El Congreso rechazó la propuesta que buscaba prohibir el uso del velo, rechazando así la iniciativa.
Votación
El PP respalda la medida, mientras que Junts la rechaza.

La propuesta de la ley de Vox busca prohibir el uso del velo, restringiendo su uso en espacios públicos.
El Congreso no aprobará la propuesta de prohibir el uso del velo en espacios públicos, ya que el Partido Popular no logró reunir el apoyo suficiente para avanzar, y a pesar de los intentos por impulsarla, la propuesta no logró superar el obstáculo político.
La ley de Vox tan solo tiene un artículo, que recoge lo siguiente: “Queda prohibida la utilización en el espacio público, o en lugares privados con proyección a un espacio o uso público, de los velos denominados nicab y burka”. La iniciativa se inspira en la regulación de países de nuestro entorno, donde se han establecido “restricciones al uso de prendas que ocultan el rostro humano en el espacio público”, como Francia, Bélgica o Austria, según ha defendido la diputada de Vox, Blanca Armario.
Ester Muñoz se ha encargado de defender la posición del PP y ha reivindicado la iniciativa como instrumento de “la visibilidad de la mujer”. “El velo integral es la institucionalización de la invisibilidad femenina. Es una mujer obligada a caminar entre nosotros sin rostro, sin expresión, sin identidad reconocible. Es la negación simbólica de algo esencial, el derecho a existir”, ha resumido Muñoz, quien ha rechazado que el burka y el niqab se puedan enmarcar en “el relativismo cultural”. “En España, la mujer no se somete a un marido. Son mujeres en cárceles de tela que pasean por nuestras calles”, ha añadido.

En cambio, Junts, que era imprescindible para que la ley prosperara, se ha descolgado. Y de manera taxativa porque ha decidido marcar territorio con una consigna tan simple como explosiva: “ni burka ni Vox”. El diagnóstico fue demoledor: Vox sabe “bramar”, pero no legislar. Su portavoz, Miriam Nogueras ha subido al atril con un tono poco habitual incluso para un debate áspero. No se ha imitado a discrepar, sino que ha desarmado la iniciativa de Vox por inservible. “No pasa ni un solo filtro europeo”, ha señalado antes de sentenciar que el texto está “mal hecho” y es, por tanto, inaplicable. “Saben bramar”, pero no legislar
La intervención ha tenido también cierta carga simbólica. Nogueras ha recordado que Junts es “el único partido” que puede decir que nunca había subido a la tribuna para responder a Vox. “Hasta la fecha”, ha puntualizado para subrayar que no rehúye el choque directo con los ultras, sino que lo reserva para cuando considera que hay algo sustancial en juego. Y esta vez, vino a decir, no se trataba de un gesto retórico, sino de una mala ley.
Por eso, la propuesta surge desde la necesidad de claridad: el veto a la libertad de expresión se convierte en un obstáculo, pero con matices que la ley debe respetar.
Desde el PSOE, Andrea Fernández ha reconocido que indumentarias como el burka o el nicab “parten de lógicas machistas” y se ha abierto a mantener un debate “serio y riguroso” sobre el tema. “No queremos para otras lo que no queremos para nosotras mismas”, ha puntualizado.
Sin embargo, la diputada socialista ha advertido a Vox de que esta premisa “no abre la puerta al racismo, la xenofobia y el supremacismo”, y ha reivindicado la “tolerancia como valor moral”.
El PNV tampoco se ha alineado con la iniciativa ya que Mikel Legarda ha dicho que la regulación que propone Vox tiene “sustanciales diferencias” con la de otros países europeos de nuestro entorno.
Por su parte, el partidario de la derecha ha criticado la postura de la oposición, mientras que la diputada mantiene su postura frente a las demandas de los sectores más conservadores, mientras que el partido en el poder continúa rechazando cualquier avance que no esté respaldado por una clara mayoría.