Nutrición

¿Las sopas o caldos tienen algún beneficio real cuando estamos enfermos?

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¿Es mejor desayunar nada más levantarse o esperar a tener hambre?

Sopa de pollo. 

Sopa de pollo. 

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¿Las sopas o caldos tienen algún beneficio real cuando esta mos enfermos? (Manuel Barrena, lector)

Hola Manuel,

Así es, pueden aportarnos más beneficios de los que creemos, obviamente sin atribuirles ninguna propiedad curativa o mágica.

En primer lugar, cuando pensamos en el típico resfriado invernal es importante mantenernos hidratados, y en meses de frío, nuestra sensación de sed está disminuida. Los caldos y las sopas nos van a ayudar a mantener una correcta hidratación de nuestras mucosas, lo cual es fundamental para la barrera de protección de nuestro organismo. También nos ayuda a entrar en calor, que en muchas situaciones puede venir estupendamente para regular la temperatura corporal.

En el caso de que estos caldos y sopas los estemos haciendo a base de verduras, nos permitirá incluir micronutrientes que vendrán genial a nuestro sistema inmunitario. Si además lo acompañamos de un chorreón de limón o de especias, podemos aportar un extra de estos compuestos fitoquímicos.

También suelen ser fáciles de digerir, de modo que nos permitirán mejorar nuestro descanso nocturno y no dar un trabajo excesivo a nuestro aparato digestivo.

En definitiva, sin ser un tratamiento efectivo por sí mismo, sí que pueden ayudar y contribuir a nuestra recuperación, especialmente en resfriados comunes.

Café y té, presentes en algunas prescripciones de medicamentos.  
Café y té, presentes en algunas prescripciones de medicamentos.  Getty

¿El café o el té influyen en la absorción de nutrientes? (Sara Benítez, lectora)

Hola Sara,

Efectivamente influyen, y de manera notable. Por ese motivo la ingesta de café y de té se tiene en cuenta en algunas prescripciones de medicamentos.

Los motivos son variados, ya que por un lado, estas bebidas contienen compuestos que actúan como antinutrientes, es decir, que interfiere con la absorción de algunos nutrientes. Pero además son bebidas que aumentan el tránsito intestinal, acelerando la motilidad gástrica e intestinal y con ello, reduciendo la absorción de algunos medicamentos o suplementos.

Seguramente el caso más conocido y sonado dentro del mundo de la dietética, sea la interferencia que tienen estas bebidas con el hierro. Los fitatos del café y del se unen al hierro generando compuestos mucho menos solubles y absorbibles, esto propicia una mayor pérdida de este mineral por las heces, lo cual explica que cuando una persona se está tomando un suplemento de hierro para remontar una anemia, se le insista tanto en que debe tomarlo en ayunas, y a poder ser alejado de productos lácteos (porque el calcio interfiere con el hierro), así como del café y del té por este otro motivo.

Esta pauta también se extiende a las comidas principales, dado que tanto la comida como la cena suelen ser nuestros principales vehículos de hierro en la alimentación, con lo cual se recomienda no tomarse un café o té nada más terminar las comidas principales ya que disminuiría el hierro absorbido. Aquí la recomendación que se suele dar es la de esperar al menos una hora y media para poder tomar una de estas infusiones.

Quiero aclarar que esta pauta es fundamental mantenerla en personas con anemia o riesgo de ella, no todo el mundo tiene la misma sensibilidad ni absorción de hierro, de modo que tampoco generemos una alarma innecesaria, dado que estas bebidas si se consumen adecuadamente tienen numerosos beneficios para la salud, superando con creces a estos pequeños perjuicios que tenemos que solventar en casos concretos. 

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