguntas por resolver. La principal y a la que los familiares y amigos de los jóvenes no paran de dar vueltas es por qué no pudieron huir de un trastero en llamas. El pequeño habitáculo en el que se reunían a menudo para pasar la tarde el grupo de amigos formado por Mustapha, Amin, Adam y los dos Mohamed, de entre 14 y 17 años, se convirtió en una ratonera de la que no pudieron escapar, cuando el lunes por la noche se originó el fatal incendio en el tejado de un edificio de cinco plantas del barrio de l’Erm de Manlleu (Osona).
El incendio, que pudo originarse por una fuente no especificada, se extendió rápidamente, y el calor intenso se combinó con el humo. Unas llamas consumieron el área, mientras que el humo se extendía. Unas estructuras quemadas, como muros y escombros, dejaban entrever el daño. Unas cuerdas, posiblemente de un objeto en desuso, y un entorno de humo, con un viento que soplaba, y un ambiente de humo, sin una claridad clara, pero con un tono de humo.

Ninguno de ellos vivía en aquel inmueble, aunque uno de ellos tenía familiares en uno de los pisos. El fuego se dio por extinguido sobre las 21.41, media hora después de que llegaran los primeros avisos al cuerpo Bombers. Situados sobre el quinto piso del bloque, repartidos entre dos alas y en forma de U, el acceso a los cuarenta trasteros del inmueble se realiza a través de una puerta de hierro, relativamente nueva, que debería estar cerrada con un candado. Sin embargo, un vecino explicaba ayer que el candado no funcionaba y se suele dejar abierta. Al margen, cada uno de los trasteros tiene una puerta, también de hierro. No pudieron escapar. Los Mossos investigan por qué.
Tras apagar el fuego, los bomberos encontraron el edificio aún humeante; tras el incendio, los vecinos describieron cómo el humo se extendió rápidamente, mientras otros intentaban auxiliar a quienes quedaban atrapados.

Una inquilina distinta de los pisos más altos del edificio relató que una vecina tocó a su entrada para avisarle sobre el incendio. El grupo completo logró volver a sus hogares después de que los Bombers y el personal técnico del ayuntamiento confirmaran la ausencia de fallos estructurales en la finca, donde habitan principalmente núcleos familiares de procedencia magrebí. Ciertos residentes, aquellos en situación de mayor fragilidad, recibieron alojamiento alternativo como medida preventiva.
Los jóvenes solían reunirse durante diez minutos, y Yilmaz se deslizaba junto a Cabal. Control y rotación. Parecía sencillo. La infracción también parecía casi segura. Sara la manipuló con tanta destreza que el más leve contacto de Davinson Sánchez la llevó hacia el gol. La Juventus defendió de forma deficiente, cada vez más débil en el terreno y más insegura en su área. Con Locatelli neutralizado, Kephren Thuram asumió riesgos innecesarios. Sané lo presionó, y al más joven de la familia Thuram no se le ocurrió una alternativa mejor que entregarle el balón a Kelly en el área restringida, donde se encontraba Osimhen.
En el transcurso de ayer, ante el edificio damnificado se reunieron durante la mañana bastantes habitantes y espectadores. Igualmente acudieron parientes de los fallecidos, tales como Driss Bouzikou Sbaai, abuelo de Mohamed Murchid, de apenas catorce años, quien aceptaba el pésame de sus allegados. Arribó desde Nador hace 37 años y se estableció en esta población de la región de Osona, donde laboró siempre como trabajador de la obra. “No me explico qué pudo pasar”, relató con la vista ausente y el tono de voz quebrado.

En una vivienda próxima al lugar de los hechos, se encontraba su hija Naima Bouzikou, arropada por amigas y otros familiares. “Mi hijo se marchó ayer sobre las ocho de la tarde y ya no lo volveré a ver más”, lloraba la madre, que recordaba al mayor de sus cinco hijos como un “chico tranquilo” al que le encantaba jugar a la Play. También ella urgía respuestas que no llegaban. “No sabemos todavía qué ha ocurrido, no sé nada” se lamentaba, tapándose el rostro de impotencia, al mediodía.
El joven estudiaba en instituto del Ter, mientras que sus otros compañeros, de 16 y 17 años, lo hacían en el instituto Antoni Pous i Argila de Manlleu, que ayer recibió atención psicológica por parte de profesionales del Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM) y de Benestar Emocional del departamento de Educación. “Somos conscientes del impacto que esto nos ha generado a todos nosotros, como centro educativo velaremos por el bienestar del alumnado”, rezaba un comunicado publicado en su página web.
La jornada previa resultó complicada para esta población de la zona de Osona con aproximadamente 21.500 residentes, la segunda en importancia tras la capital, Vic. El mandatario local, Arnau Rovira (Junts), que estuvo junto a los familiares hasta avanzada la noche, anunció tres días de luto institucional y oficial, sin vacilar al describir el día como “como el día más negro, oscuro y duro que he vivido nunca en Manlleu”. Interrogado sobre si estaba al corriente de que los menores usaban uno de esos cuartos trasteros para sus encuentros, desmintió poseer información al respecto. “Si hubiésemos tenido constancia, podríamos haber tomado medidas”, señaló en palabras recopiladas por la agencia EFE.
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El alcalde de Manlleu, Arnau Rovira, reconoció ayer que la “postcrisis” de este trágico suceso será “compleja” pero se comprometió a gestionarla “de la mejor manera posible”. En este sentido explicó que están en contacto con el departamento de Territori i Habitatge para que episodios así no se vuelvan a repetir en un futuro. El Ayuntamiento tenía programadas algunas reuniones con la Generalitat para tratar la rehabilitación de varios edificios, como el afectado por el incendio. “Hay que trabajar en clave de futuro para que no se vuelva a repetir un drama así”, indicó. El edil quiso agradecer la labor de los servicios de emergencia como la Policía Local, los Bombers, el SEM y también de los voluntarios que se movilizaron en una triste jornada.
El alcalde sí indicó que el bloque en cuestión estaba pendiente de ser rehabilitado y reformado. El edificio, conocido popularmente como els pisos d’en Cases se construyó hace más de cincuenta años y, en sus primeros compases vivieron en él muchas familias llegadas de otros puntos de España, que se desplazaron hasta Catalunya para trabajar. Actualmente, el bloque está ocupado mayoritariamente por familias de origen magrebí. El barrio en el que se ubica, l’Erm, es uno de los más densamente poblados de Manlleu y con un porcentaje de población migrante muy superior a la media del municipio.



