La ensalada se percibe femenina y la carne masculina: así influyen los estereotipos en cómo vemos la comida
Consumo
Un estudio realizado entre España y Ecuador revela asociaciones inconscientes entre género, edad y hábitos alimentarios
¿Está el hombre programado para comer carne y la mujer para beber vino blanco y pedir ensalada?

Alimentos saludables: verduras orgánicas y frescas
Existen estereotipos de género y edad muy arraigados incluso en algo tan cotidiano como la comida. Así lo demuestra un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV), que analiza cómo percibimos distintos alimentos en función de roles tradicionalmente asociados a hombres y mujeres.
La investigación, publicada en la revista International Journal of Gastronomy and Food Science, ha comparado las percepciones de más de 330 personas en España y Ecuador y confirma que los estereotipos alimentarios persisten en ambos países, aunque con matices culturales.
En el caso español, alimentos como las ensaladas, las frutas o postres como la tarta de chocolate se asocian mayoritariamente a lo femenino, mientras que los platos de carne se identifican con lo masculino. En Ecuador, este patrón se repite de forma más marcada: los productos cárnicos se perciben con mayor intensidad como símbolos de fuerza y virilidad, reforzando la asociación tradicional entre carne y masculinidad.
El estudio también detecta diferencias vinculadas a la edad. En España, los embutidos o los platos de carne acompañados de verduras se relacionan más con personas mayores, mientras que frutas y ensaladas se asocian a población más joven.
Los embutidos y los platos de carne con verduras se asocian a personas mayores, mientras que frutas y ensaladas se vinculan a perfiles más jóvenes
Para llegar a estas conclusiones, el equipo investigador utilizó una técnica proyectiva conocida como Product Personality Profile (PPP). A los participantes se les pidió que imaginaran los alimentos como si fueran personas y les asignaran rasgos como género, edad, personalidad o estilo de vida. “Este método nos permite detectar asociaciones inconscientes que no siempre afloran en preguntas directas”, explica Carmen Molina-Montero, autora del estudio, que forma parte de su tesis doctoral.
“Los resultados confirman que, aunque cada vez hablamos más de diversidad y de igualdad, en la práctica seguimos reproduciendo estereotipos muy arraigados cuando pensamos en la comida”, señala Purificación García-Segovia, investigadora del Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos de la UPV y coordinadora del trabajo. “Eso no significa que las personas elijan los alimentos solo por estos motivos, pero sí que los asocian de forma inconsciente a roles de género y edad”.
Más allá del análisis social, los resultados tienen implicaciones prácticas. Por un lado, abren la puerta a nuevas estrategias para fomentar hábitos alimentarios más saludables y romper barreras culturales, especialmente entre los más jóvenes. Por otro, son relevantes para el ámbito del marketing y el desarrollo de nuevos productos, ya que conocer estas percepciones puede ayudar a diseñar campañas más inclusivas.
En esta línea, Molina-Montero plantea uno de los retos futuros de su investigación: explorar si el diseño de alimentos personalizados mediante impresión 3D puede contribuir a superar estos estereotipos que todavía influyen, casi sin darnos cuenta, en nuestra relación con la comida.