
Comercio de proximidad
Opinión
Dicen, los más optimistas, que el comercio de proximidad ha vuelto a ocupar el lugar que la globalización le robó. El milagro, porque todo lo que un día fue, suele desparecer empujado por las modas y nunca suele volver, que la pandemia fue la mayor responsable, involuntaria, por supuesto, del retorno de un comercio basado en la compra y venta de productos locales y regionales como respuesta a la imposibilidad de importar productos procedentes de países que tenían las fronteras cerradas.
La vuelta de este comercio localista ha sido bendecida por los antiglobalistas y son varias las razones. La primera, la mejora de la economía local. La segunda, un menor impacto medio ambiental. La tercera, la consiguiente revitalización del entorno natural de la zona. La cuarta, el ahorro de costes y tiempo para los vendedores. La quinta, el estímulo de compras más prácticas. La sexta, el aumento de la personalización del servicio. Y la séptima, y no menos importante, la activación de una forma más sostenible de consumo.
Para demostrar la nueva vida y la fortaleza que vive actualmente el comercio de proximidad, la Comisión Europea ha instaurado los primeros European Capitals of Small Retail Awards con el fin de premiar las ciudades que se caracterizan por tener un entramado importante de superficies comerciales de venta al pormenor, representadas por las pequeñas y medianas empresas que ofrecen productos o servicios destinados al consumo diario o regular. Tres eran las ciudades candidatas, y Barcelona se ha impuesto por delante de Utrecht y Zaragoza.

El premio, remunerado con tres millones de euros, irá destinado a financiar actividades a lo largo de 2026. A nadie le amarga un dulce y esperemos que no se pierda en mil y una comisiones estériles.
Como barcelonés, todo lo que ayude a la reivindicación de la marca de una ciudad tantas veces denostada intencionadamente por los medios de la capital de España, me alegra. Pero como barcelonés de cuna, también practico un deporte muy popular en Barcelona: ser un juez implacable con mi propia ciudad. Si Barcelona merece o no ese galardón, lo sabrán mejor los miembros de un jurado de expertos más sabios que yo en la materia. Pero como miembro de esta bimilenaria urbe, guardo mis dudas de que los sucesivos ediles condados hayan hecho o estén haciendo los deberes correctamente para salvar un comercio de proximidad arrasado por una posmodernidad antropófaga, en la que incluso un mercado como el de la Boqueria se ha convertido en un parque temático del comercio nutricional.
El caso de la Boquería es un extraordinario ejemplo de putrefacción turística a diferencia de una red fabulosa de mercados municipales repartidos por los barrios de Barcelona que son el ejemplo de lo que debería ser el espíritu comercial del sector de la alimentación en cualquier ciudad de mundo. Esos mercados sí son el ejemplo de comercio de proximidad, al revés de los comercios que han tomado el testigo de las antiguas tiendas que han ido despareciendo, una a una, incapaces de soportar los alquileres abusivos, la competencia desleal de mafias blanqueadoras o la presión ejercida por empresas con tendencias monopolísticas.
El descontrol es total. Supermercados pakistaníes sin clientes que ponen en duda su autogestión. Bares comprados con dinero negro a tocateja mediante un sistema piramidal impulsado por la mafia china. Seis kebabs en una misma manzana que hacen de la competencia un sinsentido. Y los ejemplos son muchos y, lamentablemente, todos coexisten bajo el mismo yugo de la sospecha. Si eso es comercio de proximidad autóctono, que venga dios y lo vea. Y cadenas como Vivari o 365 Obrador, dos ejemplos ya tratados en mi anterior artículo, tampoco honoran la capitalidad de Barcelona como ejemplo de un comercio de proximidad diferente y autóctono.
Ha habido tanta indulgencia por parte de las autoridades, que hará difícil arreglar el problema de base con 3 millones de euros. Cuando se pierde aquello que distingue una ciudad de otras ciudades, no mereces un reconocimiento como el recién creado European Capitals of Small Retail Awards.

