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La industria láctea planea reducciones.

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Ocho cooperativas lanzan nuevos proyectos

Vacas de una ganadería de lácteo en Sabadell 

Vacas de una ganadería de lácteo en Sabadell 

Europa Press

El cooperativismo lácteo español se ha convertido en uno de los referentes de la sostenibilidad en el campo al impulsar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, con el objetivo de recortar un 30 % su huella de carbono antes de 2030.

Aunque el sector solo representa cerca del 1 % de las emisiones de CO₂ de la economía española, las ganaderías de vacuno de leche llevan años aplicando medidas para mejorar su impacto ambiental. Según el estudio Climate Neutral Farms, ya han logrado una relación de 1 kilo de CO₂ equivalente por cada litro de leche producido.

Ocho grandes cooperativas (Aira, Central Lechera Asturiana, Covap, Kaiku, Coinga, Clun, Agrocantabria y Cadí) se han comprometido a alcanzar esa reducción del 30 % en esta década. En conjunto producen 1,5 millones de toneladas de leche al año, por lo que el recorte previsto supondría evitar 0,45 millones de toneladas de CO₂ equivalente.

Entre las iniciativas destaca la cooperativa Covap, que entre 2020 y 2024 ha reducido un 18 % la huella de carbono por litro de leche. Su plan alcanza a 230 ganaderías y se centra en mejorar la alimentación animal, reducir emisiones digestivas y optimizar la gestión de purines. En la industria, la cooperativa combina energía fotovoltaica, biomasa y biogás para que al menos el 65 % de la energía consumida sea limpia.

Por su parte, el grupo Central Lechera Asturiana trabaja desde 2019 en eficiencia energética y ya ha rebajado un 50 % sus emisiones industriales directas. También asesora a los ganaderos con nutrición de precisión para reducir emisiones y aprovecha los purines mediante la empresa Biogastur, que los transforma en biometano y biofertilizantes.

Desde Galicia, la cooperativa Aira calcula la huella de carbono de sus granjas desde 2020 y prevé cubrir hasta el 95 % de la leche recogida. Además, impulsa piensos con materias primas más sostenibles, instala paneles solares, renueva su flota con vehículos híbridos y eléctricos y desarrolla proyectos de alimentación de precisión y gestión avanzada de purines.

El sector confía en que estas medidas consoliden al cooperativismo lácteo como uno de los motores de la descarbonización agraria en España de cara a 2030.