Nutrición

Luis Fernández Salazar: “Autodiagnosticarse una celiaquía dificulta su tratamiento”

Especialista en aparato digestivo

El experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) advierte sobre esta práctica común a las puertas del Día de la Enfermedad Celiaca, que se celebra cada 16 de mayo

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Los expertos recomiendan esperar al diagnóstico antes de retirar el gluten de la dieta.

Los expertos recomiendan esperar al diagnóstico antes de retirar el gluten de la dieta.

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Digestiones pesadas, hinchazón abdominal, náuseas, diarrea… Son síntomas que pueden anunciar una celiaquía. Pero, diga lo que diga la influencer o el gurú de turno, es un error dejar de comer gluten sin tener un diagnóstico firme. 

“Si el paciente comienza a retirar esos productos de la dieta, el diagnóstico se retrasará”, advierte el Dr. Luis Fernández Salazar, experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) y médico digestivo del Hospital Clínico Universitario de Valladolid (HCUV) a las puertas del Día de la Enfermedad Celiaca, que se celebra el 16 de mayo en toda Europa. “Autodiagnosticarse una celiaquía puede complicar el tratamiento”. 

La celiaquía es una de las enfermedades más frecuentes del país. Se estima que afecta al 1% de la población (entre 450.000 y 900.000 personas) y que un 75% podrían no estar diagnosticadas. Existen varias pruebas para detectarla. “Si el paciente presenta los síntomas mencionados, se pide un análisis de sangre en el que se busca la detección de una inmunoglobulina de tipo A frente a la transglutaminasa tisular”, señala el experto. “Y si este sale positivo, el siguiente paso es descubrir si presenta una lesión en el duodeno”.

Los celiacos presentan una lesión en las mucosas intestinales como resultado de comer gluten, cosa que no les sucede a las personas con sensibilidad al trigo

Dr. Luis Fernández Salazar

Esto último es detectable a través de una gastroscopia. “Nos permite encontrar una atrofia de las vellosidades intestinales, que puede ser un indicador de celiaquía”, aclara Fernández Salazar, quien remarca que si se ha comenzado una dieta sin gluten antes de tener un diagnóstico firme y basado en datos objetivos, estas alteraciones son difíciles de ver. 

No se requieren los mismos exámenes en niños, a los que desde hace unos años se les puede diagnosticar una celiaquía, apoyándose en los marcadores en sangre y factores genéticos, sin necesidad de confirmar lesiones en las vellosidades. 

Cuando las pruebas dan negativo y el paciente sigue presentando síntomas que coinciden con los de la enfermedad celiaca, desde distensión abdominal a diarrea, se habla de sensibilidad al trigo no celiaca. El tratamiento es el mismo, afirma el especialista, pero las consecuencias de no seguirlo pueden ser más graves en el caso de los celiacos. 

Productos sin gluten en las estanterías de un supermercado
Productos sin gluten en las estanterías de un supermercadoEuropa Press

“Al final, los celiacos presentan una lesión en las mucosas intestinales como resultado de comer gluten, cosa que no les sucede a las personas con sensibilidad al trigo, aunque sí sufren un gran malestar a causa de los síntomas mencionados”. 

Que un celiaco siga una dieta con gluten puede tener varias consecuencias para su salud, desde una malabsorción de nutrientes, como vitaminas y hierro, que pueden dar lugar a una anemia o una osteoporosis, a enfermedades malignas, como tumores en el intestino delgado y el esófago, en casos graves.

“El trigo es una fuente energética interesante para la población, pero especialmente nociva para el celiaco”, recuerda Fernández Salazar, quien se refiere a la injusticia de que esta parte de la población deba pagar tanto por alimentos básicos como el pan y la pasta. El ‘Informe de Precios de productos específicos sin gluten para personas celiacas 2025’ de la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) concluía que las personas que siguen una dieta sin gluten afrontan un sobrecoste anual estimado de 997,85 euros en alimentación específica, en comparación con quienes no tienen esta necesidad.

El gasto en productos específicos ha bajado ligeramente respecto el año anterior, pero sigue siendo muy elevado

Aaron Santana

Presidente de la FACE

“El gasto ha bajado ligeramente respecto el año anterior, pero sigue siendo muy elevado”, lamentaba hace unas semanas Aaron Santana, presidente de la FACE, en una conversación con este diario. El producto que presenta una mayor diferencia de precio en comparación a su homólogo con gluten es el pan de barra, un básico de la despensa que en su versión apta para celiacos requiere de una materia prima más costosa y de un proceso de elaboración más complejo, de aquí que sea más caro.

Desde la FACE, piden que se valoren sus peticiones y se exploren distintos tipos de ayudas, como deducciones fiscales en la cuota íntegra del IRPF de las personas con celiaquía o asignaciones directas a quienes sufran esta enfermedad. “¿Cuál es la mejor? No lo sabemos, porque jamás se han puesto en marcha, pero cualquier cosa es bienvenida”, concluía Santana.