El vino de la semana: Barón de Chirel 2020 de Marqués de Riscal
Beber
Este tinto con el que esta histórica bodega de Elciego asegura que “cambió Rioja” llega este año a su 40 aniversario. La presente añada es un vino con tintes de modernidad que bebe del pasado, y que recuerda a Burdeos

Barón de Chirel 2020 de Marqués de Riscal

Este 2026 se celebra el 40 aniversario de Barón de Chirel, el vino de Marqués de Riscal que “cambió Rioja”, según Ricardo Diéguez Jiménez de la Espada, el director general de este grupo bodeguero riojano. Entiende que “representa la visión más audaz y vanguardista de Marqués de Riscal”. Desde la bodega se afirma que han querido ser disruptivos “en todo momento”.
Manifiestan que Marqués de Riscal tiene “muchísimos atributos”. En este sentido se señala que “se pretende ser audaz y valiente, y se ha arriesgado económicamente y a nivel de reputación e imagen”. Ricardo Diéguez afirma que se ha querido “mirar siempre al futuro con ambición”.
Barón de Chirel es, según su director técnico, el enólogo Luis Hurtado Amézaga, “volver al origen seleccionando la mejor uva de clones antiguos de tempranillo riojano en un cupaje con cabernet sauvignon”. Dicen que “marcó un antes y un después, siendo guía de toda una nueva generación riojana”. El material vegetal (cuentan con reservas genéticas del siglo XIX) marca la diferencia, según Luis Hurtado. El enólogo afirma que las uvas procedentes de Leza les dan cada vez “más sorpresas positivas”, con viñedos plantados antes de los años 70 con material vegetal original del siglo XIX.

La primera añada de Barón de Chirel, la de 1986, responde, según Marqués de Riscal, a “un creciente interés hacia los Rioja de gran calidad”. Se recuerda desde la bodega que, desde sus inicios, han tenido un estrecho vínculo con los métodos de vinificación bordeleses. Por aquella época era asesor de Marqués de Riscal el profesor Guy Guimberteau, sucesor del enólogo, científico e investigador Émile Peynaud, que también tuvo de alumno en su formación enológica bordelesa a Francisco Hurtado de Amézaga. Desde finales de la década de 1940, Peynaud, toda una eminencia, actuó como asesor de muchos châteaux de Burdeos.
Posteriormente, en el año 1997, se incorporó Paul Pontallier, director general de uno de los cinco primer crus bordeleses: Château Margaux. Fruto de este vínculo nació la idea de elaborar un vino experimental que recuperara “la grandeza” de aquellos míticos Reserva Médoc actualizada con los medios y la tecnología del siglo XX.

Se seleccionaron viñas de entre 80 y 110 años con rendimientos bajísimos, que ofrecen “uva de la mejor calidad”. Sólo se elabora en las mejores cosechas, “cuando el viñedo expresa todo el carácter del terruño”. Aseguran que con este vino “la nueva era de Rioja acababa de nacer”. Se apunta también que “después del éxito de su irrupción en un mercado deseoso de vinos de alta calidad”, comenzaron a aparecer un sinfín de vinos que seguían la estela del Barón de Chirel con gran predicamento entre los clientes más exigentes.
La añada actual en el mercado es la del 2020. Las uvas proceden de la zona de Elciego y Laguardia, de los pagos de Garcimoracho, Tapias, San Pelayo, Vialba y La Collada. La altitud de estas viñas oscila entre los 450 y los 550 metros sobre el nivel del mar. Los suelos de sus viñedos son zonas arcilloso-calcáreas y con terrazas cascajosas del río Ebro sobre fondo calizo. Los rendimientos oscilan entre los 2.500 y 3.500 kilos por hectárea. La vendimia es rigurosamente manual, en cajas de 15 kilos.

La añada climática del 2020 se presentó con un otoño lluvioso y cálido, con temperaturas medias situadas 1,5ºC por encima de lo habitual. El invierno fue escaso en precipitaciones. Aun así, al inicio del ciclo de la vid la pluviometría acumulada fue superior a la de un año medio. La vid desborró el 7 de abril acompañada de altas temperaturas lo que propició un rápido desarrollo vegetativo. El 16 de junio se registró una granizada que afectó principalmente a la jurisdicción de Navaridas.
Debido a las condiciones meteorológicas que se dieron a lo largo del verano, la presión de enfermedades criptogámicas fue muy alta, por lo que hubo que prestar especial atención al control de estas. El envero se inició el 22 de julio, fecha considerada normal para la zona. La vendimia comenzó de manera selectiva el 10 de septiembre y la cosecha resultante destacó por su alto contenido en sustancias responsables del color y elevado contenido en azúcares.
Barón de Chirel es volver al origen seleccionando la mejor uva de clones antiguos de tempranillo riojano en un cupaje con cabernet sauvignon”

Tras la “completa” selección de las uvas (desde 1995 se realiza con las mesas de selección uva a uva) se procede al prensado y vinificación. La fermentación alcohólica se realiza en tinas de roble Allier a 26ºC, con mostos de fincas individualizadas referenciando el viñedo por su origen. Las parcelas se vinifican cada una por separado. Una vez finalizada la fermentación maloláctica, siempre en tinas de Allier de grano fino, el vino se introduce en barricas de roble francés de Allier para proceder a su crianza por un periodo de 17 meses. A continuación, y tras su permanencia en barricas, el vino se cría en botella por un periodo no inferior a dos años antes de su salida al mercado.

