Casa Rafuel, los sabores de toda la vida
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Rafael Antonín, conocido en las redes sociales como veterano influencer @Rafuel55, se inspira en la cocina materna
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Rafael Antonín en la mesa alta a la entrada del restaurante.

Bromea Rafael Atonín, uno de los más veteranos influencers gastronómicos de este país (su cuenta de instagram @rafuel55 ha alcanzado el millón de seguidores) cuando explica que unos años atrás podía decir que ese 55 que acompaña a su alias (le llamaban Rafuel por dedicarse a la comercialización de fuel) se refería a su edad. “Pero pasó el tiempo y ya no cuela. Lo cierto es que nací el 30 de noviembre de 1955”.
Casa Rafuel (Casanova, 211) luce su nombre en letras vistosas y atrae a fans de distintos lugares de España que siguen sus recetas en las redes y que quieren fotografiarse a su lado. “Por eso he de estar aquí”. No se considera un cocinero profesional, a pesar de haber estudiado muchos años en Hofmann. “Para mí las verdaderas profesionales son las madres que saben comprar y cocinar para toda la familia con los utensilios de casa y un presupuesto ajustado”. La suya alimentó a nueve hijos con auténtica ingeniería de la economía doméstica y a él, que era el mayor, le encantaba acompañarla al mercado y echarle una mano en los fogones. Aquello, sumado a las comidas de negocios con sus clientes, hizo que se convirtiera en un sibarita y un cocinillas. Cuando llegaron las vacas flacas y las comidas de negocio fueron desapareciendo, él se adaptó y empezó a ofrecer un menú privado para un grupo en el espacio que habilitó en su propia casa, y que hoy frecuentan directivos de conocidas firmas.
Al mediodía ofrecen un menú por 22 euros que servirán por 19,50 a quienes vayan antes de las 14 horas
Rafael Antonín podría estar pensando en la jubilación pero prefiere compaginar su trabajo comercial con esa dedicación a las recetas que publica con religiosa regularidad (y siempre contestando a quienes le escriben, “porque hay que cuidar a la comunidad”) con sus sueños. Uno lo ha cumplido; ya tiene restaurante con su nombre (tras un intento fallido en una zona más céntrica ahora está encantado de su actual ubicación). Quedan otros por lograr, como el de abrir una barrita de tapas en Sevilla.


Al mediodía ofrece un menú por 22 euros, que en las próximas semanas empezará a cobrar a 19,50 euros a quienes reserven mesa entre las 12,30 y las 14 horas. Es una primera piedra para cambiar los hábitos en una ciudad en la que muchos empiezan a adelantar la hora de la cena pero aún se come tarde. “Es mucho mejor para todos que los comensales lleguen de una forma escalonada”. La propuesta culinaria no busca la innovación, ni grandes lujos, sino una cocina que la mayoría identifique y asocie a la casa en la que creció. Las tortillas son una de las especialidades que le ha aportado más seguidores en las redes, y suele haberlas en la carta y en el menú, pero hay otros platos caseros sabrosos, como los macarrones, que prepara con un buen sofrito, butifarra de Can Pistraques y chorizo suave; como las albóndigas, que hace como aprendió de su madre, y en las que logra la esponjosidad a pesar de no incorporar pan con leche a la mezcla de carnes, sin sellarlas en la sartén, e incorporándolas en crudo al sofrito con tomate y aceitunas con anchoas, que reduce y al que incorpora caldo. “Intento evitar el trigo pensando en los celíacos”. El rabo de toro lo trae de Córdoba y lo cocina sustituyendo la intensidad de un tinto por la suavidad de un cava. Las croquetas son impecables. Y de postre, la torrija es deliciosa.
Casa Rafuel
Tipo de comida
Dirección
Carrer de Casanova, 211, Sarrià-Sant Gervasi, 08021 Barcelona
932222228
https://www.casarafuel.com/
En los próximos meses hará una reforma del local para eliminar la zona que en la última etapa se usó como coctelería y en la que ganará espacio para añadir mesas, y la mesa alta que ocupa la entrada la transformará en una barra en la que no faltarán sus tortillas o esas bravas, que prepara inspirándose en las del Tomás. El local que ocupa albergó la cocina de Àlex Suñé en el Mil921, la del Bar Ri de Guillermo Barri, la de Savia de Tomàs Abellán, entre otras. Esperemos que esta vez dure.