Barón de Chirel 2020 está muy bien cubierto, y exhibe un vivo color como el de las cerezas picotas. Muestra unas lágrimas ligeramente tintadas. Se expresa con mucha fruta madura (principalmente negra). Concentración con final fresco, y con 15,2º de alcohol. Tánico y con una punta verde. Más paso por botella le irá muy bien. Es un Rioja con tintes de modernidad aún joven que bebe del pasado y que recuerda a Burdeos. Destaca por su gran potencial para el envejecimiento.
A Ricardo Diéguez Jiménez de la Espada le gusta disfrutar de esta la última añada en el mercado de este tinto con raviolis de trufa negra y rabo de toro estofado. Luis Hurtado Amézaga lo prefiere con pichón asado o setas (boletus, carpaccio de amanitas, setas de cardo, perrechicos…) Afirman desde la bodega que este vino marida bien con jamón y quesos curados, carnes rojas, aves o guisos de caza tales como perdiz, conejo, venado, jabalí o corzo incluso condimentados con salsas especiadas. Recomiendan una temperatura de servicio situada entre los 16º y los 18ºC.

Desde Marqués de Riscal afirman que Barón de Chirel va mejorando con los días en botella abierta. Han podido comprobar como “al día siguiente de su apertura, aparecen aromas más frescos de fruta roja silvestre: fresa y frambuesa”. Añaden que “la entrada en boca es mucho más amable y la sensación táctil es de mayor suavidad. Es un vino que puede permanecer abierto, conservado en buenas condiciones, durante tres o cuatro días, en los que no solo no pierde su esencia, sino que gana en complejidad, en equilibrio, tanto en nariz como en boca, y se redondea”.
Coincidiendo con el 40 aniversario de este tinto han decidido comercializar a lo largo de este primer trimestre del año Barón de Chirel Rioja Viñas Centenarias 2024, con viura y algo de otras variedades blancas autóctonas de cabezadas de viñedos propios de la Rioja Alavesa y uvas compradas de viñedos de municipios como Leza (garnacha blanca, malvasía riojana y maturana).
Es el primer blanco moderno de la bodega riojana. Lo han presentado en el restaurante Saddle de Madrid. Desde Marqués de Riscal se asegura que “es un blanco creado para perdurar en el tiempo, un homenaje a los grandes blancos de guarda riojanos, pero con espíritu pionero e innovador”.

Barón de Chirel Rioja Viñas Centenarias 2024 es de color amarillo pajizo, nítido y brillante. Muestra fruta (manzana) y flor blanca (hinojo), con una sutil crianza en barricas de 600 litros de roble francés. Practicaron una crianza sobre lías durante ocho meses. Destaca por su muy buena acidez, lo que lo hace afilado y largo. Esta primera añada llega al mercado con una edición de algo menos de 7.000 botellas.
Bodegas Herederos Marqués de Riscal se fundó en 1858 por parte de Guillermo Hurtado de Amézaga, un hombre de ideas liberales. Con más de 160 años de historia, atesoran en su bodega histórica más de 130.000 botellas antiguas. Marqués de Riscal embotelló sus primeros vinos en 1862. Aseguran que es el vino embotellado más antiguo de Rioja.

En esta bodega riojana se elaboró el primer vino no francés que consiguió el Diploma de Honor de la Exposición de Burdeos en 1895 (este diploma se añade a la etiqueta del vino). En el primer cuarto de siglo pasado, Marqués de Riscal incorporó la identificativa malla dorada a sus botellas como garantía de calidad, y para evitar falsificaciones.
En 1928 ya estaban presentes en 32 países de todo el mundo. Hoy día comercializan sus vinos en más de 110 países de todo el mundo, a los que exportan el 65% de su producción. Actualmente elaboran en torno a 9 millones de botellas anuales. Estados Unidos, Suiza y Alemania son sus tres principales mercados internacionales.

También fueron precursores de la DO Rueda en 1972, bajo el asesoramiento del célebre enólogo e investigador francés Émile Peynaud. Desde la bodega se afirma que “arriesgando hicimos hacer que lo imposible fuera posible. Es el riesgo lo que nos ha llevado a ser lo que somos”. Mantienen material vegetal de vides que se trajeron de Francia con la filoxera. Además, Marqués de Riscal volvió en 2023 a la ‘Plaza de Burdeos’ con el lanzamiento de Tapias de Marqués de Riscal y la celebración de una cata de añadas históricas.
Con la llegada del nuevo siglo, esta bodega de Elciego (Álava) inició el Proyecto 2000, que supuso un paso hacia el futuro con la construcción de la bodega San Vicente y el inicio de las visitas turísticas. En 2006 se inauguró La Ciudad del Vino, que cuenta con un hotel diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry con un restaurante gastronómico. En 2024 Marqués de Riscal recibió el título de Mejor Viñedo del Mundo 2024 tras permanecer tres años consecutivos en el segundo puesto del ranking World's Best Vineyards.
Barón de Chirel 2020, de Bodegas Herederos Marqués de Riscal
DO Calificada Rioja
Variedades de uva: tempranillo y cabernet sauvignon
Precio: 110 euros